Mundo
Ver día anteriorSábado 19 de noviembre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Prácticamente imposible la victoria del PSOE, a causa de la crisis

Inquietud financiera ronda los cierres de campaña de los comicios españoles
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 19 de noviembre de 2011, p. 21

A medianoche de este viernes terminó oficialmente la campaña electoral en España. Todos los partidos políticos y el gobierno, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, mantuvieron una agenda intensa, pero condicionada sobre todo por la incertidumbre financiera y el fantasma persistente de una eventual intervención de la economía española por parte del Banco Central Europeo (BCE). La crisis ha sido la gran protagonista de esta campaña proselitista, que culminará el próximo domingo con la jornada electoral que podría significar el regreso de la derecha al poder, que, según los sondeos, será con una mayoría absoluta aplastante.

España renovará su Parlamento y, por tanto, su gobierno. Los dos principales aspirantes a suceder en el cargo a Rodríguez Zapatero son el líder de la derecha, Mariano Rajoy, y el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero también concurren el resto de las formaciones parlamentarias, que aspiran al menos a evitar que los conservadores acumulen prácticamente todo el poder del Estado. Entre las otras fuerzas destacan Izquierda Unida (IU), los nacionalistas de Convergencia i Unio (CiU), Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Amanuir (alianza de fuerzas abetzales), Coalición Canaria, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y dos formaciones ascendente de la izquierda, Equo e Izquierda Anticapitalista.

El final, como el inicio y el desarrollo de la campaña ha estado marcado por la crisis y sus efectos en el mercado del trabajo. España tiene una tasa de desempleo de 5 millones de personas, lo que supone un 21.4 por ciento de la población activa. Una cifra histórica, que hace prácticamente imposible la victoria del PSOE. Pero además del desempleo, durante las semanas de proselitismo todos los analistas, asesores y candidatos han estado pendientes de los vaivenes económicos de Europa, bajo la amenaza de una eventual intervención ante la quiebra del país, tal y como ha ocurrido con Grecia, Portugal e Italia.

En el último día de campaña, los medios de comunicación estuvieron más pendientes del aumento desbocado de la prima de riesgo de la deuda española, por encima de los 500 puntos, que de los actos de cierre de campaña o los mensajes de los candidatos. La economía fue el principal argumento de la derecha para promover su mensaje de cambio y afianzar su candidatura, la más aventajada en las encuestas hasta el punto de vaticinar un triunfo histórico, con los mejores resultados desde la restauración de la democracia en 1978.

El candidato conservador Mariano Rajoy mantuvo durante toda la campaña un discurso ambiguo, en el que no desveló lo que sus detractores llaman el programa oculto de la derecha. Este programa consistiría básicamente en durísimos recortes al Estado del bienestar, sobre todo en áreas tan sensibles como la sanidad y la educación públicas, además de una eventual reforma del conjunto del sistema político, con la mirada puesta en las Comunidades Autónomas, vista por algunos sectores de la derecha como aparatos costosos e ineficientes.

Mientras que el candidato socialista, Pérez Rubalcaba, ha asumido su papel de candidato débil y ha adoptado una estrategia a la defensiva, en la que siempre ha intentado minar la aparente fortaleza de los votantes de la derecha. Incluso ha reconocido veladamente que aspira a que el PP no llegue a controlar todos los aparatos de gobierno y evitar así la mayoría absoluta.

Incluso el movimiento de los indignados ha mantenido una actitud distante de la campaña, pero al mismo tiempo ha insistido en expresar sus principales críticas al sistema: la reforma de la ley electoral, luchar contra los gobiernos controlados por los bancos y entidades financieras, y hacer más transparente y participativa a la democracia. Este sábado, a las cinco de la tarde, está convocada una vigilia colectiva, en la que aspiran a reunir a miles de personas para reflexionar sobre la jornada electoral.

El viraje a la derecha del gobierno de Rodríguez Zapatero augura unos buenos resultados para los otros partidos de izquierda, sobre todo para Izquierda Unida (IU), que podría alcanzar hasta 20 diputados, pero también para las formaciones emergentes, como Equo e Izquierda Anticapitalista. De hecho, destacados intelectuales de la izquierda internacional como el lingüista Noam Chomsky, el cineasta Ken Loach, el sociólogo Mike Davis o el politólogo Michael Löwy firmaron un manifiesto en el que piden el voto a la candidatura de Anticapitalistas.

En el documento señalan que la crisis actual “pone de manifiesto el carácter social y ecológicamente destructivo del capitalismo global y subrayan que, contra los planes de austeridad, la voluntad del pueblo es la de no rendirse y no aceptar pagar una crisis que no ha creado. Así, ponen en valor las movilizaciones ciudadanas que están teniendo lugar en España y otros países de la Unión Europea y recuerdan la importancia de impulsar una alternativa anticapitalista, ligada a las luchas sociales y comprometida con los de abajo.