Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 12 de febrero de 2002
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Espectáculos
Leonardo García tsao, ENVIADO

Un clima gris para una competencia gris

Berlin, 11 de febrero. Cuando la 52 Berlinale ha llegado justo a la mitad de su desarrollo, el clima en la ciudad se ha puesto a la par de su programación. Desde anoche no ha parado de llover y, aunque la temperatura ha estado por ahí de los 10 grados (es decir, varios grados arriba de la normal), el ambiente es de una húmeda y permanente grisura. Lo mismo podría decirse de la sección de concurso.

Desde hace rato, el cineasta sueco Lasse Hallström se ha vuelto el maquilador favorito de Hollywood para proyectos de prestigio, sobre todo dentro de la nómina de Miramax. The shipping news (Noticias de navegación) es su más reciente encargo y significa una mejoría en relación con su anterior Chocolate, sólo en la medida en que era difícil caer más bajo. Con su habitual estilo anodino de reducir su narrativa a una serie de tarjetas postales, Hallström cuenta la redención de un tipo apocado y sin personalidad cuya vida cambia cuando emigra al pueblo de Terranova para encontrar sus raíces. Interpretado por un Kevin Spacey ya dado al manierismo, el personaje no tarda en volverse un hombre emprendedor, agresivo y hasta capaz de ligarse a la única mujer atractiva del lugar.

Claro, una vez que el hombre abandona su categoría de perdedor, la película pierde toda posibilidad de tensión dramática, y se arrastra a un final tan previsible como complaciente. Por otra parte, The shipping news significa para quien esto escribe la quinta aparición en pantalla de Cate Blanchett en menos de tres meses (y segunda en la Berlinale). La actriz australiana no ha de rechazar ni un sólo proyecto.

La otra película en competencia del día fue la húngara Kísértések (Tentaciones), tercer largometraje de Zoltán Kamóndi, un realizador más conocido en su país por su innovador trabajo teatral. Filmada en blanco y negro (salvo los acercamientos, que son en color), la cinta sigue la salida al mundo de un joven llamado Marci, mimado por su madre soltera, enamorado de una joven frívola y acompañado por una niña gitana de poderes mágicos que lo ama profundamente. Aunque algo hermética en su significado, Kísértések cuenta con momentos llamativos sobre todo por la resolución espacial de varias escenas con un plano fijo, tomado por una lente de gran angular. Hace seis años no participaba un título húngaro en la competencia de Berlín, lo cual refleja qué tanto ha perdido también una cinematografía que, en los años anteriores a la perestroika, era una de las más sólidas de la Europa socialista.

Debido a factores desconocidos, el mercado del filme no ha registrado la actividad de años anteriores. Su aspecto desolado en el pasado fin de semana era digno del fin del festival, cuando la mayoría de los invitados se ha marchado. Si eso no remonta podría ser la peor noticia para la nueva administración de Dieter Kosslick, que hasta ahora no ha convencido del todo.

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