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Cayetana Fitz-James Stuart padecía neumonía; tenía 88 años de edad

Murió la duquesa de Alba, la aristócrata más famosa de la nobleza española

Estaba rodeada de su familia en el palacio de Dueñas, uno de los más importantes que poseía junto al de Liria, en Madrid, en el que nació

Fue la tercera mujer en dirigir la Casa de Alba en sus más de 500 años de historia; era tataranieta de la duquesa inmortalizada por Goya

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La duquesa de Alba durante su boda con Alfonso Díez, su tercer marido, 25 años más joven que ella, en el palacio Dueñas, de Sevilla. A la derecha, durante la fiesta, bailando flamencoFoto Xinhua
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 8

Madrid/Sevilla.

La duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, murió en Sevilla a los 88 años tras varios días en los que gran parte de España estuvo pendiente del deteriorado estado de salud de su aristócrata más famosa del país, que atesoraba más de 40 títulos nobiliarios y un patrimonio incalculable.

Hospitalizada el domingo debido a una neumonía, había sido trasladada el martes a su domicilio sevillano, rodeada de su familia y de una gran atención mediática.

Después de que la familia informó a los reyes Felipe y Letizia de la muerte de la aristócrata con más títulos de España, ocurrida la noche anterior, Juan Ignacio Zoido, alcalde de la ciudad del sur en la que vivió sus últimos años, anunció el suceso.

Fue la tercera mujer en dirigir la Casa de Alba en sus más de 500 años de historia. Era tataranieta de la duquesa inmortalizada por Francisco Goya. Murió en el palacio de Dueñas, uno de los más importantes que poseía junto al de Liria, en Madrid, en el que nació, el 28 de marzo de 1926.

Parte de una de las familias más ilustres de España, era la noble con más títulos del mundo, fruto de una complicada combinación de matrimonios entre sus ancestros a lo largo y ancho de Europa. Fue cinco veces duquesa; una, condesa-duquesa; 18, marquesa; 18 más, condesa, y una, vizcondesa, según el libro Guinness.

Personaje predilecto de la prensa rosa

Educada en Londres y París antes de instalarse en España, desde su juventud fue uno de los personajes predilectos de la prensa rosa española, que había hecho un gran despliegue en 2011, cuando, ya anciana, la aristócrata, conocida por su melena blanca rizada, casó en terceras nupcias con Alfonso Díez, un funcionario 25 años más joven que ella.

La boda suscitó la oposición de sus seis hijos, que la duquesa venció distribuyendo entre ellos su fabulosa fortuna, estimada, según la prensa, en entre 600 millones y 3 mil 500 millones de euros (entre 850 y 5 mil millones de dólares). Sin embargo, lo cierto es que la cifra es incalculable, porque al dinero se suman palacios, castillos, fincas, granjas agrícolas, valiosas obras de arte (Goya, Tiziano, Rubens, Rembrandt, El Greco...), un importante acervo histórico, una biblioteca de alrededor de 18 mil volúmenes, que incluye la primera edición de El Quijote.

Pese a sus orígenes, la duquesa fue una rebelde y escandalizó a su clase saliéndose durante toda su vida del papel que la sociedad más conservadora esperaba.

Se definió como felipista, refiriéndose al socialista Felipe González, jefe del gobierno español de 1982 a 1996, de quien se hizo amiga. Provocadora, hizo siempre lo que quiso, incluso vistió como jipi, nada habitual en gente mayor.

Aficionada a la música pop y a los toros, tenía esa dualidad, de ser libre y moderna, y al mismo tiempo mantener valores tradicionales, se difundió. Durante toda su vida, Cayetana –como se la conocía afectuosamente en España– se ha puesto el mundo por montera, haciendo su voluntad ajena a las críticas.

La capilla ardiente fue instalada en el ayuntamiento de Sevilla, donde cientos de personas recibieron con aplausos el féretro. Mucha gente asistió para despedir a uno de los personajes más célebres del país.

Miles de sevillanos daban su último adiós el jueves en una capilla ardiente abierta en el ayuntamiento, donde fue colocado el féretro cubierto con la bandera de España y el escudo de la Casa de Alba, ante dos imágenes de la Virgen de las Angustias y del Cristo de los Gitanos.

Este viernes se celebrará en la catedral de Sevilla su funeral, que presidirá el arzobispo emérito de esa ciudad, Carlos Amigo. La infanta Elena, hermana de Felipe VI, representará al rey, que telefoneó a la familia para darle el pésame.

Tras el funeral, la duquesa de Alba será incinerada. Las cenizas de la duquesa reposarán en una de las capillas laterales del Santuario de la Hermandad del Cristo de los Gitanos, figura de la que era devota y a la que solía cantar una saeta (canto flamenco) cuando pasaba en procesión frente a su palacio cada Semana Santa.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, la alabó como una figura relevante de las artes, el coleccionismo y el mecenazgo en el telegrama de pésame que envió a la familia. Su labor en favor del patrimonio histórico es imprescindible para comprender el desarrollo de la historia de España y de Europa, señaló.

El nuevo duque de Alba es el primogénito, Carlos Fitz-James Stuart, hijo, como los otros cinco, de su primer marido, Luis Martínez de Irujo, ingeniero y abogado. De él enviudó tras 25 años de matrimonio y seis años después se casó con Jesús Aguirre, ex jesuita progresista, de quien aseguró que fue la persona más importante de su vida. Enviudó de él 23 años después de su boda.