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El director del Instituto de la Judicatura encabeza el proceso

Pretende el IJF formar jueces con mayor compromiso social: Castillo
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de febrero de 2011, p. 12

Con más de 40 años de experiencia como juzgador, el magistrado Leonel Castillo González está encargado de acelerar el proceso de transición del juez tradicional a uno más abierto, más comprometido, con más sensibilidad hacia los problemas sociales, políticos y económicos del país.

En suma, sostuvo, se busca que la nueva generación de jueces responda a las necesidades de impartición de justicia del siglo XXI, que deje de lado la memorización de la jurisprudencia de la Suprema Corte y los textos legales y que interprete la ley de acuerdo con cada caso concreto.

El ex magistrado de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación asumió en días recientes la dirección del Instituto de la Judicatura Federal (IJF), órgano encargado de encabezar el proceso de selección de jueces –mediante examen de oposición–, así como de su formación, capacitación y actualización.

Su primera tarea será echar a andar un nuevo curso para aspirantes a jueces de distrito. Durante seis meses, los secretarios proyectistas del Poder Judicial de la Federación recibirán los conocimientos necesarios para enfrentar el concurso de selección para ocupar un juzgado de distrito; los que obtengan calificación superior a 8.5, en promedio, pasarán la primera etapa y tendrán más posibilidades de ganar.

En entrevista con La Jornada, Castillo González, egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, reconoció que la actual formación y selección de juzgadores federales ya no responde a las necesidades de impartición de justicia.

Manifestó qué quiere de los nuevos jueces: que escuchen a sus interlocutores, que analicen a fondo sus asuntos y que resuelvan los casos desde una perspectiva social, además de que redacten sus sentencias en forma sencilla y comprensible.

Uno de los puntos centrales de la educación que deben recibir los futuros jueces, indicó, es fomentarles la afición por la lectura. Que lean novelas históricas, historia, filosofía y, si les gusta, poesía, pero que no se limiten a textos jurídicos y sentencias.

Los jueces deben tener una formación cultural amplia, porque eso les permite conocer situaciones y vivencias de diversos estratos sociales a los que de otra manera no tendrían acceso, eso los hará más sensibles a las demandas de la gente.

El magistrado Castillo, quien ha recorrido toda la escala de la carrera judicial, dijo que los jueces deben tener una política de puertas abiertas y recibir a las partes, incluso sin necesidad de citas previas. El hecho de que la persona que busca justicia sea escuchada por el juez, le da la tranquilidad de que su caso será resuelto a conciencia.

Planteó que los juzgadores que hagan bien su trabajo deben recibir reconocimientos, no necesariamente estímulos económicos, sino que se conozca, dentro y afuera del Poder Judicial, su trabajo y su trayectoria, porque eso les ayudará a ser mejores.

Recordó que una vez le tocó resolver un juicio penal contra una tarasca que apenas hablaba español. Me llamó la atención cuando vi su declaración ministerial en la que con un lenguaje fluido describía la forma como había escondido mariguana y precisaba los centímetros de una servilleta en la que llevaba la droga. Ante tantas dudas, concluyó, resolvió dejarla en libertad.

Al ser cuestionado sobre algunas frases del medio judicial, como: Una orden de aprehensión no se le niega a nadie o la proliferación de amparos para efectos, en los que los tribunales, en lugar de dejar en libertad a los acusados por violaciones procesales, ordenan la reposición del procedimiento, Castillo González señaló que esas prácticas se acabarán cuando el juez actúe con conciencia social y aplique la ley de acuerdo con las circunstancias, y no de forma mecánica.