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El empate global 3-3 favoreció a los esmeraldas por sus dos tantos en el estadio Azul

León elimina al líder Cruz Azul por goles anotados como visitante

Dos remates a los postes en la recta final apagaron las expectativas de La Máquina, que lleva 16 años sin ganar un título de liga

El vigente campeón se sobrepuso al marcador en contra

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El argentino Mauro Formica alimentó la ilusión de los seguidores celestes al anotar el 2-0 al minuto 20, pero el León reaccionó para empatar el marcador en el estadio AzulFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de mayo de 2014, p. a13

El León resultó mucha fiera para La Máquina y, contra todos los pronósticos, el cuadro cementero, el orgulloso superlíder, sucumbió bajo dos zarpazos del renovado campeón que se levantó de un 2-0 para lograr el empate 2-2, y con global de 3-3 avanzó a semifinales gracias a los goles anotados como visitante.

Los tantos que ilusionaron por más de media hora a la afición local fueron marcados por Mariano Pavone al minuto 11 y por Mauro Formica al 20. El cuadro del Bajío, que tiene la posibilidad del bicampeonato, empató con tantos de Mauro Boselli al minuto 39 y de Luis Montes al 58.

Marco Fabián fue el jugador que hizo el primer toque a la portería leonesa: recuperó el balón y sacó tiro raso sin mayor problema para el guardameta William Yarbrough. Enseguida, la gente, que ocupó en 70 por ciento el estadio y se enfundó en capuchas de hule, se dispuso a disfrutar de un choque candente que hizo olvidar el frío y la lluvia que lo antecedió.

En efecto, tan pronto como los jugadores agarraron ritmo cayó la primera anotación después que Yarbrough rechazó un trallazo de Mauro Formica hacia la izquierda, donde llegó Pavone para hacer el 1-0.

Al minuto 15 Jesús Corona repelió un peligroso envío de Mauro Boselli; su precisión dio paso al clamor: “¡Por-te-ro, por-te-ro…!”

Los esmeraldas no bajaron los brazos, embistieron con igual fiereza, pero los avances se les complicaron tras recorrer tres cuartos del campo.

Luis Fernando Tena, estratega local, dejó a Joao Rojas gravitar libre por ambos costados, y al 20 de acción el ecuatoriano, con su velocidad y destreza, confundió a la defensa visitante que quedó rezagada, se desplazó raudo por el carril izquierdo y sacó centro para un solitario Formica que cerraba la pinza por la derecha: el argentino definió con tiro cruzado para el 2-0.

El campeón se quedó varios minutos sin punch, muy preocupado por los latigazos letales que significaron los ataques celestes. Y la dificultad para horadar la zaga cementera se multiplicó porque La Máquina se defendió hasta con nueve y 10 hombres.

Gustavo Matosas realizó su primer cambio al minuto 29: sacó al deprimido Matías Britos y envió a la refriega a Eisner Loboa. Enseguida, en un centro al área Boselli falló de manera increíble. Su timonel abrió los brazos en gesto de enojo.

A partir del minuto 35 se soltó un torrencial aguacero mezclado con viento y parecía que el León estaba frío. Sin embargo, al 39 Loboa arremetió por la izquierda, el balón coqueteó entre piernas defensoras y atacantes, hasta que Boselli pudo encajarlo en la meta de Corona para acortar distancias y dejar el 2-1 rumbo al intermedio.

En el complemento, La Fiera regresó a la cancha determinada a vender cara la derrota o conseguir el pase a semifinales: nada de medias tintas. Al 47 Jonny Magallón centró desde la derecha y José María Cárdenas cabeceó por encima del larguero; después el cuadro visitante merodeó el área sin conseguir mucho.

Ya la gente imploraba “¡Chaco, Chaco!”, cuando Cruz Azul se sacudió el pasmo, tejió un avance en que Marco Fabián recibió, disparó y Yarbrough voló hacia la izquierda para hacer el atajadón salvador. Los cementeros ganaron cuatro tiros de esquina de manera consecutiva, pero de ahí no pasó.

Al minuto 58, cuando ya se observaban charcos en la cancha, León de nuevo fue al frente, Luis Montes llegó por el centro –la defensa parecía petrificada– y el Chapo, ya en el área, avanzó de forma lateral hacia la derecha y, cayéndose, alcanzó a disparar. Chuy Corona tuvo el infortunio de resbalarse y observó con impotencia cómo la pelota entraba lentamente pegada al poste izquierdo para el 2-2.

De inmediato el Flaco Tena metió al demandado Chaco Giménez. Matosas replicó al instante y sacó al Gullit Peña para meter a Aldo Rocha.

Luego se equivocó el árbitro Fernando Guerrero, porque Loboa desarmó a Fausto Pinto, corrió al frente y mandó el balón al fondo de las redes, pero, inexplicablemente, el silbante anuló la anotación.

Tena, con los nervios a flor de piel, metió de cambios a Gustavo Nápoles y Achille Emaná (76). Al minuto 84 rasgaron el cielo cientos de alaridos cuando el Chaco cimbró el larguero con un remate; enseguida Marco Fabián impactó el balón en el poste izquierdo y la gente estalló en lamentos; luego esgrimió el “¡sí se puede, sí se puede!…”

Enseguida, Emaná, quien revolucionó a su equipo en los instantes finales, disparó y estampó la pelota en Aldo Rocha, quien cayó como soldado de plomo y debió recibir asistencia médica. Después el camerunés se resbaló, pero el árbitro lo expulsó al considerar que había sido intencional su falta sobre Gallito Vázquez.

Tristeza celeste

Serio, con el desencanto reflejado en el rostro, Tena comentó que su vestidor estaba inundado de tristeza. Es muy doloroso, por supuesto. Una vez más nuestros jugadores entregaron hasta el último aliento. La gente no puede hacer ningún reproche porque dejaron todo, sólo que hoy nos topamos con un rival muy fuerte.

Dijo que pese a todo sigue sin creer en fantasmas ni maldiciones. “Hay que luchar, no podemos echarle la culpa a nadie, salvo a León… Ya sabemos que van a venir críticas, hay que apretar los dientes, y no descansaremos hasta darle alegría a nuestra gente”.

Por su parte, Matosas destacó la actitud excelente de mi equipo, con mucha garra y buen juego que nos hicieron levantar de un resultado adverso. Tienen mucha jerarquía. Nunca se puede subestimar a los jugadores del León.

La Máquina sigue sin ganar un título de liga desde el torneo Invierno 1997.