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Los campeones Pumas sufrieron su séptimo tropiezo en la octava fecha del torneo

Ahora todos tienen derecho a mentarme la madre: Ferretti

El técnico de los universitarios sabe que ahora el problema de los jugadores también es anímico

Pachuca dedicó la victoria a su masajista Ramón Estrella, asesinado el jueves en un restaurante

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Pumas terminó el primer tiempo con la ventaja, pero retornó para la segunda mitad adormiladoFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Lunes 14 de septiembre de 2009, p. 2

Pumas sufrió su séptima derrota en ocho fechas y la afición del palomar esta vez no perdonó, lanzó abucheos que opacaron el cómo no te voy a quereeeeer que sin convicción entonaron las porras del pebetero. Los jugadores auriazules entraron al vestidor desencajados y mudos, con el 1-2 a cuestas que les asestó el subcampeón Pachuca.

Ricardo Ferretti, en una difícil situación, confesó: Sí, he pensado en renunciar, pero no tengo derecho de hacerlo, porque cuando las cosas estuvieron buenas yo participé, estuve contento y a toda madre, y ahora que están mal, ¿abandonaré el barco como las ratas? No. Hace tres meses desfilé y ahora todos tienen derecho a mentarme la madre, ¡crucifíquenme si quieren!

El Tuca tiene claro que el que pone, dispone y sabe que el hilo se rompe por lo más delgado, por lo que su continuidad depende de la directiva. En la crisis, dijo que está convencido de dirigir al mejor equipo. Tengo al campeón, ¡todavía lo somos!, enfatizó, aunque admitió que lo difícil ahora es trabajar el aspecto anímico.

En el cuadro visitante hubo lágrimas de tristeza por el amigo ausente, pero los Tuzos se fueron con la satisfacción de dedicar el triunfo prometido al masajista Ramón Estrella, asesinado el jueves y en cuya memoria portaron esta tarde un moño negro en el hombro y se guardó un minuto de silencio.

La contienda comenzó nivelada, con fuerte marcación de parte de ambos equipos, por lo que pronto comenzaron a verse tiros de media distancia. Las llegadas no tenían claridad y justo cuando Pachuca parecía encontrar salida por el carril derecho, recibió el tanto en contra.

Al 21, Efraín Juárez filtró un pase hacia el centro, Martín Bravo se perfiló para definir con tiro raso cruzado que pegó en el poste derecho antes de entrar a la meta defendida por Miguel Calero.

Aunque el Pachuca respondió con agresividad, Pumas generó otras dos importantes opciones.

Pumas se fue con la ventaja al descanso, pero regresó adormilado. Los Tuzos en el vestidor recordaron su compromiso de obtener el triunfo a como diera lugar el técnico Guillermo Rivarola sacó a Juan Carlos Rojas para ingresar a Francisco Gringo Torres, con lo que Christian Giménez ganó libertad al ajustar posiciones.

El Chaco Giménez recorrió el costado derecho de la cancha y sacó un centro que tomó desprevenida a la zaga local, Marco Iván Pérez estuvo atento para dar dirección al esférico y decretar el tanto del empate a tan sólo dos minutos de iniciado el complemento.

Ese gol tempranero fue suficiente para desconcertar a los dirigidos por el Tuca Ricardo Ferretti, pues Pachuca comenzó a hacer estragos y de nada sirvió una brillante jugada de Pablo Barrera, en la que sembró a tres rivales al avanzar a velocidad con gran control del esférico, al final nadie aprovechó su centro.

El Tuca ingresó al intrascendente Ismael Íñiguez, pero conforme avanzó el reloj, la desesperación se fue reflejando en las jugadas de los universitarios que abusaron de los tiros largos: así lo hicieron Leandro Augusto, Pablo Barrera y compañía. Pocas fueron las llegadas bien tejidas hasta el área enemiga. En una de ellas Dante López no pudo rematar ante la atinada barrida de Paul Aguilar.

Rivarola también reforzó su ataque con el ingreso de Édgar Benítez y después de Gabriel Caballero, y en la recta final dio la voltereta por conducto de Damián Álvarez, quien con una finta se sacudió al defensa Darío Verón y definió con disparo cruzado.

Benítez fue a la banca en gran festejo, satisfecho por cumplir la promesa de la victoria al masajista, todos se abrazaron y ni siquiera le importó recibir cartón amarillo por haberse quitado la playera.

Sergio Bernal, portero auriazul evitó el tercero en un par de atajadas. La Rebel exigía: ¡Pongan güevos, los Pumas pongan güevos...!, pero el único que hizo un último esfuerzo fue Barrera, en un envío potente que pasó cerca del ángulo superior izquierdo.

Rivarola habló de la necesidad de ganar: El equipo hoy jugó con más corazón que piernas después de dos o tres días difíciles.