Opinión
Ver día anteriorMiércoles 16 de junio de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Alternativas de transporte
C

uando regreso de Cuernavaca veo desde la bajada una nata de color café que baña la ciudad de México. Para ya voy y ése es mi destino, como el de 20 millones de personas.

Me pregunto, ¿habrá hecho nuestro Premio Nobel, doctor Mario Molina, algo para acabar con la contaminación de la ciudad? Supongo que sí y, aunque no se qué ha hecho, espero que sus contribuciones sirvan.

Nuestro muy querido Heberto Castillo, gran ingeniero e inventor de la tridilosa, se preocupó muy seriamente por contrarrestara la contaminación del aire en la ciudad de México y propuso que se instalaran ventiladores para sacar la mugre de la olla (la capital del país). Poco después se demostró que su propuesta no era viable, porque se quemaría petróleo para que funcionaran los ventiladores y el ambiente se contaminaría más. Pero lo que no se dijo es que Heberto Castillo trataba de resolver los problemas estructurales de la ciudad, propuesta que pocos políticos han desarrollado.

Sin lugar a dudas la ventilación de la ciudad de México podría resolver la gran contaminación que producen los cuatro millones de vehículos que circulan diariamente. Hoy existen los aerogeneradores, que aprovechan la energía del viento, los cuales, como una nota el pie de página, podrían resolver los problemas energéticos del país, siempre y cuando los fabricáramos los mexicanos. ¿Será muy difícil? No, se trata de que el Gobierno Federal apoye el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacionales, cosa que no ha hecho durante muchos años. Pero, ¡oh, sorpresa!, los mexicanos podemos construir aerogeneradores. La idea de Heberto Castillo se puede retomar.

Sin embargo, la solución de nuestro muy querido Heberto Castillo deja de lado la terrible contaminación que produce el transporte del Distrito Federal y sus alrededores, por el empleo de la gasolina como combustible fundamental. Nada más recordemos que México importa 40 por ciento de las gasolinas que necesita.

En mi infancia existían los tranvías eléctricos que nos llevaban de Tacubaya a San Ángel. Vehículos lentos, pero que no contaminaban.

La lucha contra los motores de gasolina no sólo es de la ciudad de México o del país, sino que es una batalla mundial. Es la lucha contra los automóviles, los camiones y todo tipo de transporte que emplea gasolina. En esa lucha llevamos más de un siglo, y la hemos perdido, no porque la ciencia y la tecnología no ofrezcan opciones, sino porque la economía y los intereses de las grandes transnacionales imponen sus condiciones.

En la ciudad de México el problema del transporte es muy complejo, debido a que son 40 kilómetros los que hay que recorrer de un punto a otro.

Resulta demagógico proponer que los defeños empleen la bicicleta para transportarse de un lugar a otro. No sólo nadie lo hace, sino que supone un peligro andar en bicicleta en la ciudad de México. Los problemas de transporte en esta urbe son más complejos y requieren soluciones integrales.

Lo ideal sería tener una estación del Metro a dos o tres cuadras de cada vivienda, pero eso tiene un costo elevadísimo. Ocurre en ciudades como Nueva York o Madrid, pero en la de México estamos muy atrasados en la construcción de ese sistema de transporte. Pero no es imposible, aunque requeriría de un presupuesto del Gobierno Federal, cosa que en las condiciones actuales no se puede dar.

Ahora que se cumplen el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia, habría que recordar a nuestros gobernantes, y a nuestros legisladores que los trenes que tenemos en México y sus vías las hizo Porfirio Díaz, hace 100 años, y que todavía no tenemos trenes eléctricos que nos lleven a todo México, como ocurre con los europeos que se trasladan cómodamente de un lugar en ese medio de transporte.

Como homenaje al centenario de la Revolución y al bicentenario de la Independencia propondría que se instalara el tren eléctrico y que se abriera la ruta México-Veracruz. Así por lo menos superaríamos a Porfirio Díaz. Existe sólo uno en el país, pero parece juego de niños.

En una gran superficie como la República Mexicana, ¿por qué no tenemos los trenes eléctricos?

Tener trenes eléctricos que recorran todo el país es una asignatura pendiente.