Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 16 de febrero de 2003
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Cultura

La colección de trabajos de los siglos XIX y XX, sin la interpretación del fotógrafo

Arriesgada lectura a estampas de Alvarez Bravo

En esta tercera etapa de la serie, el curador pone énfasis en la forma, en vez del tema

MERRY MAC MASTERS

La muestra Colección de estampas europeas de Manuel Alvarez Bravo. Siglos XIX-XX, integrada por más de 100 obras, viene a ser ''una apuesta mucho más arriesgada'' que la etapa de hace un año, cuando se expusieron trabajos de los siglos XVII a XIX, debido a que por la muerte del fotógrafo el curador Tomás Pérez Viejo ya no pudo consultarlo sobre su "interpretación de los motivos detrás de la visión" del conjunto.

La exhibición se inauguró el sábado 8, a las 12 horas, en el Museo Nacional de la Estampa (Hidalgo 39, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico).

Pérez Viejo califica la exposición de arriesgada, porque ha reconstruido ''los motivos del discurso con el que he querido ver a la colección''. Con esta etapa se cierra el ciclo de tres exposiciones de la colección que contiene obras desde Durero hasta Picasso, iniciado hace un lustro en el Museo Soumaya.

A diferencia de la muestra anterior, lo relevante ya no es el tema, sino la forma en que se le mira. Es decir, una misma escena parisiense es representada de manera muy distinta por un impresionista que por Toulouse-Lautrec o por un expresionista. El hilo argumental de la exposición consiste en una "reconstrucción arqueológica de cómo se ha construido nuestra forma de mirar".

Al final, ''todas estas miradas están en la muestra y creo que estaban en la mirada de Alvarez Bravo. En ese sentido, por lo menos esa es mi apuesta, tiene una coherencia, porque de alguna forma él mismo está en la colección -no sé si conciente o inconcientemente-, haciendo una historia de cuál ha sido la construcción de la mirada en el último siglo''.

En esa reconstrucción arqueológica a partir del impresionismo, curiosamente la mirada menos representada es la surrealista, "lo cual a priori no se explica, por las relaciones que Alvarez Bravo mantuvo con André Bretón. Hay como tres o cuatro estampas surrealistas, pero la única significativa es una de Miró", anota el entrevistado. En cambio, el grabado alemán tiene una fuerte presencia por medio de Beckmann, Kollowitz, Kirchner y Grosz.

Si la colección de estampas de Alvarez Bravo es "la de un fotógrafo", a su vez una especie de "ladrón de imágenes", al robárselas al tiempo, Pérez Viejo se aventura a explicar por qué el maestro se interesó por la estampa: "Esta, desde mi perspectiva, le permite hacer lo mismo pero con imágenes sacadas del pasado. Es decir, uno tiene la posibilidad no sólo de robar imágenes al tiempo en el momento presente, sino en el momento pasado que otros, a su vez, han robado y son las que aparecen en las estampas".

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