Ciencias
Ver día anteriorMartes 26 de enero de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

El especialista José Julián Castillo afirma que la idea es disfrutar de todo el cuerpo

Los discapacitados son vistos como personas sin un mundo erótico

Es una población vulnerable que necesita que se le atienda la sexualidad como parte de su personalidad, señala el experto, quien recibió el primer premio al Servicio Social Sostenido en Cuba

Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 26 de enero de 2010, p. 2

La Habana, 25 de enero. Hace casi tres décadas el médico cubano José Julián Castillo empezó a remar contra la corriente: quería demostrar que las personas con discapacidades tienen el derecho y la posibilidad de expresar su sexualidad, desde su perspectiva.

Lograr una erección no es un problema con el empleo de drogas como el sildenafil (o viagra), dijo Castillo a La Jornada. Pero tener una relación sexual es mucho más que eso, es el intercambio de placer. Si una persona pierde la capacidad de caminar, para mucha gente sería como dejar de ser un ser humano, pero esa persona en una silla de ruedas puede trasladarse y llevar una vida gratificante, plena y útil socialmente. Así tiene que ser la sexualidad.

Especialista de segundo grado en medicina física y rehabilitación, Castillo, de 53 años, acaba de recibir el Premio al Servicio Social Sostenido que por primera vez entregó la Sociedad Cubana de Estudios Multidisciplinarios de la Sexualidad (Socumes). Piensa que ese reconocimiento va a hacer ver a muchas personas que hay una población vulnerable que necesita que se le atienda la sexualidad como parte de la personalidad.

Camino escabroso

Para llegar hasta acá, el esfuerzo ha sido escabroso, resumió el investigador. Hasta principios de los años 80 del siglo pasado nadie en Cuba había tratado el tema. La idea dominante era que las personas con discapacidad habían perdido su sexualidad, sin remedio. La Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana le dijo que su proyecto de tesis de especialidad no interesaba.

Tuvo que intervenir la entonces presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, Vilma Espín, para que la tesis pudiera realizarse. Fue la primera investigación en Cuba sobre la sexualidad de personas con lesiones medulares.

En general se les ve como personas marginadas, sin un mundo erótico; son vistos como seres asexuados, apuntó Castillo. Muchas veces se confinan en su casa, no pueden expresar su masculinidad o su femineidad.

Por ahí se deslizaba la tesis, para exponer que uno puede tener un daño orgánico, tener una función sexual afectada, no tener una erección o un orgasmo, pero es capaz de ofrecer y recibir amor. El trabajo trata fundamentalmente de cambiar actitudes.

Foto
Se piensa en el pene y en la vagina como la única vía de tener placer, cuando el órgano sexual más grande que tenemos es la piel, señala el médico cubanoFoto Ricardo María Garibay

Tras la investigación, Castillo siguió estudiando y abrió una consulta en el hospital Julio Díaz, de La Habana, que extendió después a un trabajo educativo en la Escuela República de Panamá, para niños con deficiencias motoras.

La piel, el órgano más grande que genera sensación de placer

La idea de la rehabilitación es “disfrutar de nuestros cuerpos desde cualquier perspectiva u orientación sexual, por supuesto sin causar daño moral o físico. Es válido todo lo que resulte gratificante para el individuo o la pareja. Se piensa en el pene y en la vagina como la única vía de tener placer, cuando el órgano sexual más grande que tenemos es la piel. Es la que nos genera la sensación de placer. Aunque el daño físico no tenga solución, lo importante es que el individuo se sienta sexuado.

La sexualidad es disfrutar el cuerpo, no sólo el área genital. Si yo quiero acariciar y besar a mi pareja y nos quedamos ahí, eso es una relación sexual. Si quiero masturbar a mi pareja y yo no hacerlo, eso es una relación sexual. Si solamente nos quisiéramos acariciar sin besarnos, eso es una relación sexual. Todo lo que produzca placer es una relación sexual.

Al paso de los años, Castillo comprueba que aún falta mucho trecho por caminar en su empeño. Escribió el libro Discapacidad y sexualidad y la Editorial Científico-Técnica se lo rechazó. Finalmente, lo publicó el Centro Nacional de Educación Sexual, en 2003. Comprueba que el sector cubano de la salud no está sensibilizado con el tema. En los planes académicos de rehabilitación no hay asignaturas que vinculen la especialidad con la sexualidad. No es que todos los profesionales se hagan sexólogos, sino que al menos tengan el ABC del problema, para que la persona que lo requiera sea atendida a tiempo, señaló José Julián Castillo.