Opinión
Ver día anteriorMiércoles 1º de abril de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad Perdida

Cambios en los trabajos de López Obrador rumbo a los comicios

E

n las oficinas del gobierno legítimo se tiene como seguro un cambio diametral en los trabajos que encabeza Andrés Manuel López Obrador rumbo a las próximas elecciones federales en el DF.

Esa modificación tiene que ver, principalmente, con las irregularidades, léase cochinero, que significó la lucha interna en el PRD para llenar las vacantes a puestos de elección popular que ofertará ese organismo a los votantes del próximo cinco de julio.

Se diga lo que se diga, era insostenible el compromiso de López Obrador de hacer campaña por los candidatos perredistas si se toma en cuenta la elección fraudulenta que se escenificó el pasado día 15 pasado y el cinismo, la desfachatez, con que las tribus operaron aquel domingo.

Avalar el cochinero era tanto como darse una puñalada en el corazón. ¿Cómo volver a hablar del fraude que se cometió en su contra si diera su aval a candidatos señalados por videos, grabaciones, fotos y testimonios, hasta ahora irrefutables, en los que se evidencia que en varias delegaciones campeó lo que ya sabemos y se ha documentado: el fraude?

Todas las escopetas de los amigos de la democracia enlodada y mercantil estaban o están listas para tirar sobre el ex jefe de Gobierno de la ciudad para señalar que, cuando se trata de su partido, López Obrador es capaz de cerrar los ojos y dejar pasar, de hacerse cómplice, porque así le conviene. Los guiones ya estaban listos y los micrófonos abiertos para dar santo y seña de la terrible contradicción, pero se van a llevar un chasco.

¿Cómo avalar el triunfo de Muñoz Soria y su gardaespaldas, Agustín Torres, en la Cuauhtémoc, por ejemplo, si se ha documentado hasta la saciedad el cochinero que se armó desde el cuartel general de René Bejarano y en el que hasta el PRI metió las manos? ¿Cómo ir a Coyoacán si se sabe que se quemaron las boletas de la elección para dar argumentos a una posible anulación de los comicios? Más que n despropósito, la campaña en favor de los tramposos sería un verdadero acto suicida.

Pero López Obrador, quien se comprometió con sus seguidores a recorrer la ciudad por los candidatos del PRD, no puede defraudarlos. Ir a todas las delegaciones del DF era su compromiso, y a la gente se le cumple.

Por eso la idea que corrió por los pasillos del edificio del gobierno legítimo advierte que sí, que López Obrador andará por las 16 delegaciones políticas del DF, pero no hará campaña por ninguno de los candidatos que escogió el fraude, sino que seguirá en su Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, sin mencionar siquiera los nombres de quienes más despensas dieron o quienes más gastaron en la compra de votos.

Con toda seguridad habrá excepciones. Por ejemplo, en Benito Juárez el maestro Bernardo Bátiz no chapoteó entre el lodazal. Allí bien vale el apoyo, pero en casi todas las otras no permitirá siquiera que los candidatos estén junto a él en los templetes que se armarán para los mítines.

Así la gente tendrá seguro que cuando no vea a los candidatos en el templete y caiga en la cuenta de que tampoco se les permitió hacer uso del micrófono, es que López Obrador no está de acuerdo con el resultado de la elección. Ésa será la señal, y la gente no deberá permitir que ninguno de los tramposos trate de montarse en los actos a espaldas del tabasqueño.

Quienes pretendan leer en esta estrategia un apoyo disfrazado de López Obrador a los candidatos del cochinero, se quedarán con las ganas de publicar la foto del ex jefe de Gobierno con cualquiera de los tramposos. Así que a tener cuidado.

De pasadita

El diputado perredista Alfonso Suárez del Real se enteró el lunes por la noche de que no tiene plenos derechos como militante de ese partido. Así se lo hizo saber la Comisión de Garantías y Vigilancia de los amarillos, que desechó la impugnación del legislador a la elección en Cuauhtémoc.

Le dice la comisión de marras que como no fue candidato no puede hacer ningún reclamo. De ese tamaño se la juegan esos amarillos. Ni modo, así le habrá de ir.