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Política

2023-01-16 07:42

García Luna, de "amigo confiable" de la FBI al banquillo

En 2009, el ex funcionario acompañó a la entonces secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, en una visita a instalaciones de la SSP. Foto Carlos Ramos Mamahua

Nueva York. No se sabe exactamente cuándo empezaron las sospechas, pero el romance de Washington con su “socio” y “amigo” Genaro García Luna, tapizado con elogios, premios, visitas e invitaciones de algunos de los más altos oficiales estadunidenses, pasó de la euforia a terminar en un tribunal federal en Brooklyn y con el ex policía en la cárcel.

El ex director de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y después secretario de Seguridad Pública de México fue repetidamente proclamado como la contraparte mexicana más importante de Washington entre 2001 y 2012, tanto por el gobierno del republicano George W. Bush como del demócrata Barack Obama. Estados Unidos lo consideraba socio esencial en la lucha antinarcóticos binacional. Con él se entrevistaron, pasearon y colaboraron procuradores generales, legisladores, integrantes de gabinetes y expertos de los tanques pensantes (think tank) estadunidenses.

La caída estrepitosa de García Luna, que empezó con su arresto por autoridades estadunidenses en el aeropuerto de Dallas el 9 de diciembre de 2019, también es, a primera vista, un fracaso monumental de la inteligencia estadunidense, ya que Washington continuó expresando públicamente su confianza en el ex funcionario mexicano durante su desempeño oficial en los máximos puestos policiacos.

Entre otras cosas, se espera que en su juicio se conozca a través de quién, cuándo y cómo se enteraron las autoridades estadunidenses de que su héroe antinarcóticos en México es el que ahora acusan de narcotráfico y de recibir sobornos multimillonarios para proteger al cártel de Sinaloa.

Primeras acusaciones

La primera vez que García Luna fue públicamente acusado de corrupción en Estados Unidos fue el 20 de noviembre de 2018, durante el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán Loera. El testigo cooperante Jesús Rey Zambada García –hermano de Ismael El Mayo Zambada– declaró que en dos ocasiones, una en 2005 y otra en 2007, él personalmente le entregó a García Luna portafolios con entre 3 y 5 millones de dólares.

Poco más de un año después de estas declaraciones, fiscales federales estadunidenses formularon la primera acusación criminal contra García Luna, fechada el 4 de diciembre de 2019. Siguió un encausamiento ampliado, emitido el 30 de julio de 2020, que incluye como parte del caso a dos antiguos subordinados del ex secretario, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García.

García Luna fue considerado como “el arquitecto” de la guerra contra el narcotráfico, librada por el gobierno de Felipe Calderón, y figura central en la promoción e implementación de la Iniciativa Mérida, programa estadunidense que otorgó casi 3 mil 500 millones de dólares para la lucha antinarcóticos en México entre 2008 y 2020.

La Iniciativa Mérida junto con el Plan Colombia eran los dos pi-lares en la estrategia hemisférica de Washington.

“Muy buena reputación”

Como la figura más prominente de la guerra antidrogas, García Luna participó en reuniones con algunos de los funcionarios estadunidenses de mayor rango. En 2009, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una gira a México, acompañó a García Luna a visitar un centro policiaco e inspeccionar un helicóptero Black Hawk, parte de la asistencia estadunidense.

Ese mismo año, García Luna se reunió con John Brennan, entonces asesor de Seguridad Nacional de Obama y quien poco después sería director de la CIA, como lo haría con diversos altos funcionarios estadunidenses durante sus seis años como secretario de Seguridad Pública.

Un cable clasificado de la embajada estadunidense en México enviado a Washington sobre el nuevo gabinete de seguridad de Calderón, fechado el 11 de diciembre de 2006, revelado por WikiLeaks y reportado por La Jornada, informa que García Luna “ha sido un enlace, socio y amigo confiable de la FBI desde sus días en la PFP (Policía Federal Preventiva).

“Su reputación personal es muy buena… Su actitud hacia Estados Unidos es amistosa”, agrega el informe, y dice que los nombramientos de García Luna y Eduardo Medina Mora, quienes “son cercanos personal y políticamente”, debe “ayudar a mantener la excelente cooperación que las agencias de seguridad de Estados Unidos han gozado con el gobierno de (Vicente) Fox” (https://search.wikileaks.org/plusd/cables/ 06MEXICO6871_a.html; https://www.jornada.com.mx/2011/05/26/ politica/002n1pol).

García Luna, recién estrenado como secretario, ofreció al titular de Seguridad Interna estadunidense, Michael Chertoff, durante su visita a México, “libre acceso a nuestra información de inteligencia en seguridad pública”, según otro cable de la embajada revelado por WikiLeaks y reportado por La Jornada (https://www.jornada.com.mx/2011/05/ 25/politica/002n1pol).

Vínculos tras salir del gobierno

Aunque otro cable de la misma embajada, en noviembre de 2008, expresa preocupación por la presencia del narco en el gobierno mexicano, incluyendo subordinados directos de García Luna, continuaron los elogios públicos de la cooperación y confianza con el gobierno de Calderón y su máximo policía.

Aún después de dejar el poder, García Luna cultivó relaciones con sus contrapartes en la FBI y otras agencias de seguridad pública e inteligencia estadunidenses.

Cuando dejó el gobierno a fines de 2012, estableció en Miami un negocio como consultor sobre seguridad e inteligencia, GLAC. Entre sus socios y asesores estaban varios veteranos de agencias estadunidenses, incluyendo a José Rodríguez, ex director del servicio clandestino de la CIA, y Raúl Roldán, quien fue el representante de la FBI en la embajada de Estados Unidos en México. Rodríguez dijo que el arresto de García Luna “dejó en shock a quienes lo conocían”, reportó Reuters.

Son justo estas reuniones y relaciones con altos funcionarios es-tadunidenses las que García Luna desea presentar ante el jurado, durante su juicio, como parte de su argumento de que es inocente y un servidor público que se dedicó a defender a su país del crimen organizado y que su labor fue elogiada por Washington.

A pesar de las crecientes dudas y sospechas sobre García Luna, que habían circulado desde 2012, el gobierno estadunidense no titubeó en otorgarle residencia permanente cuando se mudó a Miami.

Algunos en la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos) ya habían expresado sospechas sobre García Luna a fines de 2012. A la vez, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, integrante del cártel de los Beltrán Leyva, informó en una carta ese mismo año, después de que fue arrestado, que él había entregado dinero en sobornos a García Luna desde 2001. El ex abogado de La Barbie en Estados Unidos, Kent Schaffer, comentó a La Jornada en noviembre pasado que, hace una década, autoridades estadunidenses estaban buscando interrogar a su cliente sobre lo que sabía de García Luna. Se especula que Valdez será un testigo en el juicio del ex policía.

El proceso brindará más información y detalles sobre el crimen organizado y la corrupción en México, pero esta vez también podría revelar mucho más sobre el manejo de la guerra antinarcóticos en México por Washington y la “responsabilidad compartida” por su fracaso.

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