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Valenzuela: hijo del golpe hondureño
L

o peor no son los estadunidenses blancos, ricos, que defienden sus intereses, los valores en que fueron educados, el país de origen. Lo peor son los que se adhieren con enjundia a la ciudadanía estadunidense. Fareed Zakaria, editorialista de Newsweek nacido en India, adoptó la nacionalidad estadunidense y afirma que sus hijos, consecuentemente, tienen más posibilidades que en su país natal.

Arturo Valenzuela es uno de esos casos. Hijo de un pastor chileno, trató de especializarse en temas latinoamericanos como si fuese un especialista sólo por vivir en Estados Unidos. Fue asesor de Clinton y allá pasa por ser especialista en temas regionales.

Había sido propuesto por Obama como secretario de Estado adjunto para América Latina, pero no consiguió la aprobación del Congreso. Fue hasta que se dio una vergonzosa negociación, que implicó el reconocimiento de las elecciones hondureñas por parte de la Casa Blanca, cuando se obtuvo el voto republicano faltante para que Valenzuela pudiese asumir el cargo.

Su primer viaje fue inmediato a la negociación que habilitó el nombramiento. Pasó desapercibido por Brasil, pero en Argentina y en Paraguay se tomó la licencia de decir que en esos países no existía seguridad jurídica, recordando –con nostalgia– que durante el gobierno de Menem había mucho entusiasmo e interés por invertir en el país. Asimismo, aprovechó para expresar su preocupación con la compra de armamento por parte de Venezuela sin que exista una amenaza bélica convencional(sic).

¡Cómo el representante de un gobierno que mantiene un centro de interrogatorios y torturas en Guantánamo, alejado de cualquier jurisdicción legal, se puede atrever a hablar de falta de seguridad jurídica en Argentina o Paraguay! Representa a un país que jamás usó ese tipo de expresiones para referirse a la dictadura del Partido Colorado paraguayo, ni para la más sangrienta del cono sur, la de Argentina de 1976 a 1983. Pero siente nostalgias por lo prostibulario del gobierno de Menem, responsable de los males que hasta hoy afectan a Argentina. Coherente con sus posiciones, Valenzuela se reunió con los tres principales dirigentes de la oposición al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (en momentos en que la revista británica The Economist se atreve a especular con que ella quizá no termine su mandato…).

Y critica la compra de armamento por Venezuela, fingiendo desconocer las ocho bases militares que su país instala en Colombia... que Valenzuela no considera una amenaza bélica convencional. ¿De que se tratarían, entonces?

No podría haber sido más funesto el primer viaje de Valenzuela, intentando disfrazarse de latinoamericano, de especialista en nuestra geografía. Tal vez por eso, al darse cuenta de sus tropiezos, Valenzuela canceló una entrevista colectiva final programada en Brasil.

* Secretario ejecutivo de Clacso.

Traducción: Ruben Montedónico