Opinión
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México SA

El cuento de la recuperación

¿Lo peor ya pasó?

Gasolinazo a vacacionistas

S

in ver el tiradero ni evaluar los destrozos, el inquilino de Los Pinos, micrófono en mano, alegremente asegura que la economía mexicana ha entrado en franca recuperación, que ya pasó lo peor y que el paraíso está a la vuelta de la esquina. Pues bien, más allá de la flacidez de sus dichos, la pregunta obligada es ¿qué se recuperará?, ¿a qué edén regresarán los mexicanos?, porque en tres décadas la mediocridad, la falta de resultados tangibles y el deterioro de las condiciones de vida han sido las marcas del sistema.

En 2009 la economía mexicana vivió la crisis más profunda en ocho décadas, pero como en la lógica gubernamental eso sucedió el año pasado, entonces la versión oficial ahora promueve borrón y cuenta nueva, que aquí no ha pasado nada, cuando en los hechos el nuevo capítulo de la crisis sólo confirmó las deficiencias estructurales del modelito impuesto desde el régimen de Miguel de la Madrid, el mismo que enfrentó dos crisis económicas, aderezadas por un terremoto que sacudió más allá de ladrillos.

En la lógica, por llamarle de alguna manera, del inquilino de Los Pinos, ¿qué es franca recuperación? ¿Un crecimiento de 5 por ciento, que, en caso de alcanzarse, beneficiaría a los mismos de siempre, que no alcanzaría a cubrir el cráter de 2009 y que de ninguna manera garantizaría un reparto equitativo de los supuestos beneficios? ¿Retornar a más de lo mismo es garantía de que lo peor ya pasó? ¿En serio cree que la verdad es que estamos dándole la vuelta a la adversidad económica?

Considerados su desastroso primer trienio de Calderón en Los Pinos y su pronóstico para el cuarto año de estancia en la residencia oficial, aún con las cifras mágicas que maneja alegremente, el balance sólo arroja cifras negativas: en crecimiento económico, empleo, bienestar social, distribución del ingreso y la riqueza, por incluir sólo algunos elementos. ¿Cuál sería el logro en ese cuatrienio?: crecimiento de 0.75 por ciento como promedio anual, por abajo del crecimiento poblacional y el más raquítico para un periodo igual desde tiempos de Miguel de la Madrid que ya es decir), siempre y cuando se concreten las maravillosas cuentas por el difundidas.

Información estadística de la Cámara de Diputados revela que en los últimos 28 años la economía mexicana ha registrado seis crisis (reconocidas como tal), cada una de ellas de mayor impacto que la previa: 1982, con José López Portillo en la silla; 1985, con Miguel de la Madrid; 1992, con Carlos Salinas de Gortari; 1995, con Ernesto Zedillo; 2001, con Vicente Fox; y 2009, con Felipe Calderón (no se consideran la crisis de 1987 -crac de la Bolsa, devaluación del peso y Pacto-; 1994 (CSG; brutal pérdida de reservas internacionales e inclemente fuga de capitales, que obligaban a una devaluación-; 1996 (espeluznante caída del ingreso petrolero), entre otras. Así, seis sexenios, seis crisis, oficialmente, con una tasa anual promedio de crecimiento de 2 por ciento, en el mejor de los balances. ¿A eso retornará el país?

¿De qué tamaño es la recuperación? Pues bien, en campaña electoral Calderón prometió un crecimiento anual de 5 por ciento, idéntica proporción que incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. Ya sentado en Los Pinos, y por medio de los criterios generales de política económica para el citado cuatrienio, ofreció 3.32 por ciento anual, aunque en los hechos no pasaría, en el mejor de los casos, de 0.75 por ciento. Si en 2010 la economía crece 4 por ciento, entonces el promedio anual se reduce a 0.5 por ciento, y si es de 3 por ciento el promedio baja a 0.25.

Entonces, vale el recuento: para 2007, su primer año de inquilinaje, prometió 3.6 por ciento de crecimiento económico, pero en los hechos a duras penas llegó a 3.2 por ciento: en 2008 vaticinó un incremento de 3.7 por ciento en el PIB (incluida la que llamó reforma fiscal, que no fue otra cosa que el gasolinazo), y apenas libró 1.3 por ciento; ya en 2009, con la crisis encima –siempre por él negada– pronosticó 3 por ciento de avance, y en realidad se desplomó 6.5 por ciento, de acuerdo con las cifras oficiales. Para el presente año auguró 3 por ciento, pero ahora, ya en confianza, va por 5 por ciento.

La sólida economía mexicana empeora gobierno tras gobierno. Antes de que los neoliberales hicieran de Los Pinos su oficina particular y que convirtieran la Presidencia en gerencia de la República, la economía mexicana reportó un crecimiento a tasa anual promedio de 6.26 por ciento (de Lázaro Cárdenas a José López Portillo), considerando los primeros cuatro años de cada administración; con la tecnocracia en el poder, amante del Consenso de Washington, esa misma tasa se desplomó a 1.78 por ciento (de Miguel de la Madrid a Felipe Calderón), es decir, una diferencia en resultados de 3.5 tantos. Entonces, ¿a cuál recuperación se refiere?

Las cifras oficiales dan cuenta del comportamiento económico en los primeros cuatro años de los siguientes gobiernos (promedio anual): Lázaro Cárdenas, 5.1 por ciento; Manuel Avila Camacho, 6.8; Miguel Alemán Valdés, 5.72; Adolfo Ruiz Cortines, 6.4: Adolfo López Mateos, 5; el genocida Gustavo Díaz Ordaz, 6.9; Luis Echeverría (ídem), 6.4, y José López Portillo, 7.82. Y en el equipo contrario: Miguel de la Madrid, -0.24 por ciento; Carlos Salinas de Gortari, 4.26; Ernesto Zedillo, 2.65; Vicente Fox, 1.52, y Felipe Calderón, 0.75 (si se cumple aquello de crecer 5 por ciento en 2010).

Para no ir más lejos, en los primeros cuatro años del zedillato el crecimiento económico fue casi 40 por ciento menor al reportado por el inquilino anterior, Carlos Salinas; en igual lapso, pero con Vicente Fox en Los Pinos, tal crecimiento resultó 43 por ciento por abajo del registrado en tiempos de Ernesto Zedillo; y con Felipe Calderón el mismo indicador resulta 50 por ciento menor (siempre y cuando se cumpla el vaticinio para 2010) al alcanzado por el pregonero del cambio. Queda la duda, pues: ¿a qué llama franca recuperación y de dónde saca aquello de lo peor ya pasó?

Las rebanadas del pastel

Para su feliz regreso, el gobierno calderonista le regaló una flor a los vacacionistas: a partir de hoy, de nueva cuenta se incrementan los precios de las gasolinas y el diesel, de tal suerte que esperen aumentos en todos los productos, porque el saqueo a los contribuyentes y a los consumidores es parte de la franca recuperación.