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Turbulencia financiera

Dependencia externa y soluciones de mercado sólo dan resultados mediocres

Errores y desequilibrios mantienen postrada la economía nacional: Ibarra

El ex secretario de Hacienda propone acuerdos para la estrategia macroeconómica

 
Periódico La Jornada
Viernes 8 de junio de 2012, p. 5

La incierta mejoría macroeconómica en México no es general y menos suficiente, cuando ya se perfila una nueva pérdida de dinamismo, por lo que el empleo del grueso de la población seguirá deprimido, advirtió el ex secretario de Hacienda David Ibarra Muñoz.

Al participar en el simposio Política económica, aquí y ahora, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana, la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México, el Instituto de Investigaciones Económicas y la Academia Mexicana de Economía Política, aseveró que la incurable dependencia externa, el poner énfasis en soluciones de mercado, en la estabilidad de precios, en políticas fiscales y monetarias en extremo conservadoras, seguirán produciendo ritmos mediocres de crecimiento.

Señaló que pese a los costosos ensayos, la economía mexicana se debilita al situarse sin solución clara de continuidad a mitad de camino entre dos patrones disimiles de desarrollo y dentro de una crisis no resuelta del orden económico internacional. Sin duda, sobrevendrán cambios profundos de carácter global e interno, situación que afectará a toda la organización social y a la distribución del poder económico y político.

Ibarra Muñoz explicó que no se trata de oscilaciones económicas ordinarias, ni podrían paliarse con alteraciones menores de los instrumentos públicos de acción. La tarea cubre mucho más terreno, abarca desde la reconstrucción de las instituciones políticas y económicas, así como las de la seguridad colectiva, hasta llevar la consolidación de un nuevo pacto social que no sólo equilibre con mediana equidad a las diversas fuerzas, sino que recupere la capacidad nacional de progresar y de imprimir rostro civilizado a este proceso.

Aseguró que el modelo socioeconómico que se ha tratado de implantar en el país acota la participación y el debate sustantivos al empobrecer el poder decisorio de gobierno y sociedad.

En México, dijo, los resultados están a la vista. El ritmo de crecimiento se ha reducido a la mitad, hecho más volátil y menos sostenible si se comparan los periodos 1945-1980 y 1980 -2010. El descontento de jóvenes y viejos va en ascenso. En el ámbito de la economía subsisten errores y desequilibrios que al retroalimentarse mantienen postrada la producción y el empleo o producen recesos repetitivos.

Foto
La mejoría macroeconómica en México no es general y menos suficiente cuando se perfila una nueva pérdida de dinamismo, afirma David Ibarra
Muñoz, ex secretario de Hacienda
Foto Carlos Cisneros

El ex secretario de Hacienda afirmó que las políticas públicas dejaron de asumir responsabilidad directa en la ocupación, en el reparto del crédito o incluso en la distribución del ingreso, dejando esas tareas al funcionamiento de mecanismos incuestionados y supuestamente eficientes del mercado.

Otra rémora interna a resolver se sitúa en la incapacidad de la política monetaria y bancaria para cumplir funciones indispensables de intermediación financiera en favor de los productores nacionales, de la formación de capital y de la protección frente a flujos especulativos foráneos.

La cartera conjunta de la banca comercial y la de desarrollo ha caído de 63 a 21 por ciento del producto interno bruto entre 1995 y 2008, uno de los más bajos coeficientes de financiación bancaria del mundo.

El economista afirmó que el Banco de México cuida la estabilidad de precios, pero descuida el crecimiento de la economía, así como la regulación apropiada de la banca extranjera o nacional.

David Ibarra propuso crear mecanismos de formación de acuerdos políticos que conduzcan a reconstruir el ámbito de las responsabilidades gubernamentales y el contenido de la estrategia macroeconómica, fomentar prioritariamente el empleo, propiciar la reconversión deliberada de la planta productiva nacional y la integración del sector exportador al resto de la economía, emprender la reforma fiscal, y regular el funcionamiento de la banca comercial y de la de desarrollo.

También se pronunció por limitar el poder de los medios masivos de comunicación; establecer derechos sociales exigibles y universales –sobre todo en materia de salud– para cubrir a todos: trabajadores, grupos marginados o sin representación política, compensadores de la marginación y de la alta concentración del ingreso y del poder político; mejorar el sistema educativo y de investigación básica, y, sobre todo, establecer metas económicas y sociales mejor equilibradas con las de la estabilización de precios.