Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 11 de febrero de 2002
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Espectáculos
El baterista presentó su nueva banda, más fuerte y contundente que la de los 70

Carl Palmer prendió sin dificultad a un público maduro y fiel

MARIANA NORANDI

Son muchos los músicos que, tras haber formado parte de grupos muy exitosos, deciden crear su propia banda. Entre tantos ejemplos encontramos a Gustavo Cerati, de Soda Stéreo; Roger Walters, de Pink Floyd; Mark Knofer, de Dire Straits; o Sting, de The Police. La iniciativa es difícil porque, por lo general, el público espera ver al músico que fue en otra época y no tanto al que es en la actualidad. Pese al riesgo, muchos aceptan el reto y logran hacerse de un espacio en la música. Ese desafío lo asume ahora el baterista Carl Palmer, ex integrante de Emerson, Lake & Palmer, quien actuó este fin de semana en el Teatro Lírico del Centro Histórico. El baterista ofreció dos conciertos en los que presentó su nueva banda compuesta por Dave Marks, en el bajo, y Shaun Braxton, en la guitarra.

Se había anunciado que el grupo mexicano Cabezas de Cera abriría el espec-táculo pero, debido a causas no explicadas, los ingleses salieron sin teloneros. Hoe down fue el primer tema que tocaron, con el que prendieron sin dificultad a un público maduro y poco numeroso, pero que demostró haber mantenido su fidelidad a Palmer durante todos estos años de ausencia.

Barbarian, Sythean suite, L.A nights, Canairo y Bull flogg, fueron algunas de las rolas que pudimos escuchar como parte de un repertorio en el que predominaron temas del LP, pero en el que tampoco faltaron canciones nuevas como Strike up the band, compuesta por Braxton.

El sonido que ahora tiene esta nueva formación es muy diferente al del LP; la Carl Palmer Band es mucho más fuerte y contundente que la agrupación de los años setenta. El teclado de Emerson ha sido sustituido por la guitarra de Braxton, músico que tiene un estilo muy académico, seguro y con poco espacio a la improvisación. El bajo de Lake ha sido remplazado por el de seis cuerdas de Marks, quien posee un sonido fresco y muy variado. Pero si hay un showman en el escenario ese es Carl Palmer. Difícilmente vemos a un baterista con tanto liderazgo y protagonismo en escena, pues además de ser su instrumento el eje central del grupo, él es quien aparece al frente de la banda y se comunica con el público. Como consecuencia de sus años vividos en España, Palmer habla un castellano bastante fluido que, añadido a su simpatía, consigue establecer una conexión muy cercana entre el grupo y su auditorio.

Los dos músicos que acompañan a Palmer tuvieron oportunidad de demostrar sus habilidades de manera individual. Primero fue Shaun Braxton, quien tuvo una interesante intervención de guitarra. Tocó Prince in rags, donde, con gran armonía, el músico explora la diversidad de sonidos que es capaz de sacar a sus seis cuerdas. Dave Marks aprovechó su oportunidad para interpretar un popurrí de canciones conocidas como C'est la vie del LP, Every breath you take de Police o La bamba logrando hacer bailar a la gente en sus butacas. Ambos demostraron ser unos grandes músicos.

Finalizado el concierto, la banda regresó dos veces a petición del público. En el primer encore Palmer escogió Fanfare, el cual interpretó solo en el escenario. Este tema, que tiene una duración de 15 minutos, sirvió para probar la habilidad instrumental del músico. En él, el baterista se desplaza vertiginosamente por todo su instrumento e incluye solos de platillos, timbales y doble bombo, convirtiendo su intervención en una muestra de dominio instrumental donde roza en ocasiones el más enrevesado malabarismo. El segundo encore fue interpretado por la banda completa y consistió en una buena versión rock del clásico Carmina Burana.

Este apoteósico final levantó al público de sus asientos para aplaudir con gran entusiasmo. Carl Palmer demostró con esta actuación que todavía tiene mucho que aportar a la música y que, aquellos críticos que hace algún tiempo lo consideraron uno de los mejores bateristas del mundo, no se equivocaron y su clasificación continúa vigente

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