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Los proyectiles derriban parcialmente un edificio en Umán

Oleada de misiles rusos deja al menos 25 civiles muertos en varias ciudades ucranias

La partes beligerantes se alistan para la esperada contraofensiva

Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 29 de abril de 2023, p. 23

Moscú. Los equipos de rescate ucranios seguían sacando la noche de este viernes cadáveres debajo de los escombros de un edificio de viviendas de nueve pisos en la ciudad de Umán, el cual recibió el impacto de un misil de crucero ruso, o de sus fragmentos de haber sido derribado por la defensa antiaérea, en el suceso más trágico del ataque cerca de las 4 de la mañana.

“Esta madrugada (del viernes) el enemigo volvió a atacar Ucrania con misiles y drones. Los blancos de los ‘terroristas’ fueron la población e instalaciones civiles. (…) Lamentablemente hubo víctimas mortales y heridos. Mis más sinceras condolencias a quienes perdieron a sus seres queridos por el terror ruso”, escribió en las redes sociales el presidente Volodymir Zelensky apenas tuvo conocimiento de los hechos.

Las autoridades ucranias informan de al menos 25 muertos, entre ellos tres menores de edad, y decenas de heridos, sobre todo en Umán donde se desplomó una parte del edificio.

En su reporte bélico diario, el vocero del ejército ruso, general Igor Konashenkov, confirmó el ataque con estas palabras: Las fuerzas aeroespaciales de Rusia dispararon anoche misiles de alta precisión y largo alcance contra puntos de despliegue provisional de las unidades de reserva del ejército ucranio. Como es habitual en el discurso castrense ruso, se alcanzaron todos los objetivos militares planeados.

En cambio, el comandante en jefe del ejército ucranio, general Valeri Zaluzhny, sostiene que las fuerzas de defensa antiaérea lograron derribar 21 (11 de ellos en la capital, Kiev) de los 23 misiles disparados desde bombarderos estratégicos rusos Tu-95 que, de acuerdo con sus radares, despegaron de la zona del mar Caspio.

La empresa Ukrenergo, que opera la red eléctrica de Ucrania, asegura que no sufrieron daños las instalaciones en las regiones atacadas –Kiev, Cherkasy, y Dnipró–, por lo cual no hubo cortes de luz.

Desde el 9 de marzo no se había producido un ataque masivo de estas características con misiles y drones (en número no precisado por ninguna de las partes), que incluyó la capital ucrania, pero no escapó a los observadores que se llevó a cabo un día después de que un oficial de las fuerzas de defensa antiaérea ucrania, incumpliendo como él mismo escribió la orden de no hacerlo, publicó en las redes sociales un selfi –Perdón, no pude evitarlo, se disculpó por la foto– en la que aparece sonriente delante de la primera batería estadunidense de misiles Patriot, que ya está operativa en Ucrania.

No faltaron medios de comunicación que, disputándose una primicia que no es tal, todavía, se precipitaron a enmarcar este ataque en lo que creyeron la respuesta al comienzo de la contraofensiva ucrania. Es cierto que el primer ministro, Denis Shmihal, y el titular de la cartera de Defensa, Oleksii Reznikov, afirman que ya está todo listo para comenzar la ofensiva, y el secretario general de la OTAN (Organización del Tratado del A-tlántico Norte), Jens Stoltenberg, apunta en el mismo sentido al precisar el jueves anterior que Ucrania ya recibió 230 tanques y mil 550 vehículos blindados, entre otro armamento moderno que requiere para recuperar los territorios ocupados. El propio Reznikov señaló ayer, en conferencia de prensa en Kiev, que “los preparativos (para la contraofensiva) llegan a su fin. (…) En un sentido amplio, estamos listos”, hizo una importante aclaración acerca de la posible fecha del comienzo de esa tantas veces anunciada operación: En cuanto exista la voluntad de Dios, la meteorología y la decisión de los comandantes (del ejército), lo haremos.

Mientras, al recibir este viernes en Odesa a los cancilleres de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega y Suecia, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, redujo las expectativas de que está cerca el fin de la guerra al subrayar: No hay que considerar que la contraofensiva será una batalla decisiva, sino aquella que permita liberar por completo los territorios ucranios. Este no es un conflicto que se podrá congelar, de acuerdo con el reporte de Unian, la mayor agencia noticiosa de ese país.

Rusos y ucranios, desde luego, se alistan para la esperada contraofensiva. Unos están fortificando los territorios que tienen bajo su control desde el 24 de febrero del año pasado, así como en el Donbás y Crimea, cavan trincheras, minan los accesos a las ciudades, instalan piezas de artillería y trasladan tropas a nuevas posiciones. Los otros, también acumulan armamento y soldados e incluso llegan al extremo de efectuar incursiones con lanchas rápidas de unidades de asalto que desembarcan en el otro lado del río en Jersón, permanecen ahí uno o dos días y regresan a sus posiciones de origen, ya sea para confundir al enemigo o para exploración de vías para superar ese obstáculo natural.

Entretanto, la ciudad de Moscú, cuyos habitantes están de puente por el Día del Trabajo que se celebrará el lunes siguiente, no puede sustraerse a la inminente contraofensiva ucrania y al temor de que produzcan actos de sabotaje.

Argumentando que hay riesgo de atentados, los sindicatos cancelaron la tradicional manifestación de los trabajadores del 1º de Mayo en la capital y otras ciudades rusas.

Los escépticos creen que el motivo es otro: cada año las manifestaciones iban presididas por una enorme manta con la invariable inscripción de ¡Paz, Trabajo y Mayo!, consigna que podría interpretarse como demanda de poner fin a la operación militar especial.

El 9 de mayo, eso si se mantiene, el mundo entero verá un impresionante desfile militar en la Plaza Roja para conmemorar el Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial.