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Los alcances de la contaminación
 
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de abril de 2011, p. 28

El accidente nuclear provocado en la central atómica japonesa de Fukushima por el terremoto y el devastador tsunami del pasado 11 de marzo plantearon dos grandes desafíos a los expertos: cómo evaluar el peligro para la población y cómo descontaminar las zonas afectadas por la radiactividad.

¿Cuál será el alcance de la contaminación? La extensión de las zonas afectadas dependerá mucho de las condiciones meteorológicas en el momento de las expulsiones de radiactividad: de los vientos, la lluvia o la nieve que empujan la contaminación hacia la tierra o tienden a concentrarse en las zonas bajas. Teniendo en cuenta la duración de las emisiones y el relieve accidentado del archipiélago, es muy probable que haya contaminaciones esparcidas en decenas de kilómetros alrededor de Fukushima, como ocurrió en Europa del este luego de Chernobil en 1986.

¿La contaminación es duradera? Se habla de años e inclusive décadas. La situación depende no obstante de la concentración de los restos de radiactividad y de los elementos que las contienen. Las principales fuentes de contaminación son el yodo 131 y el cesio 134 y 137. Al cabo de varios meses, el yodo, que pierde la mitad de su radiactividad en ocho días, desaparece totalmente. La radiactividad del cesio 137 tarda más de 30 años en reducirse a la mitad.

¿Esto significa que todas las zonas contaminadas deben ser abandonadas por décadas? Todo dependerá de las medidas efectuadas en el terreno. Para las zonas más contaminadas, será necesario alejar a las personas que podrían correr el riesgo de estar expuestas a dosis de radiactividad peligrosas para su salud. Es el caso desde que ocurrió el accidente en un radio de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear.

Para otras zonas, los habitantes pueden llevar una vida normal pero abstenerse de consumir los productos alimenticios locales. Y en zonas más alejadas, la población podrá vivir y cultivar alimentos, pero siempre que sus productos sean sometidos a los controles de radiactividad. La experiencia de Chernobil enseñó, por ejemplo, a los habitantes de determinadas zonas a qué bosques pueden ir, dónde pueden dejar pastar al ganado o dónde pueden recoger setas.

¿Cuáles son los medios para descontaminar? Los expertos prefieren utilizar la palabra rehabilitación para insistir en el hecho de que es imposible volver a la situación previa al accidente, aun si la contaminación puede ser reducida de manera importante.

Según los estudios efectuados en Francia, lo más urgente es tratar las zonas menos afectadas, pues es allí donde la población permanecerá. Las autoridades nucleares francesas recomiendan limpiar en primer lugar los medios edificados donde se concentra la población. Techos, paredes, carreteras y aceras pueden limpiarse a presión tantas veces como se necesite.

La vegetación, que atrapa depósitos radiactivos en sus hojas, puede constituir de 20 a 30 por ciento de los elementos expuestos en el medio urbano. Se debe cortar el césped, podar árboles y cortar matorrales. A más largo plazo y en algunas zonas delicadas como patios de escuelas u hospitales, es posible reducir la contaminación descapando los suelos o cubriéndolos de una nueva capa de tierra o de asfalto. En las zonas agrícolas se da vuelta la tierra para diluir la radiactividad. Deben agregarse abonos ricos en potasio, lo que limita que las raíces de los cultivos absorban el cesio.

Fuentes: Thierry Charles, director de seguridad del Instituto de Radioprotección y de Seguridad Nuclear; Jean-Luc Godet, director de Radiaciones Ionizantes y de Salud de la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN); Michel Bourguignon, comisario en la ASN, e Isabelle Mehl Auget, encargada de misión para la preparación tras un accidente nuclear en la ASN.