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Expone el título paja ante Kikuchi

Anabel Ortiz va a Japón por el nocaut
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de septiembre de 2010, p. a15

Anabel Ortiz viajó anoche a Japón para exponer el próximo lunes el título paja del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ante la resistente y veloz pugilista local Nanako Kikuchi, sexta en las clasificaciones de esta organización, con la idea de que sólo dejándola tendida en el suelo podré regresar con la corona.

Ama de casa a la que le disgusta lavar los trastes y madre de dos niñas: Danaé, de seis años, y Evelyn, de dos, la monarca sabe por la experiencia de los varones y de algunas de sus compañeras de cuadrilátero, como la también campeona Ana María Torres, que en los países de Asia los fallos son muy localistas, pero no saben que los mexicanos somos aguerridos y vamos a pelear con todo.

Para Ortiz, de 1.56 metros de estatura, apodada La Avispa, es un gran orgullo ondear la bandera del país en los lugares donde he peleado, pero ahora será más significativo hacerlo en Japón, una vez que haya ganado la pelea, aunque no será fácil, porque nos hemos enterado de que mi rival es muy fuerte, resistente y, como buena japonesa, no se rinde.

De guardia derecha y con un recto que en más de una ocasión ha doblegado a las rivales, Ortiz dice que está nerviosa, porque va a ser la primera vez que salga del país, pero son las preocupaciones normales de cuando uno viaja tan lejos, aunque eso sí, precavida, llevará varias latas de atún y otras conservas, pues ya una vez comí de la cocina japonesa y me hizo daño.

Dirigida por Manuel López, quien también entrenó a Ana María Torres y a las dos las llevó a conquistar los únicos cinturones oficiales del CMB ostentados por mexicanas, la boxeadora tiene la certeza de que después de ganar esta pelea, creo que ya podré cobrar un poco más. Para mi peso, creo que he ganado más que otras compañeras, pero me hace falta ser más famosa para que la gente me identifique y me paguen mejor.

Aunque desde los primeros días de 2007 se subió al cuadrilátero profesional, donde suma 11 victorias, cinco antes del límite, y una derrota, mis responsabilidades en la casa son las mismas: lavar ropa, hacer el quehacer, atender a mis niñas, aunque de vez en cuando se da tiempo para ver películas.