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Presentaron el grabado Guajolote navideño, único experimento de la artista en esa técnica

Remedios Varo es surrealista, realista, simbolista y fantástica, dice Raquel Tibol

Sin atarse a una estética, sus facetas cambiaban según sus estados de ánimo, asevera la crítica

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Raquel Tibol, en el Museo de Arte Moderno, durante su disertación sobre Remedios VaroFoto Carlos Cisneros
 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de septiembre de 2011, p. 9

Como artista, Remedios Varo no estaba ligada a una teoría. Era un ser libre que se respetaba y hacía lo que quería, y esto cambiaba de un día a otro, según sus estados de ánimo, de acuerdo con Raquel Tibol.

Ello permite advertir diversas tendencias y facetas en la obra de la pintora de origen español, lo cual pone en entredicho la percepción generalizada que la ubica sólo como surrealista.

La crítica de arte ahondó sobre ese aspecto a propósito de la presentación del grabado Guajolote navideño, el único experimento que Varo emprendió dentro de esa técnica, acto que tuvo lugar la noche del miércoles en el Museo de Arte Moderno (MAM).

Si se hace un análisis de tendencias (en la creadora), le gana el simbolismo al surrealismo, sostuvo. “Remedios no es nada más surrealista, es también realista, simbolista, fantástica; muchos de sus elementos corresponden al arte fantástico no surrealista.

Es una artista múltiple que va cambiando, no está atada a una determinada estética, sino que, según las circunstancias, estados de ánimo, los amigos, va cambiando de estilos.

Tibol consideró erróneo ubicar el mencionado grabado como surrealista y definió que si bien se trata de un juego de elementos simbólicos, éste se encuentra inserto en el arte realista.

Momentos antes, la historiadora del arte Tere Arcq había sostenido que Varo diseñó dicho grabado en 1959 con la intención de regalar una serie de tarjetas navideñas de corte surrealista a sus amigos: Es una obra extraordinaria que manifiesta el espíritu surrealista y el exquisito sentido del humor de su creadora.

De acuerdo con Tibol, el grabado se suma a una serie de dibujos que la artista hizo desde 1947 sobre ese animal, lo cual da cuenta de su manera de trabajar: Es decir, estudia su cuadro, asimila su propia factura, se autocritica y al fin de cuentas resulta el cuadro final.

Remedios Varo imprimió sólo unas pruebas de ese grabado, de las cuales se conserva una en el MAM. Fue hasta 2010 que pudo editarse gracias a que la placa apareció en el archivo del fallecido galerista Juan Martín, y su hijo, José Luis, decidió emprender ese trabajo, en el taller Xiguil, en la ciudad de México.

Existen 75 impresiones, numeradas del 1 al 70 y 25 pruebas de taller, las cuales están a la venta en las galerías Pi y Juan Martín.