Opinión
Ver día anteriorSábado 5 de septiembre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Infancia y Sociedad

Copiar y pegar

U

n buen maestro lo es por su capacidad para interesar al alumno en la búsqueda de conocimientos, en la comprensión de las ideas y en el manejo de la información. Esto vale sobre todo en los niveles básicos que se cursan entre los 4 y los 12 años, edad en que el cerebro infantil está en pleno desarrollo de los lóbulos frontales. De modo que las funciones de análisis y síntesis, pensamiento abstracto, imaginación, inducción y deducción están en el mejor momento para ser estimuladas; la memoria, en cambio, es una función menor.

Por eso sorprende que la SEP quiera medir la calidad de los maestros de acuerdo con la cantidad de información que dominan. Si ello definiera al buen maestro, se los podría sustituir por computadoras o enciclo- pedias. Pero no es así. El fenómeno educativo y sus procesos de aprendizaje son mucho más que una simple transmisión de conocimientos a modo de copiar y pegar.

De hecho, a la luz de las neurociencias y de las pedagogías más avanzadas, los conocimientos en la escuela básica no han de ser un fin, sino un medio para estimular el desarrollo de valores y las capacidades intelectuales y afectivas de los niños.

En analogía computacional diríamos que no se trata de cargar muchos archivos, sino programas. La información siempre estará disponible. Lo que convierte a la educación escolar en oportunidad es adquirir en ella las herramientas para vivir y manejar información.

Lectura, escritura y matemáticas deberían ser aprendizajes centrales en primaria, pues junto con el desarrollo de la sensibilidad artística y el manejo de información, dejarían listos a los niños para exitosos aprendizajes en los siguientes niveles.

Un buen maestro se define por el entusiasmo que es capaz de contagiar a sus alumnos. Hay que recordar que la única emoción capaz de ampliar la inteligencia es el amor, como nos enseñó el biólogo y pedagogo chileno Humberto Maturana. El epistemólogo Jean Piaget, en medio de sus complejas teorías, aseguró que detrás de todo acto humano, por intelectual que sea, hay un móvil afectivo.

Lástima que la señora Gordillo no sepa realmente lo que es ser maestro. Todo indica que los amañados exámenes aplicados recientemente están diseñados para reprobar y así desprestigiar a la escuela pública.

Da la impresión que a la maestra se le encargó allanar el camino hacia la subrogación de la escuela pública que, al igual que ocurre con las guarderías, beneficie a inversionistas a costa de niños y maestros.