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Veintiún trabajos del artista siciliano dialogan con 19 obras del Museo de San Carlos

Sucumbe la fotografía por exceso de éxito, opina Ferdinando Scianna
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Laudaciones en Assoro, 1977, gicleé sobre papel baritado, de Scianna, pieza incluida en la exposición Lux in arcana: el barroco de Ferdinando Scianna, que reúne 29 imágenes del autor siciliano en el Museo Nacional de San Carlos. La muestra concluirá en marzo de 2016Foto cortesía del museo
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Viernes 20 de noviembre de 2015, p. 3

Quizás la fotografía está muriendo por exceso de éxito. Habla el fotógrafo Ferdinando Scianna, quien presenta en México una selección de su trabajo relacionado con las fiestas religiosas en su natal Sicilia, en un diálogo con el acervo del Museo Nacional de San Carlos.

Scianna (Bagheria, 1943) vino a México a presentar la muestra en la cual también se encuentran algunos de los libros que le regaló al escritor Federico Campbell, fallecido en 2014, uno de sus grandes amigos junto con Leonardo Sciascia. Campbell, a su vez, escribió varios artículos sobre el trabajo de Scianna.

(Este viernes, a las 19 horas, el prestigioso artista ofrece una conferencia en el espacio cultural Aquí estuvo Zapata Matamoros 20, colonia Centro, en Cuernavaca.)

Los fotógrafos parecen no saber cuál es su papel en este momento dominado por la imagen, afirma el también teórico en charla con La Jornada.

“Mi idea es que la fotografía puede haber acabado su trayecto. Puede ser que está muriendo por exceso de éxito.

Cuando nació, la fotografía era una necesidad histórica porque se necesitaba un puente entre nosotros, la cultura y la realidad; teníamos que poder averiguar esta realidad, mesurarla.

Por ejemplo, a mediados del siglo XIX había muchos libros sobre hierbas y flores, pero eran dibujos. Cuando llegó la fotografía se comenzaron a hacer otra vez, porque se tenía la necesidad de saber que la fotografía de esa hierba tenía una relación verdadera con la del libro. La diferencia entre la fotografía y la pintura es que Cézanne podía pintar sus manzanas de memoria, el fotógrafo no; si no hay manzana no hay foto.

Esa relación entre la imagen dibujada y la imagen fotográfica es diferente también porque en la fotografía existe el elemento tiempo. “Uno enseña la foto de su madre y dice ‘esta es mi madre’, pero es un pedacito de papel. Sin embargo, en esa imagen está depositado un momento de la vida de tu madre que es una cosa diferente. Para hacer un retrato un pintor puede trabajar un día o un año, un fotógrafo puede trabajar un día a poner al tío del que hace el retrato, pero siempre se capta en un instante, siempre ese retrato es un instante de la vida de ese hombre”.

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Semana Santa en Enna, 1963, gicleé sobre papel baritado de Ferdinando Scianna (Bagheria, Sicilia, 1943), imagen incluida en la exposición del artista Lux in arcana, montada en el Museo Nacional de San CarlosFoto cortesía del museo

Innegables, añade, son los cambios ocurridos en las pasadas cinco décadas, y eso vale también para la fotografía, “que no está más interesada en el mundo. Se interesa en sí misma. Vivimos en un tiempo en el cual la imagen es más importante que la cosa; a mí eso, como fotógrafo, no me interesa mucho porque de la fotografía puedo pasarme muy bien, pero de la realidad no, y tenemos mucho que ver con la realidad.

La fotografía era un puente entre nosotros y el mundo y ahora me parece que se ha puesto un muro entre nosotros y el mundo. El mundo está detrás que la imagen, pero no es más importante; lo importante es la imagen, ese es un problema grave por lo que estamos viviendo.

Integrante de la agencia Magnum, colega de Henri Cartier-Bresson y autor de varios libros fotográficos, Ferdinando Scianna destaca que un fotógrafo es quien mira el mundo intentando verlo. De vez en cuando lo ve, pero muchas veces se equivoca. Cuando logra ver el mundo, la imagen que capta es un puente y si quienes ven esa fotografía se reconocen, entonces es una fotografía.

Eso se vuelve más complicado en un momento en que dominan las selfies, los autorretratos y en que la fotografía se vuelve algo privado, que se muestra sólo a una o dos personas.

Ahora, por ejemplo, se está difundiendo muchísimo una aplicación que cuando posteas una foto, en poco tiempo desaparece. Antes se pensaba que eso podía servir para salvaguardar la privacidad. Sin embargo, antes una fotografía era como un certificado de existencia en vida, si nosotros hemos llegado a tener la exigencia de que la fotografía desaparezca pronto es como si pidiéramos un certificado de existencia en vida que dura 10 minutos, y 10 minutos después no sabemos más qué somos. Tenemos que empezar otra vez.

La exposición Lux in arcana: el barroco de Ferdinando Scianna, en la que 21 fotografías conversan con 19 obras del acervo del Museo Nacional de San Carlos (Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera, estación Revolución del Metro), concluirá en marzo de 2016.