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En el Ártico vivimos el lenguaje de la tierra, comenta Cellina Kalluk en entrevista

Nuestro canto es casi hipnótico, dicen las mujeres inuit que participarán hoy en Poesía en Voz Alta
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Las canciones narran una historia que nos ayudará a no olvidar algunas de nuestras dificultades, hablan de la belleza, comentanFoto Eduardo Loza/Casa del Lago
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de octubre de 2010, p. a10

Hace siglos, las mujeres inuit cargaban a sus espaldas sus bebés y cantaban sonidos muy profundos que provocaban una especie de vibración por la espalda; el bebé lo sentía, junto con el balanceo de su madre, y se calmaba. Es casi hipnótico, algunos de los sonidos son muy rítmicos, repetitivos, cuenta Becky Kilabuk, cantante inuit que da clases de historia de su cultura en el norte de Canadá.

Luego se volvió un juego entre mujeres, algo que se hace para divertirse, sigue Kilabuk, una de las cuatro inuit del norte de Canadá que se presentarán mañana en el festival Poesía en Voz Alta. Y sí, muchas de las sesiones, a pesar de a veces ser competencias, terminan en risas.

Dos mujeres se paran una frente a la otra, con sus rostros muy cerca uno del otro. Akinisie Sivuarapik describe el katatjaq, como nombran al canto (significa trabajar juntos): “Hay una líder y una que la sigue; es un gran reto para la que sigue: si yo digo ‘a’, Celina dice ‘a’, si cambio a ‘c’, ella también...” Los cambios pueden ser muy rápidos, como si fuera un eco.

Precisión matemática

Celina Kalluk continúa: La líder aspira y la que sigue inspira, sigue la respiración de la otra. Tiene que ser muy preciso, de ahí que Kalluk lo compare con las matemáticas: Es muy complejo, muy intrincado y entrelazado.

Kalluk sigue: “El Ártico canadiense es único, así que el katatjaq, nuestra vestimenta, el amauti (con lo que cargan a los bebés), son únicos. Es porque nuestras tierras no se parecen a ningún otro lugar donde la gente viva. Vivimos el lenguaje de la tierra”.

Ellas tienen entre 22 y 32 años de edad. Cuentan que en la generación de sus madres estuvo a punto de perderse esta tradición, debido a la vida moderna y las políticas canadienses. En cambio, en la generación suya comenzaron a pedir a las abuelas y otras mayores que les enseñaran a cantar. “En mi comunidad hay más jóvenes que saben hacer throatsinging que en la generación de mi mamá, lo cual es muy bueno y cada vez adquiere más fuerza en todo Canadá”, describe Sivuarapik. Algunas de estas cuatro ya han viajado a varios países a mostrar el katatjaq.

Durante el katatjaq, usamos las cuerdas vocales falsas y las normales. Filmaron por dentro de la garganta de un cantante y vieron que todo se movía, dice Sivuarapik. La práctica es un gran ejercicio, que calienta todo el cuerpo, lo cual no está mal cuando se está en el Ártico.

Un lingüista le contó a Kilabuk que el término katatjaq también aludía a dos voces que se juntaban, como cascadas, una en otra.

Aun cuando se puedan estar divirtiendo mucho y creando un estilo propio y hasta improvisando, también implica una gran responsabilidad, opina Kilabuk. Porque las canciones que tienen siglos de existir queremos honrarlas y respetarlas, es muy importante aprendérnoslas exactamente como nos las enseñaron.

Ciertas piezas imitan a la naturaleza, otras contienen palabras o cuentan historias; también hay canciones de cuna. Narran una historia que nos ayudará a nunca olvidar algunas de nuestras dificultades, de las bellezas, de las experiencias que ha tenido nuestra gente, dice Kalluk.

Sivuarapik menciona una canción que trata sobre un hombre que va en su trineo, y cómo se escucha el crujido de la nieve, los perros jadeando, la melodía del viento, hasta el cachorro resbalándose.

Cada región tiene distintas canciones, precisa Kathleen Merritt.

Este canto, o tipos de este canto, es practicado en varias partes del Ártico, como Rusia, e incluso hasta en Mongolia.

Para los inuit, para sobrevivir necesitamos la unicidad, necesitamos uno del otro, cada persona tiene un papel que desempeñar; no tenemos jerarquías, incluso entre las personas y la tierra, no diferenciamos entre él, ella o animal o tierra, todo es uno, explica Kilabuk.

Puedes convertirte en un caribú (especie de reno) al comprender al caribú. Viene de comprender tu mortalidad, tu entorno, tu inmortalidad, tu presencia, interviene Kalluk.

Los sacerdotes cristianos durante décadas prohibieron el katatjaq, el baile con tambores y el chamanismo. Ocurrió desde principios del siglo XX. Kalluk dice, medio en serio, que los misioneros opinaron: ¡Se están divirtiendo demasiado! ¡Que le paren!

Hoy se trata de balancear, de tener un pie en la tradición y un pie en la modernidad, opinan. De vivir como un inuit en el Ártico, en un contexto moderno, dice Kalluk.

En su formato moderno, frente a un público, a veces lo hacen participar, con un lado siguiendo al otro.

Las mujeres dicen que encuentran muchos parecidos entre los inuit y los mexicanos. No sólo físicamente, también cuando sonríen, sonríen con los ojos, dijo Kalluk. Nos sentimos como en casa, como en familia.

Las cantantes se presentarán el jueves 7, a las 19 horas, en Casa del Lago. Además, el italiano Alessandro Raveggi, con José Ángel Villegas Guzmán, presentará Disney Against the Metaphysicals.