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Con Space Oddity comenzó el viaje que terminó con Blackstar

Más de 50 años de experimentos en diversos géneros y estilos
 
Periódico La Jornada
Martes 12 de enero de 2016, p. 8

David Bowie creó una amplia gama de estilos en 25 discos.

Lanzó su primer sencillo en 1964, Liza Jane/Louie Louie Go Home, con el nombre de David Jones, con la banda The King-Bees.

Posteriormente se cambió el nombre a Bowie, para evitar ser confundido con Davy Jones del grupo Monkees. En 1967 editó David Bowie, luego de haber tocado con una serie de bandas en bares y clubes.

Space Oddity fue su debut. Rock sicodélico folk que comenzó su viaje de experimentación en estilo y formas.

Formó la banda Hype, con la cual giró por Reino Unido y sentó la bases para crear The Man Who Sold the World, segundo viaje alucinante caracterizado por guitarras intensas, acompañadas de un sutil bajo y voces retorcidas de Bowie.

Regresó al territorio de la lírica suave con Hunky Dory, caleidoscopio de tendencias pop. En un camino de la provocación, comenzó a usar ropa de mujer.

Luego de esta placa surgió su más grande encarnación de alter ego, un personaje que representaba sus propuestas extraterrestres: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and Spiders from Mars, disco conceptual de teatralidad que llamó la atención en toda Europa. Fue un álbum con letras evocativas de la decadencia humana; música, casi apocalíptica…

Aladinne Sane fue un banquete ligero que proponía atmósferas de jazz-lounge, una mezcla de sci fi con “melodramático glam adolescente”. Su mítica portada tiene la cara del artista cruzada con un rayo.

Pin-Ups lo alejaba aún de la efigie de Ziggy, con fragmentaciones rhythm and blues.

Luego de publicar un extraño disco recopilatorio, Bowie aborda sus obsesiones con Diamond Dogs, inspirado en la obra 1984, de George Orwell. Oscuro soul plástico desintegrado, creó ambientaciones lóbregas: pesadilla paranoica del músico.

Luego de un disco en vivo, regresa ya sin la estela del personaje andrógino, con Young Americans y su soul sintético, que profundizó en Station to Station, remanso robótico que lo erigió en crooner de diversos estilos.

Low fue una inmersión al laboratorio cuyos experimentos resultaron piezas vanguardistas. Destaca por el uso de disonantes sintetizadores, que los expertos calificaron de avant-pop. La placa tenía la colaboración de Brian Eno, quien fue fundamental para Heroes, balance de estructuras electrónicas ambientales y una voz explosiva y peculiar.

Stage fue una pieza en vivo aderezada con la magia de los guitarristas Carlos Alomar y Adrian Belew. Lodger fue una entrega más accesible al mercado internacional, pese a sus complejas piezas pop, también con el toque Eno.

Con Scary Monsters (and super creeps) regresa al rock guitarrero retrabajando temas glam influidos por el post-punk. Let’s Dance fue su entrada al mercado mundial. Seductores temas bailables para degustar en el After hours.

Love You ’Till Tuesday, inspirado en la banda sonora de un cortometraje promocional para el trabajo de Bowie, prolíficos en la década de los 80. Libertario, propositivo, padrino encantador. Tonight, Never Let me Down y Sound and Vision, recopilaciones extrañas, son introducción para Changesbowie. Luego editó dos discos con la banda Tim Machine.

Black the White Noise es una ironía incomprendida que para muchos condujo a Bowie a editar discos de sencillos antes de embarcarse en Outside, que Bowie concentró en atmósferas electrónicas.

Buddha of Suburbia es una colección de piezas dramáticas antes de saltar a Earthling: cobijadas en ruidos del tecno y el jungle, un post garage.

Hours, Heaten, Reality, The next day destacan el mood de Bowie, que apuntala su experimentación en un poderoso pop-soul plástico, que contextualiza su voz suave.

El 8 de enero pasado, Bowie lanzó su última producción, Blackstar.