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La batalla de Frontera Comalapa
L

a emboscada en que cayó José Fernando Ruiz Montejo, El Poni, y tres de sus guardaespaldas, en el ejido Joaquín Miguel Gutiérrez, Frontera Comalapa, Chiapas, en los límites de Guatemala y México, el 28 de diciembre de 2020, fue el inicio de una guerra entre cárteles en la entidad, que cada día escala más.

Seis meses después, julio de 2021, la pugna se exacerbó con el asesinato de Ramón Gilberto Rivera, alias El JR, en Tuxtla Gutiérrez. El Junior era hijo del Tío Gil, operador del cártel de Sinaloa en el estado hasta su captura en 2016. El crimen fue obra del cártel Jalisco Nueva Generación.

Más adelante, el 9 y 10 octubre de 2022, una batalla campal se suscitó entre Jalisco y Sinaloa, en Jiquipilas. Un nombre comenzó a difundirse ampliamente: Juan Manuel Valdovinos Mendoza, El señor de los caballos, jefe de Nueva Generación en la entidad. En un mensaje a la población, el también conocido como El Fraile, advirtió: haré lo que esté en mis manos para no dejar entrar a esas lacras de la sociedad llamadas cártel de Sinaloa.

Entre otras regiones del estado, la disputa del crimen organizado por territorios, rutas y mercados se trasladó a Frontera Comalapa, que hasta 2015 podía presumir de seguridad, tranquilidad y paz. Se trata de un municipio que conecta la frontera de Guatemala, la Mesilla, con la Sierra Madre de Chiapas. Es el centro comercial y del flujo monetario en la región. Tiene unos 81 mil habitantes y en la cabecera, 20 mil. Hay ejidos grandes, como Paso Hondo y Tierra Blanca. Desde hace mucho es paso de indocumentados.

Comalapa tiene tres zonas importantes. La de riego, verdadero campo de batalla entre cárteles; la temporalera, con ejidos que van desde Paso Hondo buscando la presa, y la de Grijalva, que parte de la cabecera municipal, también hasta una parte de la presa.

En Semana Santa de 2020 comenzaron a escalar los pleitos en la región de San Gregorio Chamic, entre el CDP y CJNG, aliado del grupo delincuencial guatemalteco de Los Huistas. Chamic pertenece a Comalapa, colinda con La Trinitaria y es baluarte de los de Sinaloa. Poco a poco, los choques se volvieron más frecuentes: de bimestrales pasaron a semanales. El asesinato de El Junior los aceleró.

En su guerra contra los del Pacífico, los de Jalisco y Los Huistas decidieron usar a la población de escudo, sometiéndola a través de la Fundación Maiz (supuestamente, Mano Izquierda). Obligan a transportistas, campesinos, representantes de barrio, locatarios, a que, cuando ellos lo ordenan, bloqueen caminos y carreteras. Si no lo hacen, hay venganza.

Según cuenta un refugiado de Comalapa: Si usted tiene una taquería van los de Maiz y te dicen: usted va a ser de la fundación y le pintamos acá. Cuando le diga que tiene que salir, va a salir. Es sólo en la parte temporalera. En Chamic no, porque allí están los otros. Paran el transporte y en menos de tres minutos paralizan todo.

La madrugada del 22 de mayo se inició la batalla de Frontera Comalapa. Duró hasta el jueves 25. Los del Chamic quisieron avanzar por Chicomuselo, por Motozintla y por Paso Hondo. No tuvieron éxito. Finalmente incursionaron por la zona Grijalva, para tomar la cabecera municipal. En el camino limpiaron salvajemente la ruta de campesinos sometidos por Maiz. La zona de ataque fue Nueva Independencia. Pero los de Jalisco llegaron antes, rodearon el ejido y se adueñaron del parque.

Durante 48 horas llovieron balas sin cesar. Los habitantes se encerraron en sus casas y comieron lo que pudieron. El choque escaló. Los drones de ambos bandos sobrevolaron casas, lanzaron bombas y, algunos, fueron derribados por el fuego enemigo. Los de Jalisco sacaron al combate sus monstruos. Se dispararon bazucas. Finalmente, los de Comalapa derrotaron a los de Chamic y recuperaron la comunidad de Lajerío. Hubo una tregua de unas cuatro horas. Todavía los del Pacífico intentaron infructuosamente una contraofensiva. Alrededor de 48 horas después, cuando ya se habían calmado las cosas, llegó el Ejército.

El 25 de mayo, la gente se echó a caminar por los caminos sacacosechas y los de herradura, donde sólo pasan caballos. Cruzaron monte, ríos y bosques. No agarraron apenas nada. Llevaron una morraleta con ropa, comida, agua. No había carros de pasaje. No podían llevar autos particulares porque los narcorretenes impedían el paso. Las comunidades quedaron fantasmas.

Una manta colocada en Mazapa de Madero por Motozintla, colindando con Comalapa, advirtió: “Vamos por ti, Güero Pulseras [el jefe del Pacífico]” y denunció a tres funcionarios presuntamente ligados al narco: Francisco Javier Orantes, subsecretario de Seguridad Pública; Roberto Jair Hernández, director de la Policía Fronteriza, y Marco Antonio Burguete, director de la policía estatal preventiva.

El 27 de junio, hombres armados y encapuchados, levantaron a 16 empleados de la Secretaría de Seguridad Pública. Exigieron para su liberación la presentación con vida de la cantante Vayeli Cyrene Cinco Martínez, raptada el 22 de junio, probable pareja de Fredy Ruiz Güé, lugarteniente de Juan Manuel Valdovinos, y la destitución de tres mandos policiacos (los señalados en la narcomanta de Mazapa), acusados de proteger a los del Pacífico. Los secuestrados fueron puestos en libertad y llegaron a 200 metros de la Academia de Policía para encontrarse con sus familiares.

Hartas de pagar por una rivalidad en la que nada tienen que ver, indignadas por la violencia, decididas a frenar una guerra que no se atreve a decir su nombre, el próximo 14 de julio, las tres diócesis de Chiapas, la comunidad evangélica y multitud de organizaciones sociales y grupos populares marcharán en San Cristóbal por la vida, familia y comunidad.

Twitter: @lhan55