Opinión
Ver día anteriorMartes 11 de agosto de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Influenza: ¿todo bajo control?
L

a epidemia ha sido superada. Se encuentra a la baja. Está controlada. Agradecemos a toda la población su participación para dejar atrás la contingencia sanitaria. Estas y otras frases son las que escuchamos constantemente después del episodio de pánico provocado por la influenza A/H1N1 el pasado abril. No estoy mintiendo. Lo anterior se puede corroborar en los propios boletines de la Secretaría de Salud (Ssa) y en los mensajes difundidos a través de la radio, al menos desde el 5 de mayo –el día que salvamos a la humanidad–, hasta la fecha.

Uno se pregunta, ¿por qué se mantiene todo el tiempo un discurso triunfalista, cuando los propios datos de la Ssa indican lo contrario? ¿Por qué en lugar de encarar un fenómeno cuyo comportamiento desconocemos y al que debemos enfrentarnos racionalmente, se le trata una y otra vez de minimizar, poniendo en riesgo la salud de toda la población? Yo no lo entiendo.

Cuando supuestamente estaba ya todo controlado y habría que esperar hasta el invierno, ocurrió un repunte de la enfermedad que nos regresó a la realidad. En el sureste de la República ocurrió una explosión en el número de casos provocados por el virus de la nueva pandemia. La gráfica más reciente de la Ssa muestra un comportamiento atípico, hasta ahora único en el mundo. En el reporte del 6 de agosto, es ya una curva bimodal. Hay claramente dos picos, uno durante la primavera, y otro de gravedad equivalente en el verano.

La segunda fase de la epidemia en México puede ser comparada con lo que ocurre en algunas naciones de Sudamérica que viven hoy el invierno. De acuerdo con los reportes de los ministerios de Salud de Argentina y Chile, ambos fechados el 5 de agosto, se han confirmado, mediante pruebas de laboratorio, 5 mil 710 casos de influenza por el virus A/H1N1 en el territorio argentino y 3 mil 725 en el chileno. En México, los informes de la Ssa, indican la confirmación de 5 mil 563 nuevos casos entre el 2 de junio y el 6 de agosto. Es claro que el agente de la nueva pandemia se presenta de manera semejante en el verano mexicano y en el invierno austral. Es curioso que mientras en el hemisferio sur hay una gran preocupación por el comportamiento de la enfermedad, en México pareciera que no pasa nada, pues todo está bajo control.

En las naciones sudamericanas citadas las muertes asociadas al virus de la influenza A/H1N1 son elevadas. En argentina suman 337 y en Chile 97. En nuestro país en el verano se registraron 46 fallecimientos. Pero hasta hoy las cifras acumuladas en México superan a las chilenas (149 decesos).

Pero aquí lo que sobra es un triunfalismo guiado por criterios políticos y no científicos. La verdad es que nuestras autoridades no saben qué hacer. Son incapaces de leer racionalmente el comportamiento de una epidemia. Si hay dos picos, lo último que uno diría empleando un criterio médico es que la epidemia está controlada. Lo que habría que admitir es que no sabemos lo que va a pasar en el resto del verano y en el otoño. Ojalá que no ocurra un nuevo repunte. Pero esto no lo sabemos, a no ser que estemos entre adivinos, y dudo mucho que nuestras autoridades sanitarias lo sean.