Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 22 de septiembre de 2002
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Política

REPUBLICA DE PANTALLA

Jenaro Villamil

La memoria recuperada

Los sismos del 85 y el 2 de octubre
La dignidad revive en Estados Unidos

"ALGUNAS VECES LA LABOR informativa se ve sujeta a la necesidad de no hacer alarmismo ni amarillismo -subrayaba Jacobo Zabludovsky en su transmisión del 19 de septiembre de 1985-; hoy, cualquier cosa que se diga, dentro de los límites de la realidad, se ajusta a la esfera de una tragedia sin precedentes."

ESTAS Y OTRAS REFLEXIONES revivieron esta semana durante la transmisión del noticiario radiofónico De una a tres, conducido por Zabludovsky. En su emisión conmemorativa del 17 aniversario de los sismos que transformaron las estructuras telúricas, políticas y sociales de la ciudad de México, el ex conductor estelar de Televisa nos recordó uno de los momentos más significativos de la televisión comercial mexicana: cuando abandonó el sensacionalismo, se colocó al frente de la información y marcó la pauta para demostrar que cuando la sociedad se organiza, cualquier poder, incluido el mediático, es rebasado y puede transformarse en un auténtico medio de servicio.

SIN DUDA, ESA NARRACION periodística de las primeras tres horas de una ciudad que amaneció castigada por la naturaleza y devastada por la corrupción subyacente, constituye uno de los documentos más importantes en la historia de los medios electrónicos. Con un simple teléfono, sin cámara intrusiva, sin necesidad de frases lacrimógenas, Zabludovsky dio cuenta de las dimensiones del drama que costó la vida a más de 4 mil compatriotas. "šEl hotel Regis se derrumba!", exclamaba al aire, mientras daba cuenta de los primeros grupos de voluntarios que se formaban para rescatar a decenas de personas atrapadas en los escombros del Centro Histórico, de las colonias Juárez, Roma y de la zona del Monumento a la Revolución. "Este es el peor desastre que ha sufrido la ciudad en lo que va de este siglo. El número de muertos lo ignoramos. El número de heridos es elevado. La cantidad de pérdidas materiales es incalculable", sintetizó.

DESGRACIADAMENTE, LAS primeras horas de esa televisión comercial que se humanizaba, que recuperaba su vocación de servicio social y que se asumía también como damnificada, pronto se transformaron. La voz de la clase política se escuchó: el presidente Miguel de la Madrid rechazó la ayuda exterior, el regente Ramón Aguirre pretendió minimizar las consecuencias y los industriales mediáticos se apresuraron a afirmar que el Mundial de Futbol 1986 no estaba en riesgo.

TOMARON LA ESTAFETA los medios impresos, en particular La Jornada, periódico de reciente creación que le dio voz a quienes no la tenían en ese momento, que destapó la tragedia de más de 800 costureras que murieron en medio de la ignominia patronal que prefirió rescatar la maquinaria antes que los cuerpos inermes de esas mujeres que trabajaban en condiciones de precariedad impresionantes en la zona de San Antonio Abad. Las crónicas de Elena Poniatowska, recogidas posteriormente en el libro Nada, nadie, las voces del temblor, no perdonaron lo que posteriormente la televisión ignoró: el escandaloso operativo para encubrir la responsabilidad de personajes como Guillermo Carrillo Arena en los derrumbes de decenas de multifamiliares y del Centro Médico.

HERMANN BELLINGHAUSEN, EN La Jornada, también recordó a "las víctimas del fenomenal engaño llamado ciudad de México, que perpetraron al alimón constructores privados y representantes gubernamentales. La corrupción no somos todos, son sólo ellos, los que están por cumplir un siglo de rapiña, especulación y despojo".

LAS LECCIONES DE LOS sismos, a 17 años de distancia, son aún prolíficas para los medios y para la clase política. Es el recordatorio, como destacó Carlos Monsiváis en Entrada libre, que cuando la sociedad se organiza y rompe las barreras del control político, tiemblan las estructuras de un modelo autoritario y surgen nuevas fórmulas de solidaridad, de comunicación, de organización y de participación. La ciudad de México cambió no sólo en su fisonomía, sino en su más íntima naturaleza social. La última reflexión de Poniatowska en su libro citado permanece: "Si el temblor marcó tanto a los mexicanos, si invadió tanto sus vidas, sus recuerdos, sus mentes, si los sacudió tanto y si a cada rato de una forma u otra resurge, Ƒcuál será la marca que deje?"

LOS NOTICIEROS DE TELEVISA y Tv Azteca recuperaron la parte melodramática y anecdótica de la tragedia en sus notas conmemorativas. Sin embargo, sus encuestas fueron reveladoras de la desconfianza que permanece: entre 60 y 70 por ciento de los encuestados consideraron que si volvieran a ocurrir temblores de esa magnitud no existen condiciones de seguridad. El programa Círculo rojo, en Canal 2, recuperó las dimensiones más importantes de los cambios ocurridos a partir de entonces. Y la actual clase gobernante volvió a demostrar su vocación antihistórica.

QUIZA LA ACTUAL GENERACION televidente de Operación triunfo, La academia, Clase 406, Pop star y decenas de culebrones por venir podrían transformar su condición de mutantes desinformados en ciudadanos, en la medida que recuperaran la dimensión heroica de esos jóvenes que formaron las brigadas de voluntarios y de activistas que actuaron con un humanismo que no necesitó de rating ni de fama efímera para demostrar su capacidad y su compromiso. Nadie los nominó. Nadie les prometió ser estrellas. Son los héroes silenciosos que permanecen en la memoria.

Tlatelolco, las claves de la masacre


EN EL MARCO DE SU 18 aniversario, La Jornada, en coproducción con Canal Seis de Julio, dio a conocer esta semana el primero de cuatro videos documentales que buscan, precisamente, recuperar esa memoria de una sociedad que ha encabezado batallas por el auténtico cambio político y social. Un cambio que no se agota en espots o en manuales de autosuperación presidencial.

EL PRIMER VIDEO DE ESA serie es Tlatelolco, las claves de la masacre. Reúne el material videográfico y testimonial que el equipo encabezado por Carlos Mendoza ha recopilado en torno a la matanza y al movimiento estudiantil de 1968. El producto es de una fuerza periodística impresionante. Su objetivo no es arengar, sino explicar. Los testimonios dan cuenta del complot interno que operó durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, atrapado en la lógica sangrienta de la guerra fría y de la razón de Estado que se transfigura en justificación criminal.

SE OBSERVAN, A DETALLE, la actuación del Batallón Olimpia en el escenario de Tlatelolco, se documenta cómo desde el inicio del movimiento estudiantil hubo un claro interés político para aniquilar el movimiento y, por supuesto, recuerda que no hay matanza que se borre de la memoria. El poder de esas imágenes plantea la enorme capacidad que tiene el videoperiodismo para no olvidar y reclamar justicia. El remate del video es extraordinario: un envejecido Luis Echeverría quien, al salir de la fiscalía especial, en días pasados, grita desesperado al vacío: "šDiles que se callen!, šdiles que se callen!".

Dignidad en EU, cretinismo en la cancillería


EN MEDIO DE LA MAS FUERTE operación para convencer al mundo y a los estadunidenses de la urgencia de desatar una nueva escalada de violencia y muerte en Medio Oriente, el gobierno de George W. Bush recibió el más duro golpe a nivel de opinión pública. Un grupo de 4 mil intelectuales y artistas de Estados Unidos publicó el desplegado "No a nuestro nombre". En él desacreditan claramente la lógica de su "guerra global contra el terrorismo" y reprochan claramente el autoritarismo de nuevo cuño de la coalición Bush:

"EN NUESTRO NOMBRE, el Ejecutivo ha usurpado constantemente los papeles y funciones de las otras ramas del gobierno. Nos hallamos ante una nueva política imperial hacia el mundo y una política interior que genera y manipula el miedo para limitar los derechos".

"HAY UNA ESTRATEGIA mortal en los meses recientes, que debe ser vista como lo que es, frente a la cual hay que resistir."

POR SUPUESTO, ESA estrategia mortal no la ve el canciller mexicano, Jorge G. Castañeda. Esta semana dio una nueva muestra de que confunde su función pública con un talk show y, de un plumazo, pretende borrar décadas de política exterior mexicana con desplantes de un pragmatismo sanguinario. Contraviniendo su propio discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, pretende imponer la lógica del "no hay más ruta que la guerra" para justificar su entreguismo en las aventuras bélicas a Irak.

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