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Ver día anteriorMartes 12 de abril de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Acatlaxquis

E

ntre las muchas danzas que se vinculan con el ciclo agrícola, está la de los acatlaxquis, tradicional entre los habitantes de San Pedro Xolotla, municipio de Pahuatlán, en Puebla, que pertenecen a las etnias nahua y ñañú. Tiene lugar sólo en fechas importantes para la agricultura, como el primero de enero para solicitar que el año sea bueno, el 19 de marzo cuando se selecciona las semillas para la siembra, hacia mediados de mayo cuando se celebra una semana para la invocación de la lluvia, en la fiesta del Corpus, y el 29 de junio para que el santo patrono, san Pedro, abogue por una cosecha abundante. El 12 de diciembre se agradece a la Virgen de Guadalupe; el 24 de diciembre se cierra este ciclo.

Los danzantes llevan en las manos un ingenioso conjunto de cañas de carrizo atadas entre sí para acompañar la coreografía. Las cañas miden aproximadamente un metro 20 centímetros de largo. Al final, los danzantes dispuestos en círculo las despliegan para formar una especie de cúpula.

Los habitantes de Nopala, en el municipio de Huauchinango de la Huasteca poblana, representan la danza de los segadores. A diferencia de otras danzas del mismo nombre, esta coreografía, además de representar la cosecha de la cebada, incluye el tejido de listones que penden de la punta de una garrocha. La comunidad se empeña en que los niños y niñas tomen parte en la danza. Una niña actúa como la maringuilla; además, hay cuatro viejos. Una parte de la representación incluye que los segadores den de comer a la maringulla y que ofrezcan bebida a los viejos.

Entre las diferentes danzas que se bailan en los límites de las huastecas de Puebla y Veracruz, hay una que tiene varios nombres según la localidad: quetzales, que en náhuatl significa preciado o precioso; quetzalines, guaguas o huahuas, que puede significar los que lo tienen todo, y lakas, que en totonaca tiene la misma traducción.

Los danzantes llevan grandes penachos circulares adosados a un gorro cónico. En una parte de la danza suben a un aparato de cuatro aspas y lo hacen girar balanceando sus cuerpos alternativamente. La danza comprende 36 sones; parte de la ritualidad consiste en las comidas que se les ofrecen durante los días de fiesta. En un gran petate se ofrece cada día a los danzantes una comida que consiste en 24 tamales, 24 jarros de chocolate, 24 granos crudos de maíz, 14 tortillas y medio litro de refino.

Al final de la comida el capitán de la danza entrega a cada uno de los danzantes uno de los granos de maíz, que tragan sin masticar con un sorbo de agua. La danza se presenta el 11 y 12 de diciembre, a la Virgen de Guadalupe.