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Consummatum est // PJF: juez y parte // ¡Fuera máscaras!

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▲ Panorámica de la sesión plenaria en el Senado cuando se aprobó la extinción de los fideicomisos del Poder Judicial.Foto Yazmín Ortega Cortés
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onsummatum est: trece fideicomisos del Poder Judicial fueron legalmente extinguidos por el Legislativo y a partir de ya la burocracia dorada (aquella que imparte justicia de alto nivel), que de ellos se benefició en lo personal durante años, se ha quedado con las ganas de seguir medrando a costillas del presupuesto federal. Ahora, los 15 mil millones de pesos que acumulaban se destinarán a sectores sociales que realmente requieren apoyo económico del Estado.

En rechazo a la decisión mayoritaria (tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores), de nueva cuenta la oposición exhibió lo único que sabe hacer: gritar a todo pulmón, insultar, mentar madres y rasgarse las vestiduras por la venganza y el atentado contra los desamparados jueces, magistrados y ministros. Eso sí, nada de nada a la hora de argumentar, presentar información sólida y datos duros para documentar su exigencia de rechazar la citada extinción.

Ante su fracaso, esa oposición gritona y mienta madres muestra otra de sus ya desgastadas cartas: promover una acción de inconstitucionalidad por la extinción de los 13 fideicomisos, la cual analizará y resolverá (¡sorpresa!) … la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que preside Norma Piña (lo mismo en el caso del Consejo de la Judicatura Federal), es decir, en el circo de la oposición el afectado se convertirá en juez y parte, algo totalmente ilegal, pero avalado por un poder que se auto presume como garante de la legalidad. Una oda al cinismo.

Así, los empleados de la oligarquía (que se disfraza de oposición política) cuidan y apapachan al Poder Judicial, porque este, históricamente, le ha sacado las castañas del fuego a la minoría rapaz para que concrete cualquier cantidad de negocios turbios y, especialmente, dar legalidad al saqueo de la nación practicado por ella, sobre todo durante el régimen neoliberal.

La Jornada (Andrea Becerril y Georgina Saldierna) reseñó que el frente opositor repitió una y otra vez que se trata de una venganza contra la Suprema Corte que lesionará a 55 mil trabajadores, y desde el partido guinda los desmintieron y señalaron que los más de 15 mil millones de pesos que integran esos instrumentos son para una minoría privilegiada.

La cereza de las máscaras fue por cortesía de Olga Sánchez Cordero, morenista, ex secretaria de Gobernación de la 4T y –ojo al parche– ministra en retiro, ergo beneficiaria de uno que otro de los fideicomisos extinguidos. Votó en contra, y en la tribuna, demandó modificar el dictamen y salvar cinco de los 13 fideicomisos, los que, sostuvo, incluyen aportaciones de los trabajadores. Esos argumentos contrastaron con los de sus compañeros, entre ellos de César Cravioto, quien sostuvo que los fondos no sólo son guardaditos de la SCJN, sino que los utilizan para ganar intereses (ídem). Parece entendible, pero el hecho es que optó por defender a su establo y no al país.

Algo más: Cravioto advirtió que el plan de prestaciones médicas complementarias, que Sánchez Cordero pidió salvar, tiene 2 mil 972 millones de pesos y sólo lo utilizó una persona en 2022. Expuso que el (fideicomiso) de pensiones complementarias para mandos medios y superiores, además de operativos de la Suprema Corte, tiene la friolera de 2 mil 972 millones de pesos, y sólo apoya a 184 personas, no a 55 mil. Insistió en que es falso que se beneficie a trabajadores del ramo, toda vez que la mayoría de los fondos han ido aumentando en lugar de disminuir, y cada año el PJF pide presupuesto para pensiones complementarias y otras prestaciones, o sea, dobletean, lo cual, dijo, es una sinvergüenzada. Ejemplificó con el fideicomiso para pensiones complementarias de mandos medios, que en 2013 tenía mil 790 millones de pesos y hoy acumula 2 mil 900 millones. Son datos, aclaró, de un documento que les mandó la propia presidenta de la Corte, Norma Piña.

Si de ¡fuera máscaras! se trata, ahí está Carlos Urzúa, el fugaz primer Secretario de Hacienda de la 4-T (apenas duró siete meses en el cargo). Renunció: no lo dejaron cumplir su compromiso: al igual que en sexenios anteriores, proteger a la minoría rapaz y abrirle nuevos filones de negocios a costillas de la nación. Y con la solidez ideológica que lo caracteriza, ahora forma parte del equipo de campaña de Ladygelatinas, quien, por cierto, se ausentó para no votar en la sesión de los fideicomisos.

Las rebanadas del pastel

SOS: la madre natura se ensañó con la costa guerrerense. Devastador es el daño causado por el huracán Otis (categoría 5) y no se limita al puerto de Acapulco.

Twitter: @cafevega