Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 22 de septiembre de 2002
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Política

BAJO LA LUPA

Alfredo Jaliffe-Rahme

Petrocracia texana: Ƒguerra contra Irak o contra Europa continental?

El cheque de las civilizaciones
Bagdad: reservas de 44 mil millones de barriles
El precio del crudo podría alcanzar 161 dólares por barril

EMPEZO LA GUERRA de los energéticos (petróleo, gas, agua y átomos) del siglo XXI a escala global. Más se hunden las cotizaciones del dólar y de Wall Street y más se acerca la fatídica hora de una nueva guerra teológico-medieval contra Irak, que se había pospuesto a cambio de una guerra de baja intensidad durante 11 años y que ahora se ha intensificado con el bombardeo anglosajón de los radares iraquíes.

COMO EN LA DECADA de los 70, en me-dio de la crisis del dólar, las trasnacionales anglosajonas del petróleo necesitan su guerra para paliar sus megafusiones y sus fuertes pérdidas bursátiles del año pasado: cuentan con dos anteriores ejecutivos poco gloriosos de la industria instalados en la Casa Blanca, como son el presidente y el vicepresidente, para avanzar su agenda de captura global energética y para encubrir los fraudes escandalosos tanto de Enron, la gasera mafiosa texana vinculada a la dinastía Bush, como de Halliburton, la petrolera texana ligada a Cheney (el ventrílocuo de Baby Bush).

SERIA FASTIDIOSO DETENERSE en los orígenes petroleros texanos (familiares y personales) del fallido empresario George W. Bush en Harken Energy (y su subsidaria blanqueadora Harken Bahrain Energy en los paraísos fiscales), de Dick Cheney (el publicista de la mafiosa empresa contable global Arthur Andersen), ex director de la mancillada petrolera texana Halliburton, y de la amazona Condoleezza Rice, la asesora de Seguridad Nacional, cuyo nombre fue puesto a un barco de la petrolera Chevron después de haber formado parte de su consejo de administración.

NO SE HA EVALUADO el cambio conceptual estratégico que sufrió Estados Unidos desde enero de 2001: con Clinton reinó la globalización financiera central-banquista (la dupla Greenspan-Rubin) que, después de la quiebra de la sicótica "nueva economía" financierista (sustentada en papel virtual y papel chatarra) de las telecomunicaciones totalmente hecha añicos, cede su lugar a la "vieja economía" de la industria y las materias primas del equipo Bush, cuyos integrantes principales provienen de la industria petrolera-gasera texana y del complejo militar-industrial.

LA PETROCRACIA TEXANA, el gobierno del petróleo a escala interna y mundial, regresó a la Casa Blanca, para llevar adelante su vieja agenda neoimperial, de corte teológico-racista, que fue descontinuada por la sorpresiva interrupción de Bill Clinton, quien apostó todo al dominio financiero global.

GOLDMAN SACHS Y Citigroup, las em-presas en que ha sido jerarca Robert Rubin, el ex secretario del Tesoro de Clinton, se encuentran al borde del colapso, mientras la empresa Alcoa, la superlativa trasnacional del aluminio, que dirigió Paul O'Neill, el actual secretario del Tesoro de Baby Bush, pronto cosechará el alza en su cotización.

EN ALCOA, EL tránsfuga globalmaniaco Zedillo posee un buen paquete de acciones. ƑDe dónde sacó tanto dinero, que nunca investigan el patético Congreso ni Vicente Fox?

EL NEGOCIO PETROLERO de la guerra contra Irak (el cheque, en lugar del choque, de las civilizaciones, y que en inglés equivale al cash, en lugar del clash, of civilizations) ya está muy visto. De acuerdo con el World energy outlook 2001, Saddam Hussein parceló la segunda reserva de petróleo más importante del planeta (después de Arabia Saudita, que prácticamente posee el doble) y concedió los campos más promisorios a empresas de Rusia, Francia, Alemania y China. El embargo de Estados Unidos a Irak desde 1991 lo había sacado del reparto al que intenta reincorporarse por la vía militar. Los contratos versan sobre 44 mil millones de barriles (casi el doble de México, y el equivalente a las reservas combinadas de Estados Unidos, Canadá y Noruega). El botín de estos 44 mil millones de las reservas está en juego y, en caso de la captura de Irak por la dupla anglosajona Bush-Blair, le será arrebatado literalmente a sus competidores europeos y asiáticos, para beneficiar exclusivamente a las "cuatro hermanas" anglosajonas: Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, BP y Shell. Basta multiplicar los 44 mil millones de barriles de reservas de petróleo en juego con las cotizaciones presentes y futuras para darse cuenta de la dimensión del meganegocio que el equipo Bush piensa arrancar para sacar a Estados Unidos de su marasmo financiero-económico: se trata de un botín de 1.32 billones de dólares (al precio actual de 30 dólares el barril), que pueden subir a 2.64 billones de dólares (a 60 dólares el barril), y hasta en un descuido a 7 billones de dólares (a 161 dólares el barril; šasí, con tres dígitos!).

PERO TAMPOCO ES TAN importante que la nación estadunidense se beneficie en su totalidad (hasta en el cielo existen jerarquías entre ángeles y arcángeles). El imperativo radica en salvar las pérdidas de las dos grandes trasnacionales petroleras de Estados Unidos que han visto sus ingresos mermados en alrededor de 30 por ciento en lo que va del año y adeudan fortunas por sus recientes megafusiones. El negocio de la petrocracia no necesariamente coincide con la nación estadunidense en su conjunto, como se vio con el "síndrome Enron", la gasera texana que evisceró las entrañas de la riqueza de California sin inmutarse en lo más mínimo. Si la petrocracia texana conectada al Partido Republicano descuartizó al bastión del Partido Demócrata, California (que si fuera país sería la cuarta potencia global por el monto de su PIB), Ƒqué se puede esperar de bondad en el Medio Oriente, al que por el contrario se busca devastar una vez más?

CON UN AÑO de atraso, ahora todo mundo maneja la probabilidad de un precio de 60 dólares por barril (que dicho sea con humildad de rigor, avanzamos en su momento), pero que puede llegar a 161 dólares según los escenarios de George Perry, un investigador muy solvente de la Brookings Institution y anterior jefe de asesores económicos de la Casa Blanca en 1961, que fueron retomados por Rudiger Dornbusch, un economista que fuera muy cercano a la Casa Blanca antes de fallecer.

NOS ENCONTRAMOS ANTE un doble shifting (desplazamiento): 1) del reinado de las finanzas por el de los energéticos (petróleo, gas, agua y átomos) y 2) el paso del uso del petróleo al gas, más barato y menos contaminante, que trastocará toda la geopolítica energética desde el golfo Pérsico hasta el golfo de Guinea. Fuera y dentro de la Casa Blanca, la petrocracia texana y la plutocracia de Wall Street nunca han cesado de adelantar sus peones en el tablero estratégico de la energía global: ambas simbolizan las dos caras de la misma moneda que se alternan en el poder y se nutren mutuamente una de la otra, a expensas de las entrañas planetarias.

ZEDILLO, EL TRANSFUGA globalmaniaco (ayudado por el grupo que redactó en Washington el documento claudicante Nuevos horizontes) cedió el control en las perforaciones del golfo de México (falta la parte de Cuba) a la empresa Unocal, la verdadera triunfadora de la guerra de Afganistán al precio de un caos local y regional (Who cares?). Y en el golfo de Maracaibo, la misma coalición de los Nuevos horizontes, por medio de sus excrecencias en Miami, intentó instalar por la vía golpista a un gerente entreguista sin escrúpulos energéticos.

REPENTINAMENTE NACIO UN entusiasmo desmedido por los yacimientos petroleros del golfo de Guinea, que los ultrahalconazos desean que sustituya al golfo Pérsico, donde piensan aplacar a Irak y luego a Arabia Saudita. En sus cálculos cortoplacistas, la teocracia de los ayatolas chiítas de Irán piensa que se va a beneficiar con el derrumbe de su archienemigo Irak, con la salvedad de que en este juego de la muerte que realiza la petrocracia texana un mínimo error de cálculo puede aniquilar a quien lo cometa.

LOS 7 BILLONES DE dólares que se evaporaron por el desplome bursátil de Wall Street, conocido como wealth effect, pueden ser resarcidos por la captura bélica de los 44 mil millones de barriles de reservas de Irak si los precios llegasen a alcanzar 161 dólares el barril, en un escenario de desestabilización de Arabia Saudita que sustenta el satánico Documento Murawiec (del nombre de un súbdito del sharonista Richard Perle que labora para Rand Corp. y American Enterprise Institute). Que se arme un caos regional y global, eso es lo que menos le importa a la depredadora petrocracia texana, que va a lo suyo sin compungirse en aspectos humanoides. ƑNo es durante el caos que los megaespeculadores de la estirpe de George Soros realizan sus mejores ganancias? En este sentido, se equivocó rotundamente la ministra de Justicia alemana, Harla Daeubler-Gmelin, quien equiparó a Bush con Hitler. Se quedó corta: esa es la visión alemana muy respetable, pero desde la periferia tercermundista es mucho peor, si tomamos en consideración la conducta de las legendarias "siete hermanas" anglosajonas del petróleo durante el siglo XX, antes de su megafusión en la etapa de la globalización. La petrocracia es mucho peor que el nazismo y no correrá mucho tiempo en que se vuelvan a refrendar sus etnocidios y su nuevo holocausto energético, ahora en el Medio Oriente, para quienes desconozcan sus hazañas africanas e indonesias.

LA "GUERRA PREVENTIVA" consiste en una nueva semiótica para disfrazar la "guerra perpetua" de la petrocracia texana, que no descansó durante todo el siglo XX. En el fondo, la guerra contra Irak, que puede ser nuclear (el "modelo Hiroshima-Nagasaki" trae obnubilado al eje Washington-Londres-Tel Aviv), subsume una guerra "indirecta" contra Europa continental, tan dependiente del petróleo, para someter al euro, que ha empezado a desplazar al dolarcentrismo. El mínimo a ganar en la "guerra preventiva" contra Irak es de 1.1 billones de dólares (con un precio de 25 dólares el barril), que equivale al monto del juicio que entablaron 600 víctimas del WTC contra Arabia Saudita (la primera potencia petrolera global) y Sudán (con enormes yacimientos en el sur). Nada más que la petrocracia texana se olvida de que después de haberse llevado el vellocino de oro, Jasón murió errante y miserable. Porque la economía de Estados Unidos se encuentra seriamente dañada y va a ser muy difícil que se quede solo con el botín energético global, el vellocino de oro del siglo XXI, sin alebrestar el avispero de otros gigantes como Rusia, China, India, Alemania, Francia y Japón.

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