Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 2 de enero de 2003
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas 
  >

Editorial
 
BUSH: AÑO NUEVO, GUERRA NUEVA

sol-2La pausa al acontecer mundial impuesta por las festividades navideñas y de fin de año del pasado diciembre no tuvo efecto alguno en los preparativos militares que realiza el gobierno de Estado Unidos con miras a una nueva destrucción de Irak, al derrocamiento de Saddam Hussein y, por extensión, a la toma de control del petróleo de ese país árabe y el reforzamiento de la hegemonía estadunidense ante Europa Occidental y Asia. La Casa Blanca marcó el comienzo de 2003 con renovadas amenazas guerreras y, en particular, la movilización a la región del golfo Pérsico de aviones, helicópteros, transportes blindados y una división completa de la Infantería de Marina.

Al mismo tiempo, el presidente George W. Bush, pese a declaraciones en las que parecería abrirse a la posibilidad de una "solución" no bélica a su conflicto con Irak, intensifica a la vez su campaña de amedrentamiento a la opinión pública de su país poniendo de relieve que la economía estadunidense podría colapsarse ante nuevos ataques terroristas como los del 11 de septiembre que, según él podrían ser promovidos en el futuro por el gobierno de Saddam Hussein.

Sin embargo, analistas estadunidenses vienen señalando que la principal amenaza a la economía no es el gobernante iraquí, sino los planes de guerra del propio gobierno de Bush: el grupo privado de investigación Conference Board, citado por Reuters, señaló anteayer que el índice de confianza del consumidor cayó, entre noviembre y diciembre pasados, de 84.9 a 80.3, y agregó que la "causa subyacente" de la desconfianza es el temor de una nueva guerra. El analista de Wells Fargo Sung Won Sohn dijo por su parte que "una guerra costosa y complicada, con ataques terroristas a instalaciones petroleras aquí y en el exterior, podría disparar el precio del petróleo a niveles de 80 dólares por barril".

Es de comentarse que el escenario de un fuerte incremento a los precios del crudo sería una pesadilla para Estados Unidos en general, pero no necesariamente para la familia Bush, la cual, desde hace medio siglo, basa buena parte de su poderío económico en los negocios petroleros, en los cuales, por cierto, aparece vinculada con la parentela de Osama Bin Laden, el fantasmagórico enemigo público del momento.

Tal es la amarga perspectiva política, económica y estratégica en la que el gobierno de Estados Unidos pretende colocar al mundo en los comienzos de este año para lo cual insiste en hacer a un lado la justicia, la razón y hasta el sentido común. En su fiebre bélica, Washington parece decidido incluso a prescindir de una coartada verosímil para arrasar Irak, y se empeña en enviar desde ahora fuerzas militares a la región, a pesar del señalamiento del secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien ayer destacó que "Irak está cooperando y ellos (los inspectores) son capaces de hacer su trabajo sin impedimentos, y por lo tanto no hay un argumento para una acción militar ahora".
 

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año