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China lanzó el satélite Queqiao-2, cuya misión es reunir muestras de la cara oculta de la Luna

La nave de retransmisión de datos apoyará futuras misiones

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▲ El transbordador Long March-8 Y3 despegó del centro Wenchang con los tres artefactos a bordo.Foto tomada del portal de la Administración Nacional del Espacio de China
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Periódico La Jornada
Jueves 21 de marzo de 2024, p. 6

Pekín. China lanzó ayer a la Luna la nave de retransmisión de datos Queqiao-2, cuya misión es recolectar muestras de la cara oculta del satélite natural de la Tierra, lo que marca una nueva fase en el programa de exploración de éste a largo plazo.

Queqiao-2, de 1.2 toneladas, despegó a las 8:30 horas locales, junto con los satélites miniatura Tiandu-1 y Tiandu-2, en el transbordador Long March-8 Y3, desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Wenchang, en la sureña isla provincial de Hainan, informó la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés), luego de que completaron varios preparativos, como el montaje y pruebas de los equipos.

Después de 24 minutos de vuelo, el satélite se separó del transbordador y entró en la órbita de transferencia Tierra-Luna, prevista con el perigeo a 200 kilómetros y el apogeo a 420 mil kilómetros. Inmediatamente, los paneles solares y las antenas de comunicaciones de la nave fueron desplegados, informó la CNSA.

El cohete Long March-8 Y3 pertenece a una nueva generación de portadores espaciales chinos, diseñados para ser propulsados con queroseno y remplazar los modelos más antiguos, es decir, los Long March, que usan combustibles más contaminantes.

La nave está programada para llevar a cabo una serie de maniobras, como una corrección de la trayectoria a mitad de curso y una operación de frenado antes de entrar en una órbita elíptica congelada alrededor de la Luna, cerca del polo sur, donde China construirá su puesto de investigación.

El lado más cercano del satélite siempre está frente a la Tierra, por lo que las transferencias de datos desde el otro lado son imposibles, ya que no hay una línea de visión directa.

El nuevo satélite de retransmisión, versión mejorada de Queqiao, orbitará la Luna y permitirá la comunicación con la estación terrestre, con el fin de proporcionar datos para la misión robótica Chang’e-6, programada tentativamente para mayo, con la que se buscará recuperar muestras de una antigua cuenca con el propósito de obtener material de la cara oculta.

Si tiene éxito, Chang’e-6 será la primera misión que traerá muestras desde ese punto, lo que añadiría una nueva clase de especímenes al inventario de rocas lunares de la humanidad.

El despliegue de Queqiao-2 también funcionará como plataforma de retransmisión para las misiones lunares Chang’e-7, en 2026, y Chang’e-8, en 2028. Su vida útil es de al menos ocho años, por lo que le permitirá apoyar a misiones lunares más allá de 2030, cuando se espera que China lleve a sus primeros astronautas.

Los minisatélites experimentales Tiandu-1 y Tiandu-2 fueron diseñados para realizar pruebas de alcance entre satélites con el fin de validar las técnicas de determinación de la órbita, indicaron las autoridades días antes del lanzamiento.

Los resultados de estas pruebas servirán a los ingenieros chinos para diseñar una constelación de satélites de navegación y retransmisión de datos, algo así como un GPS lunar, que podrían ser instalados en la próxima década.

En 2019, Chang’e-4 fue la primera misión de China en realizar un alunizaje suave en la cara oculta del satélite, llevando con éxito el robot Yutu-2, o Conejo de Jade, que sigue en funcionamiento.