Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 23 de junio de 2002
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Contra

MAR DE HISTORIAS

Fuera de lugar

CRISTINA PACHECO

(A las seis en punto suena el timbre. Bertha sonríe aliviada. Luisa se dirige a la puerta. Mauricio la frena:)

MAURICIO: Tranquila, jefa. Yo abro. Todavía soy el hombre de la casa, Ƒo no? (Enternecido). Para mí usté sigue siendo la mera mera.

BERTHA: Mi amor, estás borracho: déjame abrir.

MAURICIO: ƑCómo vas a creer? Ernesto es el novio de mi madre y por lo tanto me corresponde el privilegio de darle entrada. (Aparta a su mujer). Además, quiero decirle una que otra cosita.

LUISA: Mauricio: te advierto que si ofendes a Ernesto será como si me ofendieras a mí.

MAURICIO: Jefa: Ƒcuándo le he fallado? šNunca! (Guiña un ojo). Ton's qué: Ƒsomos o no somos?

BERTHA: No digas más tonterías. šAbre de una vez!

LUISA: Mejor voy yo. (Corre hacia la puerta y sonríe). šErnesto, qué puntual! Adelante.

ERNESTO: ƑCómo estás? (No se atreve a besarla pero le entrega un paquete). Es para ustedes. Ojalá les guste.

LUISA: Gracias. (Ilusionada). ƑQué es?

ERNESTO: Rompope. (En voz muy baja). No sabía qué traerles.

LUISA: No era necesario. (Le deja paso libre hacia la sala). Te presento a mi hijo y a mi nuera.

ERNESTO: (Se frota la mano en el faldón de la chamarra). Ernesto Vega, servidor. (A Mauricio) Tanto gusto.

MAURICIO: El gustísimo es mío; uh sí, šno sabe cuánto!

LUISA: (Exhibe la botella de obsequio). Ernesto nos la trajo.

BERTHA: Ay, qué pena que se haya molestado.

MAURICIO: (Entre dientes, a su mujer). šRompope! Francamente eso es de puñales o de viejas.

ESTHER: (Con disimulo). Contrólate. (A Ernesto). Siéntese donde guste. Está usted en su casa.

LUISA: (Elige copas en el trinchador). ƑQuién quiere rompopito?

MAURICIO: (A su mujer) Mi jefa ya hasta se volvió alburera.

BERTHA: (Entredientes) Estúpido. (Sonriendo) Pues sírvanos a todos, Luisa, por el gusto.

ERNESTO: A mí muy poquito.

MAURICIO: (En voz alta, a su madre) ƑNo que ya no tomaba?

BERTHA: Mi esposo es muy bromista. Ya lo irá conociendo.

LUISA: Ay, hija, no le hables de usted a Ernesto.

BERTHA: Bueno, es que se me hace un poquito raro...

MAURICIO: ƑPero por qué? Ya casi es de la familia. (Olfatea con repugnancia la copa que le entrega su madre). ƑCómo quiere que le digamos: Ernesto, Neto, Teto? Por aquello de la confianza.

ERNESTO: Pues como me llamo, aunque los cuates del equipo me dicen El Desnivel, por lo de mi pierna. (Mira incómoda a Bertha). Y no se los tomo a mal, no creas: son buena onda.

MAURICIO: šQué aguante! En tu lugar ya les hubiera partido la cara. Pero, bueno, cada quien tiene su manera de matar pulgas. (Desconsolado, a su madre). El Desnivel, jefa: no se midió.

BERTHA: (Precipitada). Mis hijos no tardan. Tenemos dos.

ERNESTO: Sergio y Rolando. Luisa habla mucho de ellos y de ustedes.

MAURICIO: (Se sienta y estira las piernas). Pues a nosotros es la primera vez que nos habla de usted.

LUISA: Ya estás como Bertha. ƑPor qué no le hablas de tú?

MAURICIO: Por pendejo. (Con falsa inocencia) Creo que este cuate y yo somos de la misma edad.

BERTHA: šMauricio!

LUISA: No, hijo: él es un año menor que tú. (A Ernesto) Ni te has tomado tu rompope.

ERNESTO: El partido acabó tarde y comimos hace ratito.

LUISA: (Con gran intimidad). ƑAdónde fueron?

ERNESTO: Con La Negra, pero no fue igual. Los muchachos luego luego dijeron: "Para tortas, las de doña Luisa". Es cierto. Pedí una de pierna, pero no me la terminé. Comparada con las tuyas...

LUISA: Lo dices por decir. (Coqueta) Bien que te ha de haber gustado. ƑY les dijiste a los muchachos por qué no había ido?

ERNESTO: No, pero les avisé que volverías este domingo. (A Bertha) Sin ella como que a nuestro partido le faltó sabor.

MAURICIO: Acá mi Desnivel también nos salió galanazo.

LUISA: Se llama Ernesto. Que no se te olvide.

ERNESTO: No importa, mami, palabra que no me molesta.

MAURICIO: (De pie). Momentito. ƑCómo de que mami? Aquí el único que puede decirle así soy yo.

BERTHA: Déjate de tonterías. (A Ernesto). Perdona, tomó un poco y está algo nervioso.

MAURICIO: Y nomás por eso me voy a echar otra cuba. (Aleja la botella de rompope). Tomo de lo fuerte y siempre me pago el gusto. Así me enseñó mi padre. Mi mamá, Ƒtambién te ha hablado de él?

ERNESTO: Mucho. Me hubiera gustado conocerlo.

MAURICIO: Cabrón, Ƒtambién piensas meterte con mi papá? (Retador) Ya bastante desmadre vinistes a hacer con mi jefa.

ERNESTO: No sé en qué te ofendí. (A Luisa) Sabes que lo dije sin doble intención.

LUISA: No tienes que explicarme nada. Te conozco. (A su hijo) Mauricio: comprendo lo que te sucede pero eso no justifica que seas tan majadero con Ernesto, sobre todo pensando que es mi pareja.

MAURICIO: ƑPara qué me lo repite?

LUISA: Para que lo entiendas. (Firme) Pude haber mantenido mi relación en secreto y no lo hice. ƑSabes por qué? Porque Ernesto pensó que no debía ser así.

ERNESTO: ƑPuedo hablar? (Mira a Bertha y a Mauricio) Me imagino que piensan: "Este tipo sólo quiere divertirse o aprovecharse de Luisa". Si estuviera en la situación de ustedes a lo mejor diría lo mismo.

MAURICIO: Pues claro. Porque como dijo el sabio: "Lo que no está bien está mal".

ERNESTO: A ver: en el caso nuestro, Ƒqué está mal?

MAURICIO: No me hagan hablar porque si me descoso no hay quien me pare. (A Bertha) Dile que mejor no me busque.

ERNESTO: Sólo dime qué está mal y ahí muere.

MAURICIO: šTodo, chingao, todo! (Arroja el vaso). ƑNo te das cuenta? Esta señora a la que estás tratando de encandilar es abuela, suegra y por si fuera poco šmadre! Mi madre.

ERNESTO: ƑY eso qué tiene que ver con...?

MAURICIO: No te hagas pendejo, güey. Sabes que también hablo de la edad. Ahorita le juras que no te importa. ƑY después?

LUISA: Eso es cosa mía.

MAURICIO: šY mía también! No quiero que nadie te humille ni se burle de nosotros.

ERNESTO: Amo a Luisa.

MAURICIO: A mí no me vengas con cuentos. Nadie se enamora de una... (A Bertha) Lo voy a decir: de una vieja.

BERTHA: ƑCómo te atreves a decirle eso a tu mamá?

MAURICIO: No te metas porque te parto la madre. (La puerta se abre de golpe. Aparecen Sergio y Rolando). Orale, parecen caballos.

LOS DOS NIÑOS: ƑQué pasa?

BERTHA: Nada. Vengan a saludar.

LUISA: Les presento a Ernesto. Es... bueno, va a ser mi compañero. Lo invité para que lo conocieran.

SERGIO: (A su madre). ƑCompañero es novio?

BERTHA: Niño, Ƒqué preguntas? (Mira a Ernesto).

ERNESTO: Sí, (Riendo enternecido). Más o menos.

ROLANDO: ƑY se van a casar?

LUISA: (Sonrojada). No creo, no sé...

ROLANDO: šMejor!

MAURICIO: ƑYa ven? Ni al niño le gusta la idea. (A Rolando). Diles, diles por qué no quieres.

ROLANDO: Porque los que se casan todo el tiempo se están peleando, como tú y mi mamá.

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