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Estamos en un ciclo recesivo que afecta exportaciones, industria y empleo, afirma el Inegi

Cayó 8.2% el PIB en enero-marzo, tercera baja más fuerte en un siglo

La contracción económica ocasionó en 12 meses una destrucción de riqueza de 55 mil mdd, equivalente a 10 veces los efectos socioeconómicos de los huracanes que pegaron al país en 2005

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Periódico La Jornada
Jueves 21 de mayo de 2009, p. 28

Una contracción de 8.2 por ciento en la economía mexicana en el primer trimestre de 2009, superior a la previsión más pesimista realizada por el gobierno federal, provocó una destrucción de riqueza en el país del orden de 716 mil 612 millones de pesos, unos 55 mil millones de dólares, reveló este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El hoyo recesivo en que cayó la actividad productiva a partir de la segunda mitad del año pasado tiene ya un costo económico en los últimos 12 meses que, para efectos comparativos, equivale a 10 veces la destrucción provocada por los huracanes que golpearon al país en 2005, año que marca un antes y un después en cuanto al efecto económico de los desastres naturales en el país.

La caída en la actividad económica en el primer trimestre del año es la tercera más pronunciada en un siglo. Hasta ahora, la mayor ocurrió en 1932 –cuando el país era arrastrado por la gran depresión en Estados Unidos–, cuando el producto interno bruto (PIB) se contrajo 14.9 por ciento; la segunda se dio en el segundo trimestre de 1995, con una caída de 9.2 por ciento, de acuerdo con información del Inegi.

Banamex, el segundo grupo financiero del país, calificó de drástica la caída del PIB en el primer trimestre de este año. Los datos divulgados ayer muestran que dos de los motores económicos del país, las exportaciones y el mercado interno, se han deteriorado.

Estamos en un ciclo recesivo en la economía, declaró ayer Eduardo Sojo, presidente del Inegi, al opinar sobre la contracción de 8.2 por ciento del PIB en el primer trimestre de este año. Lo vemos en las exportaciones, en la producción industrial y en el empleo (cuyas caídas) muestran la recesión en que se encuentra el país desde finales del año pasado, añadió. Seguimos viviendo tiempos difíciles, dijo.

La caída del PIB, el indicador que mide el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por la economía en un periodo determinado, fue más pronunciada que las estimaciones hechas, incluso ayer mismo por la mañana por la Secretaría de Hacienda, que había anticipado una contracción no mayor de 8 por ciento. Hace dos semanas, el Banco de México anticipó una reducción en el tamaño de la economía de 7 a 8 por ciento.

En el reporte publicado ayer, el Inegi informó que la disminución del producto interno bruto en el primer trimestre de este año, respecto del periodo comparable de 2008, se derivó de un desempeño negativo tanto de las actividades industriales como de los servicios. En particular en este último renglón se registró una caída a plomo del comercio, que se contrajo 17.2 por ciento, respecto del nivel alcanzado en marzo del año pasado.

El PIB de las actividades secundarias o industriales, que en conjunto aportan 27 por ciento del producto y entre las que se incluye a la manufactura, construcción, minería, electricidad, agua y suministro de gas, se redujo en marzo 9.9 por ciento, en comparación con el mismo mes de 2008. En particular, las manufacturas registraron una contracción en su PIB de 13.8 por ciento anual en marzo pasado; la construcción se redujo en 7.7 por ciento.

En cuanto a los servicios, el Inegi reportó que el conjunto de actividades terciarias, donde se genera 60 por ciento del PIB nacional, tuvo una caída en el primer trimestre de este año de 7.8 por ciento a tasa anual, asociada sobre todo al desplome de las actividades comerciales; de alquiler de inmuebles, que cayó 10.6 por ciento y de los servicios financieros, con una contracción de 4.3 por ciento, especialmente notable si se toma en cuenta que hace apenas un año este subsector crecía a tasas de dos dígitos.

En cambio, el PIB de las actividades primarias –agricultura, silvicultura y pesca– registró en el primer trimestre de este año un aumento de 1.4 por ciento anual. Este rubro contribuye con 4 por ciento del PIB nacional.

Más que un catarrito

El año pasado, cuando el mundo se preparaba para enfrentar la crisis económica, las autoridades mexicanas minimizaron el problema. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, calificó el posible efecto sobre México como un catarrito, mientras el presidente Felipe Calderón se declaró emocionado por enfrentar las dificultades y aseguró, ante banqueros españoles, que la economía mexicana era un navío de gran calado.

La economía es hoy 8.2 por ciento menor que hace un año. En estos últimos 12 meses, según el Consejo Nacional de Población, el número neto de mexicanos aumentó en un millón 413 mil 104, si se toma en cuenta la diferencia entre las personas que nacieron y murieron en el periodo.

Esto significa que ahora hay un pastel menor y más convidados a la fiesta. Y que, por lo tanto, en términos del ingreso por habitante –que es uno de los indicadores más generales sobre el nivel de bienestar– ocurrió un retroceso.

La destrucción de riqueza asociada a la reducción en el tamaño de la economía nacional puede ser comparada, en términos de su magnitud económica, con 10 series de huracanes como los que devastaron el Caribe mexicano en 2005, que fueron calculados en 4 mil 300 millones de dólares.

En precios corrientes de 2003, lo que quiere decir que son comparables un año con otro por haber sido descontado el efecto inflacionario, el producto interno bruto en el primer trimestre de 2008 tuvo un valor de 8 billones 714 mil 636 millones de pesos. Para el mismo periodo de este año cayó a 7 billones 998 mil 24 millones de pesos, de acuerdo con el reporte emitido ayer por el Inegi.

Así, la destrucción de riqueza en un año se cifra en 716 mil 612 millones de pesos, cantidad que equivale a 55 mil millones de dólares.

Un reporte publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en 2007 determinó la magnitud de los efectos socioeconómicos de los huracanes Stan y Wilma que azotaron a la República Mexicana en 2005.

El monto acumulado de daños en México por esos meteoros sumó 45 mil millones de pesos, es decir, más de 4 mil 300 millones de dólares al tipo de cambio de entonces, de acuerdo con ese organismo.

La Cepal se detiene en los huracanes de 2005 porque su fuerza destructiva estableció una diferencia con los años previos, una expresión de los efectos del cambio climático.

La cifra de daños económicos en México por esos dos huracanes, añadió, “es seis veces mayor que el promedio histórico que tiene el país por daños de desastres de diversa índole, que es de 700 millones de dólares anuales.

El año 2005 significó una brusca acentuación de la tendencia creciente que venían representando los desastres de tipo hidrometeorológico en México en el conjunto de los desastres de todo tipo ocurridos en el país. Las cifras acumuladas por los desastres ocurridos en los últimos 25 años (1980-2004) sufren, en efecto, una modificación significativa al incluir en ellas lo ocurrido en el año 2005, indicó la Cepal.

Para Eduardo González Nolasco, analista de Banamex, los datos publicados este miércoles por el Inegi confirmaron la drástica contracción de la actividad económica durante el primer trimestre del año. El desplome del PIB ha sido resultado del desplome en la demanda de exportaciones y de una severa contracción en el mercado interno, dijo.