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Desde otras ciudades

La crisis energética ha afectado a los famosos spas de Budapest

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▲ Turistas llegan de todos lados al famoso spa de Széchenyi, en Budapest, donde en Semana Santa sólo la entrada cuesta 12 mil florines húngaros, equivalentes a 35 dólares.Foto Afp
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os lujosos baños termales de Hungría, íconos de la industria turística del país, sufren para mantenerse a flote ante el creciente costo de la electricidad.

Para muchos turistas uno de los principales atractivos de viajar al país centroeuropeo y a su capital Budapest es relajarse en uno de sus muchos baños termales.

La capital dispone de un amplio abanico de espectaculares recintos, desde piscinas neobarrocas donde los clientes juegan al ajedrez, a suntuosos espacios con decoración art nouveau o exóticos hamanes de la época otomana.

Pero gestionar estos baños con importantes necesidades energéticas cuesta 170 por ciento más este año que el pasado, dice Edit Reffy, portavoz de Budapest Spas, que opera en la capital.

La empresa ha tomado medidas extremas como reducir el horario de servicio, cubrir las piscinas exteriores y aumentar su precio de la entrada.

En los baños históricos de Budapest frecuentados por los turistas, las tarifas se encarecieron inevitablemente en más de 30 por ciento, afirma el vocero.

Estos incluyen el de Széchenyi, un recinto color pastel conocido por sus fiestas nocturnas, o el Gellert, con aguas ricas en calcio y magnesio rodeadas de azulejos turquesa y mosaicos.

El país dispone de más de mil 300 manantiales de aguas termales con lo que más allá de Budapest pueden encontrarse otros complejos menos conocidos y más baratos.

Únicos en Europa, los baños de Miskolctapolca se ubican en una laberíntica cueva en el noreste de Hungría. Y el mayor lago termal natural y biológicamente activo se encuentra en Heviz, en el suroeste. La laguna de 4.4 hectáreas dispone de agua geotermal que se mantiene a 22 grados en invierno y alcanza 38 en verano.

En 2020, los baños húngaros quedaron cerrados durante nueve meses debido a la pandemia de coronavirus, pero la industria asegura que el número de visitantes prácticamente ha vuelto a los niveles de 2019.

Sin embargo, los complejos termales menos conocidos alejados de las ciudades se vieron castigados por la crisis energética y, en numerosos casos, obligados a cerrar.

Los spas acarrean importantes cargas (...) Un cuarto de las casas de baños del país están restringiendo sus horas de apertura, afirmó Zoltan Kantas, jefe de la Asociación de Baños Termales de Hungría, durante una conferencia el mes pasado.

Desarrollada hace dos milenios a orillas del río Danubio por los romanos, la cultura de los baños termales continuó con los otomanos en el siglo XVI y mantuvo su popularidad con los húngaros.

Afp