Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 2 de enero de 2003
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Política

EL CAMPO ANTE EL TLCAN

Se importa 40% de granos y oleaginosas, afirman expertos de Chapingo y la UAM

Peligra la seguridad alimentaria nacional

En ocho años, 1.78 millones de empleos rurales perdidos La producción es de autoconsumo

ANGELICA ENCISO Y ROBERTO GARDUÑO

En los últimos 20 años las políticas agrícolas de los gobiernos mexicanos han sido incapaces de amortiguar la crisis del sector agropecuario que se agravó con la apertura comercial. En ocho años se perdieron 1.78 millones de empleos rurales, la dependencia alimentaria en granos y oleaginosas es de 40 por ciento y 70 por ciento de los campesinos viven en pobreza, sostienen especialistas en la materia.

Subrayan que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha provocado un proceso de recampesinización de las unidades de producción, pues los campesinos destinan la mayoría de sus productos al autoconsumo y no a la venta.

En el análisis Situación del campo mexicano, los investigadores Rita Schwentesius y Manuel Angel Gómez Cruz desglosan la crisis del campo. Sostienen que una primera consecuencia de las políticas agropecuarias llevó a la reducción sustancial de la producción per cápita de granos, carnes y lácteos.

Esto se reflejó en un aumento de las importaciones de alimentos a tal grado que, excepto en 1986, 1987 y 1995 -años de fuertes devaluaciones- la balanza agropecuaria fue negativa para el país. Ahora, alrededor de 40 por ciento de los granos y oleaginosas que se consumen provienen de la importación, lo cual pone en grave riesgo la seguridad alimentaria nacional.

Sumado a esto, agregan los especialistas de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH), la proporción del gasto público total destinado a la agricultura ha disminuido en forma progresiva.

Se han dejado de hacer inversiones en aspectos claves como la infraestructura -aprovechamiento de agua, la reducción de los costos de transporte y comercialización-, investigación y extensión agrícola.

El estudio indica que el proceso de descapitalización de la agricultura y la insolvencia de los agricultores se refleja en el retraso de la tecnología que utilizan porque, de acuerdo con datos oficiales, 7 por ciento de las unidades de producción están tecnificadas, 41 por ciento son de tipo tradicional y el resto, de subsistencia.

El agro, difícil opción de vida

La situación, sostiene el texto, se agravó con el TLCAN porque en ocho años se han perdido 1.78 millones de empleos en el campo. "La problemática social se complica ante las crecientes dificultades de los agricultores, campesinos y empresarios, para mantener la actividad agropecuaria como opción de trabajo y de vida."

Por su lado, Beatriz Cavallotti y Víctor Palacios, también de la UACH, manifestaron que en el sector, del total de unidades de producción rurales (privadas, mixtas, ejidos), 46 por ciento destinaron su producción agrícola al autoconsumo, en tanto 44 lo orientó a la venta.

"Esto nos indica que se está dando un proceso de recampesinización en las unidades de producción. Para tener una idea de la problemática, en 1970 el 80 por ciento de la producción era para la venta y el restante 20 para el autoconsumo, establece el INEGI en 1994. En materia ganadera, la situación ahora es más drástica: 76 por ciento de las unidades de producción se dedicó al autoconsumo, y el resto a la venta."

El origen de esos problemas se encuentra en la forma de organización de las unidades de producción rurales, de las cuales 99 por ciento de tipo individual y uno por ciento de grupo. Eso revela una atomización de los productores. Por otra parte, el promedio en cuanto a hectáreas por unidad es de 21, pero en estados como Guerrero, Oaxaca, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tlaxcala y México varía entre tres y siete.

Ana Ofelia Sánchez, Carlos Heriberto Durand, Vicente Campos y Mario Loza, investigadores de la UAM, advirtieron en la Cámara de Diputados que los problemas más relevantes para el gobierno de Vicente Fox son el crédito escaso y poco competitivo; la infraestructura de almacenaje es insuficiente y obsoleta; la comercialización es deficiente y favorece el intermediarismo. Aunado a ello, no se tiene una estrategia para el sector rural y prevalecen organizaciones corporativas clientelares.

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