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Exigen justicia por feminicidios en Juárez
 
Periódico La Jornada
Viernes 17 de abril de 2009, p. 41

Ciudad Juárez, Chih., 16 de abril. Madres de víctimas de feminicidios, acompañadas de representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) integrantes del grupo Voces sin Eco colocaron dos cruces fuera de la subprocuraduría de justicia estatal, zona norte, para protestar por los nulos resultados de las investigaciones sobre estos crímenes.

Las manifestantes también demandaron que las oficinas de la fiscalía especial que investiga delitos contra mujeres se trasladen a la subprocuraduría, pues no son funcionales y el personal no las atiende.

Reiteraron su rechazo a que el ex gobernador de Chihuahua Francisco Barrio Terrazas sea embajador de México en Canadá, y lo acusaron de misógino, ya que afirmaba que las víctimas de feminicidio llevaban una doble vida y que las cifras de asesinatos eran normales.

Las cruces colocadas fuera de la subprocuraduría sustituyen a las retiradas hace poco más de un año por las autoridades con el pretexto de que estaban reparando el edificio.

Paula González, dirigente de la Organización Voces Sin Eco, que ha pintado cruces negras con fondo rosa en la mayoría de los postes de Ciudad Juárez para recordar a las víctimas, recordó que su hija Sagrario desapareció en 1998 y apareció muerta 30 días después en unos arenales, con huellas de violencia sexual.

Activistas hacen el trabajo de la policía

Mencionó que las indagatorias sobre éste y muchos otros expedientes han avanzado porque las propias activistas han presionado a las autoridades y en algunos casos han encontrado a los homicidas. No obstante, aseguró, unos 150 feminicidios siguen impunes.

Recordó que durante años la Fiscalía de Homicidios de Mujeres no realizó indagatorias, hasta que ella y su familia encontraron a uno de los presuntos asesinos, quien ya está detenido, pero tuvieron que llevar a los policías al sitio donde se encontraba el acusado.

Norma Andrade, integrante de la ONG Nuestras Hijas de Regreso a Casa y hermana de una víctima, refirió que en 1994, cuando comenzaron a movilizarse, las autoridades les cerraban las puertas y no las atendían, lo que no ha cambiado mucho, pues ahora utilizan una estrategia diferente: aparentan atenderlas, pero no resuelven nada.