Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 19 de octubre de 2002
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Mundo
Negocia Washington en Naciones Unidas una resolución que satisfaga a Francia

La fuerza, último recurso para resolver conflictos como el de Irak: Chirac

Rechaza Bagdad nuevo texto en el Consejo de Seguridad sobre los inspectores de armas de la ONU

Escándalo político en España: renuncia diplomático luego de acusar a Aznar de pro estadunidense

REUTERS, PL Y AFP

Beirut, 18 de octubre. El presidente de Francia, Jacques Chirac, insistió hoy en que la fuerza debería ser el "último recurso" para resolver conflictos internacionales como la crisis con Irak y sostuvo que el mundo debe resistir "las tentaciones de aventuras", al hablar en la apertura de la novena cumbre francófona que tiene lugar en el Líbano.

Pero Estados Unidos reiteró que se reserva el derecho a actuar unilateralmente, y que no descarta una segunda resolución del Consejo de Seguridad dándole la oportunidad para que los inspectores de desarme de la Organización de Naciones Unidas (ONU) realicen su trabajo en el país árabe.

Londres aseguró que junto con Washington podría lanzar un ataque contra Bagdad aun sin autorización de la ONU, en caso de que el organismo "no asuma sus responsabilidades".

Chirac, por su parte, dijo que "en el mundo moderno el uso de la fuerza debería ser sólo el último recurso. Debería permitirse en el caso de legítima defensa o mediante una decisión de las autoridades internacionales legítimas".

"Ya estemos hablando de hacer que Irak cumpla sus obligaciones, de relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos o de resolver los conflictos en Africa, tiene que inspirarnos a todos la misma lógica de legitimidad, porque sólo esto nos preservará contra las tentaciones de aventuras", indicó.

Los comentarios de Chirac se producen con el telón de fondo de los esfuerzos de Washington por conseguir el respaldo de la ONU para una nueva resolución sobre el desarme iraquí, que permitiría un ataque inmediato si Bagdad impide a los inspectores realizar su trabajo.

A la cumbre francófona, que se celebra por primera vez en un país árabe, asisten responsables de 56 naciones y regiones, que representan a más de la cuarta parte de los estados miembros de la ONU.

Todos coludos o todos rabones

El presidente de Líbano, Emile La-houd, condenó cualquier ataque contra Irak en el discurso de apertura del encuentro, y señaló que los dos argumentos esgrimidos para respaldar esa acción, la violación por parte de Bagdad de las resoluciones de la ONU y su producción de armas de destrucción masiva, no serán convincentes mientras Is-rael, "que tiene armas nucleares, si-ga ignorando un gran número de resoluciones del organismo mundial adoptadas desde 1948 (cuando se creó ese Estado)", indicó.

El presidente libanés también acusó a Tel Aviv de "explotar" el desorden mundial desde los ataques del 11 de septiembre del año pasado para "mostrar su represión de la resistencia palestina como una implementación local de la guerra global contra el terrorismo".

El secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, expresó: "En un tiempo en que suenan tambores de guerra, apoyo las declaraciones de Chirac por el regreso de los ex-pertos de armas de la ONU a Irak, tan pronto como sea posible, para resolver la crisis".

Por su parte, Estados Unidos confirmó hoy una flexibilización de su posición sobre las condiciones para recurrir a la fuerza contra Irak, en su intento por superar las objeciones francesas y rusas y abrir camino a la adopción rápida en la ONU de una resolución sobre el desarme del país árabe.

El Departamento de Estado indicó que no está opuesto a un procedimiento en dos tiempos: una nue-va resolución reforzando las condiciones del desarme iraquí; luego, en caso de no acatamiento, la evaluación del uso de la fuerza por el Consejo de Seguridad.

"Si Irak se negara a acatar de forma repetida y continua, pienso que contaríamos con que el Consejo de Seguridad trate el problema", declaró el vocero Richard Boucher.

Las declaraciones son las más claras hasta ahora por parte de la Casa Blanca de que no excluye una acción en dos tiempos antes de atacar, como lo piden Francia y Rusia.

Washington teme que dos resoluciones (sobre las condiciones del desarme y el uso de la fuerza) constituyan un proceso pesado que debilite el mensaje de la comunidad internacional hacia Bagdad.

Boucher también subrayó que Washington espera de la ONU una acción más firme si Bagdad de-muestra "poca voluntad". Sin em-bargo, Estados Unidos mantiene una opción unilateral en nombre de su interés nacional en caso de que la ONU no responda, declaró.

Mientras, el embajador estadunidense en la ONU, John Negroponte, declaró que su país presentará pronto ante el Consejo de Seguridad una resolución con requisitos que debe cumplir Saddam Hussein.

Fuentes diplomáticas aseguraron que los términos de esa propuesta descartan una acción militar contra Irak sin que se reúna antes el Consejo de Seguridad.

De su lado, el viceprimer ministro de Irak, Tarek Aziz, reafirmó que no hay "necesidad de una nueva resolución de la ONU para organizar el trabajo de los inspectores de desarme" en su país.

"Seguimos los debates y no sabemos en qué van a terminar", agregó, al responder a una pregunta sobre las negociaciones en seno de la ONU y la intención de Estados Unidos de presentar rápidamente al Consejo de Seguridad una nueva resolución sobre Irak.

"Los inspectores trabajaron en Irak durante siete años y medio partiendo de reglas definidas entre nosotros, ellos y el secretario general de la ONU. Fueron ellos quienes violaron esas normas", declaró Aziz en Bagdad.

Asimismo, el Consejo de Seguridad aparentemente alcanzó una fórmula de compromiso, pero aún debe aclarar y resolver varios puntos antes de votar una resolución que autorice el uso de la fuerza.

Los obstáculos para lograr un consenso entre los cinco miembros permanentes del consejo (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia con poder de veto) son los cambios propuestos respecto del mandato para el equipo de inspectores de armas que la ONU intenta enviar a Irak, informaron fuentes diplomáticas.

Estados Unidos y su principal aliado, Gran Bretaña, discutieron esas modificaciones con Francia, Rusia y China a principios de mes, pero éstas fueron dejadas de lado mientras que las dos partes deba-tían el problema más urgente de la autorización del uso de la fuerza.

Washington parece haber dejado de lado su propuesta de permitir que cualquier miembro del Consejo de Seguridad pueda participar en un equipo de inspecciones, lo que fue rechazado por el jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix.

Mientras, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw, no excluyó que Washington y Londres ataquen Bagdad sin una resolución del Consejo de Seguridad, "en caso de que la ONU no asuma sus responsabilidades".

"Hemos dicho claramente que preferimos una sola resolución, y que sea global, porque es la vía más segura para lograr una solución pacífica", declaró a la BBC.

Advertencia rusa a Hussein

En contraste, el canciller ruso, Igor Ivanov, declaró que el Consejo de Seguridad de la ONU podría tomar medidas contra Irak que irían "hasta el uso de la fuerza, en caso de que fracase la misión de los inspectores internacionales".

No obstante, no precisó cuál se-ría la posición de Moscú en caso de votarse un recurso del uso de la fuerza, es decir, si se abstendría o votaría a favor de una medida de estas características, porque "pensamos que las medidas y métodos políticos y diplomáticos están lejos de haber sido agotados".

En tanto, España vivió este viernes un caos político ante la renuncia del encargado de negocios de su embajada en Bagdad, Fernando Valderrama, quien en un hecho sin precedentes afirmó que dejaba el cargo por discrepar con la posición de su gobierno frente a Irak.

Valderrama, de 51 años y único diplomático de España en Bagdad, alegó que su decisión se debió a que consideraba demasiado pro estadunidense la política de José María Aznar en el conflicto de Irak.

La ministra de Exteriores, Ana Palacio, atribuyó la renuncia a que el diplomático tenía miedo y no resistió la tensión. Madrid nombró un sustituto, Eduardo de Quesada Fernández de la Puente.

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