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Ni entre personal de Monsanto hay consenso acerca de si es libre de riesgo, revelan diarios

Desclasificación de documentos revive controversia sobre seguridad de herbicida

El glisofato, ingrediente activo del Roundup, es identificado como cancerígeno por detractores

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Carnaval del maíz en el Día Mundial contra Monsanto y sus transgénicos, en Paseo de la Reforma en la Ciudad de MéxicoFoto Pablo Ramos
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de marzo de 2017, p. 23

La reputación del herbicida Roundup –fabricado por Monsanto y cuyo ingrediente activo, el glisofato, es el más usado en el mundo– fue puesta en duda nuevamente, al desclasificarse documentos que cuestionan su seguridad, los métodos de investigación de su fabricante y que incluso señalan que entre personal de Monsanto no existe consenso sobre la seguridad del químico, identificado como cancerígeno por opositores a su uso.

De acuerdo con reportes publicados este sábado por el diario estadunidense The New York Times y el francés Le Monde, el debate sobre la seguridad de usar el herbicida resurgió el pasado 16 de marzo, cuando una corte federal de Estados Unidos abrió el acceso a unas 250 páginas de los documentos que han formado parte de las investigaciones sobre los riesgos que implicaría el glisofato para la salud de las personas y sus efectos asociados al cáncer.

La desclasificación se dio a partir de un juicio ganando por un sindicato agrícola en California, del que varios cientos de sus trabajadores padecen cáncer en la sangre. De acuerdo con un dictamen publicado en marzo de 2015, por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, que depende de la Organización Mundial de la Salud), los especialistas atribuyeron su enfermedad al contacto prolongado con el herbicida comercializado por Monsanto, publicó Le Monde.

Roundup y otros productos similares se usan en sembradíos de todo el mundo, desde cultivos extensivos hasta jardines particulares. Es el producto insignia de Monsanto, y desde hace tiempo las investigaciones financiadas por la industria lo consideran relativamente seguro. Pero el caso analizado en una corte federal de San Francisco ha desafiado esa conclusión, a partir de los hallazgos de la IARC.

Los documentos desclasificados el pasado 16 de marzo incluyen correos electrónicos internos de Monsanto, así como intercambios de correos entre la compañía y organismos reguladores federales.

Los registros sugieren que Monsanto habría desarrollado investigaciones que luego se atribuyeron a académicos, además de indicar que un alto mando de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) pudo haber impedido que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos revisara el ingrediente principal de Roundup, de acuerdo con la publicación del The New York Times.

Los documentos también revelaron que había desacuerdos dentro de la EPA sobre su propia evaluación de seguridad. Los expedientes fueron divulgados por el juez Vince Chhabria, que tiene en sus manos el litigio presentado hace casi dos años por los agricultores que declaran haber desarrollado linfoma no- Hodgkin (cáncer en la sangre) debido a su exposición al glifosato.

De acuerdo con el reporte del New York Times los documentos de la corte muestran que Monsanto recibió un aviso sobre esta determinación por parte de un subdirector de división en la EPA, Jess Rowland, con meses de anticipación. Eso permitió que la compañía elaborara un plan de relaciones públicas contra la investigación mucho antes de su publicación.

En sus correos, los ejecutivos de Monsanto también señalaron que Rowland había prometido resistir el esfuerzo del Departamento de Salud y Servicios Humanos que buscaba realizar su propia revisión.