Opinión
Ver día anteriorLunes 31 de agosto de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Desde el Otro Lado

La reforma migratoria sin Kennedy

S

in lugar a dudas con la muerte de Edward Kennedy se pierde a uno de los más destacados defensores de los derechos humanos. Si bien la actividad del senador se volcó recientemente a defender el plan de salud del presidente Barack Obama, es necesario recordar que en los últimos 50 años Kennedy siempre estuvo presente en las discusiones en torno a la cuestión migratoria. En sus intervenciones la defensa de los derechos de los inmigrantes fueran o no documentados era una constante.

En la propuesta integral para reformar el sistema migratorio de Estados Unidos, de la que fue principal promotor y coautor, había un capítulo cuya esencia era dar estatuto migratorio a los millones de indocumentados para liberarlos de la zozobra diaria en la que viven. No obstante la pasión con la que defendió esa previsión, sus esfuerzos fueron insuficientes para contrarrestar la actitud mezquina de quienes impidieron su aprobación. En el momento en que se redite la discusión migratoria, esa pasión y la capacidad de persuasión de la que hizo gala se extrañarán.

En su reciente visita a México, el presidente Obama expresó su interés por abordar la cuestión migratoria tan pronto concluyera con la reforma al sistema de salud. Con los problemas que enfrenta en lograr el consenso para aprobarla y la incertidumbre sobre el futuro de su plan, es difícil saber cómo y cuándo se abordará la cuestión migratoria. Se sabe que el presidente y el Partido Demócrata favorecen un proyecto de reforma en el que se otorga algún tipo de residencia a los 12 millones de indocumentados que viven en el país. El problema es que con el desgaste que han sufrido a lo largo del debate sobre la reforma de salud, les será muy difícil negociar una propuesta similar a la que en su momento apoyo Kennedy en la que el beneficio para los indocumentados era evidente.

Así las cosas, no sería extraño que las tácticas que se han empleado para boicotear la reforma de salud se empleen para una futura reforma migratoria. Mas aún si con ello se resta popularidad al presidente y su partido, y qué mejor para los sectores conservadores, cuya meta es la elección que se celebrará el próximo año para renovar la cámara baja, donde los demócratas hoy son mayoría.