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México SA

Descaradas mentiras del gerente de Los Pinos

Adiós Mercedes

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Un niño come pepitas frente a una ladrillera en el municipio de Ixtapaluca, en el estado de México. De acuerdo con la información de la ENIGH 2008, en ese año 50.6 millones de mexicanos eran pobres de patrimonio, es decir, no contaban con un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades de salud, de educación, de alimentación, de vivienda, de vestido y de transporte público José Carlo González
E

mocionado estaba el gerente cristiano con disfraz de inquilino de Los Pinos hable que te hable de la moral y las buenas costumbres, cuando ¡zas!, que suelta, ¡oh, pecador! una descarada mentira: en México, los datos muestran que la pobreza impactada por la crisis alimentaria, primero, y luego por la crisis económica, hizo que pasaran de 14 a casi 20 millones de mexicanos los que viven en lo que se llama pobreza alimentaria; es decir, una condición tal que las familias no tienen ni siquiera los componentes necesarios para la alimentación de sus hijos.

Eso dijo ante los representantes de la muy moral y de mejores costumbres Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa, ante quienes, lacrimoso y chantajista, acomodó fechas y acontecimientos para justificar el pavoroso incremento en la pobreza, insistir en la validez de su 2 por ciento de IVA disfrazado, defender su paquetazo 2010 y, de paso, dar pie a sus jilgueros para que de inmediato destacaran su franqueza y valor por reconocer la realidad actual aunque ésta no corresponda al calendario.

En su alocución del viernes pasado, el compungido gerente de Los Pinos destacó: “yo sé que esta crisis internacional, amigas y amigos, ha implicado momentos increíblemente difíciles, estoy seguro, para muchas empresas. Pero si esto ha sido difícil para empresas y para niveles de ingreso más fortalecidos, imaginemos todo lo que ha significado para niveles de ingreso y para personas que aún en situaciones de bonanza económica no tienen lo suficiente para su ingreso diario, para comer incluso; lo que se llama pobreza alimentaria. Imaginemos lo que fue, por ejemplo, aquí en nuestro querido México, para más de 14 millones de mexicanos, haber enfrentado en 2008 la crisis internacional de alimentos, haber visto cómo se duplicaban o incluso se triplicaban los precios de los granos o del aceite de cocina, o de las harinas, o muchas cosas. Productos indispensables para el alimento cotidiano… efectivamente, en México los datos muestran que la pobreza impactada por la crisis alimentaria, primero, y luego por la crisis económica, hizo que pasaran de 14 a casi 20 millones de mexicanos”.

Pues bien, los datos proporcionados por Calderón, amén de ser parciales, corresponden al periodo 2006-2008 (de junio a junio), es decir antes del estallido de la crisis (versión oficial) y cuando el propio inquilino de Los Pinos no reconocía sacudida alguna. Por el contrario, en ese bie nio (campaña electoral incluida) su discurso sólo hacía referencia a la fortaleza económica del país, al navío de gran calado, a lo bien que estaban los mexicanos y lo mal que estaban más de allá de nuestras fronteras, a que lo sucedido en Estados Unidos nos pelaba los dientes, y en fin a la gripa y al catarrito. Y no hay que hacer a un lado que la crisis económica, según la versión oficial y el machacón discurso calderonista, sólo impactó a México a partir de octubre de 2008.

Entonces, el pavoroso crecimiento de la pobreza alimentaria entre las familias mexicanas, citado por el referido gerente, corresponde a lo contabilizado sólo en el primer bienio de estancia en Los Pinos, por mucho que en el balance Calderón intente adelantar un año el calendario y justificar dicho aumento por razones de crisis. Además, al crecimiento de la pobreza alimentaria hay que agregar el correspondiente a ingresos y patrimonio, información, clara y llana, que en julio pasado proporcionaron el Inegi (por medio de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, ENIGH, 2008) y el Coneval (con base en esta última).

Así, oficialmente, será dentro de dos años cuando, por medio de los mismos organismos públicos, se cuantificarán los brutales efectos de la crisis 2009-2010 en materia de incremento de la pobreza, aunque desde ahora con sólo asomarse a la calle ya se puede saber de qué se trata. Si en junio de 2008, cuando no había crisis, el número de mexicanos en pobreza alimentaria aumentó de 14 a 19.5 millones, sólo hay que imaginar cuál será el espeluznante resultado de la ENIGH correspondiente a 2010.

Para dar una y ubicar el calendario (distinto al utilizado por Calderón), en junio del año pasado (cuando concluyó el levantamiento de la ENIGH 2008) el registro gubernamental reconocía un millón 400 mil desempleados menos que ahora, la economía crecía 2.8 por ciento y las finanzas públicas no estaban en shock (todo ello oficialmente); 12 meses después, el desempleo se aproxima a 3 millones de mexicanos, la economía se desplomó 10.3 por ciento y las finanzas públicas parecen queso gruyere.

Recordemos el informe del Coneval (18 de julio de 2009): “de acuerdo con la información de la ENIGH 2008, en ese año, 50.6 millones de mexicanos eran pobres de patrimonio, es decir, no contaban con un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades de salud, de educación, de alimentación, de vivienda, de vestido y de transporte público, aun si dedicaran la totalidad de sus recursos económicos a ese propósito. Asimismo, 19.5 millones eran pobres alimentarios, es decir, quienes tienen ingresos insuficientes para adquirir una canasta básica de alimentos, incluso si los destinaran exclusivamente para ese fin. De los pobres alimentarios en 2008, 7.2 millones habitaban en zonas urbanas (localidades de 15 mil o más habitantes), mientras 12.2 millones residían en el área rural. Entre 2006 y 2008 aumentó la incidencia de la pobreza de patrimonio –el porcentaje de personas pobres–, la cual pasó de 42.6 a 47.4 por ciento; a su vez, la incidencia de la pobreza alimentaria aumentó de 13.8 a 18.2 por ciento. En términos absolutos, el incremento fue de 5.9 y 5.1 millones de personas, al pasar de 44.7 a 50.6 millones de personas y de 14.4 a 19.5 millones de personas, respectivamente”.

Calderón manipula al utilizar como actuales las cifras de un año atrás (2008), pero deja a un lado los reportes más recientes, como el siguiente: la recesión en que cayó la economía mexicana este año (2009) sumió en la pobreza a por lo menos 4.2 millones de personas, adicionales a los 5.9 millones que cayeron en esa condición entre 2006 y 2008, reveló un reporte del Banco Mundial. Si se toman en cuenta los 50.6 millones de pobres registrados en datos oficiales hasta 2008, se obtiene un total de 54.8 millones de mexicanos en esta condición, o sea, 51.02 por ciento de la población del país, del conjunto de 107.4 millones a junio de 2009 (La Jornada, Roberto González Amador, 20 de agosto de 2009).

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