Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 5 de abril de 2003
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas 
  >

Espectáculos
Antonio Sánchez acompañó al saxofonista en el Teatro de la Ciudad

Michael Brecker dio la alternativa a baterista capitalino la noche del jueves

JOSE GALAN

Con un invitado muy especial cerró la primera noche en México Michael Brecker, el saxofonista tenor cuya maduración como músico quedó de manifiesto al interpretar como solista una rola del maestro John Coltrane, que dejó suspirando al respetable que se dejó caer la noche del jueves al Teatro de la Ciudad.

Se trató del baterista capitalino Antonio Sánchez, quien entró al encore en lugar de Clarence Penn para intepretar con el resto de los músicos una versión de Arc of the Pendulum, pieza que abre la grabación de 2000 Time is of the essence. Sánchez apareció al frente de la bataca en las últimas grabaciones de Pat Metheny, y Michael Brecker anunció que será el baterista de su próximo disco.

Fue una presentación en un envoltorio de lujo: Michael Brecker es ganador de 8 premios Grammy, ha participado en más de 800 grabaciones, y destaca la gira realizada en 2002 junto con Herbie Hancock en el piano, Roy Hargrove en la trompeta, Brian Blade en la batería y John Patitucci en el contrabajo, titulada Directions in Music, un homenaje a la música de dos jefes de jefes: Miles Davis y John Coltrane.

De regreso al jueves por la noche, las notas del saxofón tenor de la balada Chan's Song, de su producción de 2001 Nearness of you-The book of ballads, evocaban los vagabundeos de un gato sobre las vallas y tejados en los callejones de cualquier ciudad. Elástico, sensual, cachondo, inasequible, pero con una energía que se da a conocer en las notas más altas.

Atrás, la guitarra de Adam Rogers flirteaba punteando escalas discretas a las que daba un toque de distorsión para convertir el momento de improvisación en una verdadera fusión con el rock, mientras que Clarence Penn resultó un verdadero descubrimiento en la batería. Como siempre, el bajista de cabecera de Brecker, Chris Minh Doky, soportaba sobriamente el virtuosismo de sus compañeros.

Otra balada muy sabrosa, sensual, abrió con el bajo al que se unieron las escobillas de Penn, el sax y la lira para elevar notas como burbujas de jabón en una cadencia lenta, compleja, que desenvolvió poco a poco un solo del sax hasta reventar en un deschongue que retomó la lira. De agasajo.

En penumbra, Brecker anunció la interpretación de una rola de John Coltrane, Naima -que Trane incluyó en su producción de 1960 Giant steps-, y que comenzó a tejer en solitario hasta convertirla en una verdadera suite para sax tenor, en un intrincado encaje de seda brillante, laborioso, placentero, que de improviso revelaba notas apremiantes, angustiantes. La historia de una pasión.

Para cerrar la parte oficial del concierto, Brecker llevó a los jóvenes de su banda a una pieza de verdadera fusión que permitió conocer su capacidad de interpretar géneros del jazz despreciados por algunos críticos, como el acid jazz. Qué rolón. Y luego el encore, con Antonio Sánchez en las baquetas, muy formal.

Dos comentarios finales: el sonido en el Teatro de la Ciudad puede y debe mejorar. En segundo lugar, si bien es un espacio mágico que permite una convivencia cercana con los músicos, es cómodo y ha sido remodelado a todo lujo, debe alimentar su capacidad de convocatoria y encancharse como un verdadero centro de espectáculos, sobre todo porque al capitalino le cuesta trabajo desplazarse al Centro Histórico, ¿alguien sabe por qué?

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año