Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 17 de septiembre de 2002
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Cultura
REPORTAJE /ARTE POPULAR

Habitantes de la Buenos Aires buscan la dignidad mediante el acto creativo

Un corredor cultural alberga esculturas creadas por los colonos con autopartes

Una figura del Quijote, montado en su caballo Rocinante, se encara al tráfico que emerge del Viaducto para luego encaminarse por Doctor Vértiz, rumbo al centro de la ciudad. A unos cuantos pasos, el inseparable Sancho Panza empuña su arma en contra de "otros" molinos de viento, más reales que imaginarios. Lo que distingue al par de esculturas es que están hechas con autopartes y colocadas en medio de la arteria principal de la colonia Buenos Aires

MERRY MAC MASTERS

Quince piezas, entre ellas El Quijote y Sancho Panza, han sido instaladas en el Corredor Escultórico Buenos Aires, proyecto de la escultora Yvonne Domenge Gaudry, nacido a mediados de 2000 como parte de un programa extramuros del Museo de la Ciudad de México -cuando era director Conrado Tostado- para trabajar propuestas culturales en las comunidades y los barrios.

¿Por qué la Buenos Aires? Domenge explica: ''Es una comunidad que está muy aislada. Se siente fracturada del resto de la ciudad. Es el síntoma del niño golpeado. Entonces, sus habitantes se defienden porque tienen temor a que de nuevo les hagan promesas y no las cumplan. Pensé que el acto creativo ayudaría a las personas de la Buenos Aires a sentirse con más dignidad. Que, al desarrollar piezas para su colonia, les daría gusto embellecerla con el material que usan todos los días, pero dentro del contexto de una creación artística. Pensé que ayudaría a romper la cotidianidad al no usar ya los fierros para reparar los coches de los demás, sino para la creación".

Amortiguadores, resortes, engranes, tornillos y horquillas de clutch son algunos de los materiales cotidianos de trabajo para los comerciantes y habitantes de la colonia, cuya población es de unas 3 mil personas, con 360 negocios familiares de diferentes especialidades. Ahora, esas autopartes de motor inservibles han adquirido una nueva función.

El Corredor Escultórico Buenos Aires fue inaugurado el 2 de diciembre de 2001 en el camellón de Doctor Vértiz, que va desde avenida Central hasta Doctor Bolaños Cacho. Se inició con cuatro obras.

Para su realización, el corredor ha contado con la ayuda del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), tanto en 2000 como 2001. La escultora nunca recibió apoyo económico del Museo de la Ciudad de México.

La beca del Fonca, de 120 mil pesos al año, ha servido para adquisición del material, soldadura, pintura, anclaje de las piezas terminadas y pago simbólico a cada las personas que intervienen, pues Domenge ha requerido varios ayudantes. Actualmente la asiste el escultor Isidro Castellanos y ha recibido apoyo incondicional del líder comunitario Luciano Martínez.

La duración original del proyecto, iniciado con Ricardo García, iba a ser de cinco meses. Ahora lleva tres años y medio, y en ese lapso se han involucrado en el proyecto casi 40 personas, las cuales "van y vienen". Algunas incluso han emigrado al extranjero, porque ''a veces es más fácil huir que enfrentar lo que pasa en su colonia''.

Cuando se le pregunta sobre su estancia allí, Domenge contesta: "continuaré hasta que pueda", pero reconoce que dependerá del apoyo económico.

No fue fácil para Domenge introducirse en la Buenos Aires. Durante varios meses paseó por las calles de la zona una escultura hecha con autopartes como manera de anunciar lo que pretendía hacer.

"Una vez allí tuve que estudiar mucho la colonia, porque una cosa eran los proyectos en mi cabeza y otra distinta la realidad. Había que encontrar armonía entre el espíritu de la colonia -lo que allí se vive, su ambiente, su pasado- y lo que quería decir con mi voz interior.''

buenos aires-1Señala que tuvo el cuidado de no alterar "la anatomía particular" de la Buenos Aires. Su primer pensamiento, dice, fue tener un taller donde "trabajaríamos todos juntos, con un proyecto general". Enseguida se dio cuenta de que habría que trabajar "de taller a taller, de persona a persona", pues cada obra se hace de acuerdo con el tamaño del taller en cuestión y porque, aunque vecinos, los habitantes de la colonia "no siempre se comunican. Respetan mucho la individualidad de cada quien". La primera persona que le regaló autopartes fue don Eloy Martínez.

En la Buenos Aires Domenge ha encontrado personas de gran sensibilidad y creatividad. El veterinario Marco Aurelio Ocampo, por ejemplo, lucha por conservar especies animales nacionales como el lobo mexicano y ciertas tortugas. Otra es Isabel Gómez de Santana, quien dirige un taller de cajas de velocidades y hace muñequitos de fierro que, incluso, ha llegado a exhibir en espacios urbanos.

Hay quienes piensan que Domenge no sólo impulsó el proyecto de las esculturas, sino también diseñó las piezas. Revira: ''No lo he hecho. Sólo he ayudado a promover el diseño mecánico para que la pieza se pueda hacer. Trabajo con las personas de la colonia para que tengan contacto con el acto creativo por medio de su material cotidiano".

Con base en el diseño, Domenge ayuda a calcular qué autopartes y cuántas se necesitan para llevarlo a cabo. Esas piezas se compran en el kilo, es decir, en los depósitos de material. Todas las partes que sobran de un taller se vuelven a vender al kilo. En esta tarea la han asistido Teresa Avila y Teresa de Jesús García.

Una vez ancladas en el camellón de Doctor Vértiz, "con bastantes metros de cemento hacia abajo", las esculturas han sido objeto de todo tipo de acciones. Para Domenge son obras "vivas", ya que "las han tratado de arrancar; les jalan los resortes; ponen una pieza encima de otra, como la pequeña abeja que alguien soldó en una de las esferas, o se suben en ellas". Atribuye esas "intervenciones" a que "tal vez saben qué amigo la hizo", o porque "tienen ganas de tocarlas".

Encauzar la agresión hacia la escultura quizá pueda evitar una desgracia humana. Por eso, a Domenge no le preocupa que la comunidad juegue o "se comunique" con ellas, porque no es graffitti ni vandalismo. Lo hacen porque así se apropian de ellas, de ese modo dicen: ''son nuestras".

Domenge ha aprendido a caminar con el ritmo de la colonia: ''Si hubo un operativo, la colonia está deprimida. Si este día hubo problemas en tal taller, no se trabaja lo que resta de la semana. He aprendido a fluir con su propio ritmo, que es un termómetro de lo que pasa.''

Adhesiones al proyecto

El Corredor Escultórico Buenos Aires ha atraído a otros artistas a trabajar en la colonia. En un proyecto también del Museo de la Ciudad de México, se reprodujeron sobre las cortinas metálicas de algunos negocios dibujos de la urbe procedentes de tiras cómicas. La artista visual Betsabé Romero intervino cinco coches estacionados en Doctor Andrade y Bolaños Cacho. El 24 de mayo la performancera Emma Villanueva posó desnuda a manera de una "clase de dibujo", como parte del Programa Artes por Todas Partes, de la Secretaría de Cultura de la ciudad de México, y se han impartido conferencias sobre diferentes temas.

"Mi proyecto -reitera Domenge- es distinto, porque lo que me importa es que las personas trabajen''. Son dos los principios que la guían. Por un lado, cree que el ser humano tiene la facultad de redimirse a sí, y por el otro, que "el acto creativo es lo que más nos eleva, nos ayuda a bajar la agresión, a sentirnos bien con nosotros mismos, y de alguna manera sentir que trascendemos cuando vemos que algo ha sido creado desde nuestra alma".

Sin embargo opina que es muy bueno que acudan otros artistas "porque la gente de fuera, al visitarla, entrará a la colonia y se dará cuenta de que no pasa nada".

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