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Mutaciones genéticas permiten evaluar a la paciente para administrar el fármaco más efectivo

Hallazgo ayudará a definir terapias personalizadas contra cáncer de mama

Las mujeres con variaciones del gen SOD2 tienen mayor riesgo de muerte, según el estudio efectuado por especialistas estadunidenses

La investigación se realizó con 588 enfermas

 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de junio de 2009, p. 2

Washington, 10 de junio. Una serie de mutaciones genéticas puede mostrar qué pacientes con cáncer de mama serán beneficiados por cierto tipo de quimioterapia, informaron investigadores estadunidenses.

El equipo halló que las pacientes con dos versiones del SOD2 obtenían peores resultados que otras cuando recibían quimioterapia con el fármaco ciclofosfamida.

El estudio sería útil para evaluar en las pacientes ese gen antes de administrarles el medicamento, informaron los expertos en la revista Clinical Cancer Research.

En el futuro, estas pruebas se podrían usar para guiar el tratamiento de pacientes con variación del SOD2 para asegurar que reciben una terapia que sea más efectiva (en ellos) que los tratamientos basados en la ciclofosfamida, señaló en un comunicado el doctor Stefan Ambs, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, quien trabajó en el estudio.

Los investigadores analizaron a 588 pacientes con cáncer de pecho en Estados Unidos y Noruega. Algunas recibieron quimioterapia y otras no.

De las pacientes que recibieron quimioterapia, aquellas que tenían variaciones del SOD2 fueron divididas en dos grupos. Las mujeres con una variación del SOD2 tenían más riesgo de muerte que otras. Y aquellas con una segunda mutación del gen presentaban el mayor riesgo de muerte en el estudio.

Luego, los autores dividieron a los grupos según los fármacos específicos de quimioterapia: doxorrubicina, 5-fluorouracilo o ciclofosfamida.

La doxorrubicina y la ciclofosfamida causan la muerte de células generando partículas llamadas especies reactivas del oxígeno.

El equipo halló que las mutaciones del SOD2 mostraban quiénes reaccionarían de la mejor manera específicamente a la ciclofosfamida. Las mujeres con una forma de variación diferente del SOD2 que recibían ese medicamento como parte del régimen de quimioterapia eran las más propensas a morir.

El gen SOD2 produce una proteína que protege a las células del daño causado por las especies reactivas del oxígeno.

El estudio se suma a un creciente archivo de evidencia que apunta a formas de evaluar a los pacientes con cáncer para ver qué fármacos funcionarán mejor contra sus tumores específicos.

Por otro lado, la revista Journal of the National Cancer Institute publicó un estudio que plantea que los médicos deben ajustar junto con los enfermos de cáncer de próstata el tratamiento que mejore su calidad de vida. 

Científicos de la Universidad de California (UCLA) evaluaron la calidad de vida de personas sometidas a prostatectomía, implante de cápsulas radiactivas en la glándula prostática (braquiterapia) o radiación externa.

Las tres opciones de tratamiento son efectivas contra el cáncer en sus fases iniciales, pero pueden causar incontinencia urinaria y problemas en la vejiga, intestinos o disfunción sexual.

El estudio encontró que la incontinencia urinaria resulta más frecuente entre los enfermos sometidos a prostatectomía que en aquellos tratados con braquiterapia o radiación externa.

La disfunción sexual afectó a pacientes que recibieron uno u otro tratamiento.

Los problemas intestinales y la vejiga irritable fueron más frecuentes después de la terapia radiactiva y de la prostatectomía.

Por eso, dependiendo del tipo de cáncer o de los pacientes, los oncólogos deben determinar junto con ellos cuál tratamiento les ayudará a tener una calidad de vida lo más aceptable posible.