Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 5 de enero de 2003
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Espectáculos
La reina del sur es el fruto de lo que hace 30 años fue Camelia la tejana, dicen

Lo culto y lo popular es un asunto de discriminación: Los Tigres del Norte

Critican que al público que asiste a sus presentaciones se le considere falto de cultura

Prohibir canciones no es la forma de erradicar el problema que reflejan, aseguran

GUILLERMO HERRERA ESPECIAL

La reina del sur extiende su dominio en ambos lados del Atlántico dejando rastro en la industria fonográfica, la editorial y se sabe también que la cinematográfica está dentro de sus objetivos, esto sin mencionar las incomodidades que ha causado en la radiodifusión nacional.

En una charla a modo de recuento de lo que fue el año 2002 para Los Tigres del Norte, Jorge Hernández, el mayor de los cuatro hermanos, explica cómo se fraguó el encuentro con Teresa Mendoza, personaje creado a partir de Camelia La Tejana por el escritor español Arturo Pérez-Reverte, a quien, por cierto, todavía no conocen en persona: "A mediados de abril recibí una llamada de un amigo nuestro que estaba en París y me dijo que leyó en el periódico que un escritor español, Arturo Pérez-Reverte, estaba por presentar una novela basada en una canción de nosotros. Lo consulté con los promotores y, efectivamente, se trataba de un libro llamado La reina del sur. Durante meses dimos entrevistas a la prensa española porque él (Pérez-Reverte) hablaba de nosotros y aún durante vacaciones nos seguían buscando.

"En julio -prosigue Hernández- me informan que Arturo tenía un sueño: que Los Tigres del Norte pudieran contar la historia de 500 páginas en una canción de cuatro minutos. Entonces hablando con gente de la empresa conseguimos la licencia para utilizar el título." Y concluye: "Nos involucramos en esta historia accidentalmente y de manera positiva, porque ninguno lo pensamos desde antes; cada quien hacía su trabajo al otro lado del mar. Es algo que pone Dios en nuestro camino, porque es una gran suerte que la misma canción que nos diera a conocer hace treinta años vuelva a echar nuestras raíces y nuestra música hacia delante".

Aún antes del suceso literario, Los Tigres del Norte ya tenían planeada una gira por España, la cual tuvo lugar en septiembre, así como el rodaje del videoclip de La reina del sur en Pamplona. "La llavecita nos la dio el libro", dice Luis Hernández, el más joven de los hermanos. Con respecto a su paso por tierras ibéricas, dice: "Es una atmósfera completamente diferente de lo que se vive en México, Estados Unidos y Centroamérica.

"El público español es muy analítico -considera Luis-, se fijan desde la ejecución del instrumento y su mezcla con los demás, hasta la elaboración de las letras. Son enamorados del corrido y saben que tratamos temas sociales. Ellos ven las palabras que utilizamos para llegar a nuestra gente y sienten el arraigo que tenemos con nuestro pueblo. Para ellos no es una canción solamente, sino es como leer un periódico, y eso me impresionó del público español. Desde el primer evento sentimos que tocamos la puerta y la abrieron. Y así, en vivo, ellos pudieron palpar mejor lo que teníamos que mostrar. Ahora habría que ver si hay temas de ellos que les podamos cantar y que les haga sentir más arraigados con el grupo."

Hablando de mujeres...

Oscar Lara, baterista y primo de los hermanos Hernández, define, con una emoción casi paternal, el crecimiento de La Camelia al lado del de Los Tigres del Norte: "Ni se imagina uno, nos agarró por sorpresa. Cuando la cantamos (La reina del sur) se siente como cuando La Camelia estaba empezando también. Es una alegría muy bonita. Ahorita, con este nuevo tema sentimos que la carrera comienza de nuevo: nos dio mucha energía, confianza y frescura".

Y Jorge, por su parte, da su punto de vista respecto a Teresa, la Reina del sur: "A la mujer se le ha considerado como la que no tiene fuerza, como si tuvieras que hablar del hombre porque, supuestamente, el macho es quien vende y quien hace. Por eso el giro y la gran visión de Pérez-Reverte es hablar de una mujer valiente y pensante, y es ella quien realmente está vendiendo el libro".

Sin embargo, pese al concepto de que las historias contadas por Los Tigres emergen de narco-eventos, éstas no se circunscriben al mundo del narcotráfico o la inmigración, sino que también examinan el trastocamiento de las familias. En qué fallé es uno de los temas más pródigos del nuevo disco. Cantada en un tono bajo, esta canción expone el lamento de un padre por la ausencia de una hija atrapada en el consumo de drogas, a causa de su propia ambición. La situación es similar a la de Mi sangre prisionera, no obstante, Jorge confiesa: "Hemos hablado mucho sobre historias familiares pero En qué fallé es un giro hacia la hija porque nunca habíamos hablado de ella y es una historia que la sociedad vive actualmente.

"Los personajes de esa canción están muy identificados, cada uno tiene una responsabilidad, pero la principal es la de los padres hacia los hijos. Aquí entran los sentimientos, por eso la canción está interpretada con un énfasis de tristeza. Son cosas que puedes percibir y que para el público es un modo de sentir. Al oírla se apoderan de los personajes y uno como músico a veces no sabes cómo lo está sintiendo la gente", agrega.

Sonaron siete balazos...

"Si de algo no necesitan los corridos es de imaginación", dice Pérez-Reverte en la página 30 de La reina del sur y Jorge Hernández lo secunda como para no dar lugar al misticismo o al ánimo interpretativo: "El corrido es auténtico. No hay nada más que contar aparte de los hechos reales. Si hay una frase que dice "sonaron siete balazos" es por que sonaron siete balazos. Es una cosa tan real que no hay una historia atrás de la historia. No podemos relatar algo más de lo que pasó. En las historias que Los Tigres del Norte han cantado no hay nada ficticio ni nada que esconder. Cada canción es una minipelícula: tiene personajes, un por qué, un conflicto grande y un final, aunque las historias deben tener la fuerza de lo real".

El Cervantino

El también acordeonista y cantante valora la dimensión cultural adquirida por el corrido, misma que les abrió la puerta estelar en la última edición del Festival Cervantino, a un año de que les fuera negado el Palacio de Bellas Artes: "Es muy difícil distinguir lo culto y popular, porque a la música nuestra le puedes decir popular, pero nuestras presentaciones son también parte de una cultura. ¿Se puede decir que quienes están ahí no son cultos? Simplemente la diferencia está en hacer una difusión correcta. El público de los Tigres del Norte es un público culto -enfatiza-, el aspecto importante es que a la gran clase popular nunca se le habían dado oportunidades de inclusión. Lo del Cervantino fue una fiesta del pueblo y la cultura es tu gente."

Para Jorge Hernández, la separación de lo culto y lo popular estriba en el trabajo de ejecución y los modos de entenderla: "La gran cultura tiene que ver con aquellos que tienen la gran capacidad de entender una nota que se está cantando o tocando y saber el trabajo y los años de esfuerzo que hay detrás; esos son grandes valores que también la gente debe ir entendiendo y conociendo". A su hermano Hernán, el bajista del mechón cano, la terminología "culto" y "popular" le remite inmediatamente a un asunto de discriminación entre "ricos" y "pobres".

El Festival Cervantino, asimismo, sirvió para que los también llamados "incansables" compartieran el escenario con algunos exponentes del rock nacional. Sin conceder totalmente en concebir a Los Tigres como un grupo rebelde ("somos como la gente quiera que seamos"), Jorge Hernández habla sobre algunas coincidencias en ambos géneros: "Un tiempo viví en México e iba a escuchar a roqueros del underground y me daba cuenta de que hablaban lo mismo que nosotros, que le echaban al gobierno y usaban nuestras mismas expresiones".

Censura, veto, boicot...

En voz de Hernán Hernández, este espíritu contestatario también se hace patente contra los arrebatos de censura y veto que varios sectores de la industria de la radio han hecho respecto a La reina del sur y algunos otros temas: "Prohibiendo canciones no es la manera de erradicar el problema que está ahí reflejado. Así no vamos a lograr que la juventud no se drogue ni ande en malos pasos. Además, Los Tigres del Norte no usamos malas palabras ni el lenguaje que usan nuevos intérpretes. Ahora en el gobierno hasta se han encontrado generales que están envueltos en eso y, ¿quiénes están mal? ¿Nosotros los que cantamos o los que están involucrados en eso? Creo que los problemas deberían erradicarlos antes de que se conviertan en canciones y corridos".

Lo cierto es que pareciera que el boicot, lejos de mermar su éxito, continúa exponenciándolo. Para comprobarlo, Hernán suelta la frase mientras bromea con sus compañeros: "creo que el próximo disco se llamará La reina sigue reinando".

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