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Proyecto de nación
D

esde tres ejes de reflexión: patrimonio, desarrollismo y fronteras, el libro ¿Hacia un nuevo proyecto de nación? (Bajo Tierra, 2022), coordinado por Everardo Garduño y Giovanna Gasparello, ofrece un rico horizonte reflexivo sobre las políticas que la 4T ha puesto en curso. El libro surgió de la convocatoria que Victoria Novelo lanzó a la Red de Antropología en las Orillas para reunirse en Yucatán en febrero de 2020. Como apunta la introducción, “objetivo de estos textos es que cada investigador asuma un punto de vista como intelectual público comprometido, ante las políticas públicas actuales… y que esto posibilite un planteamiento crítico y colegiado como red y desde las orillas ante algunos de los grandes problemas nacionales cuya discusión es urgente”.

La apuesta es abrir espacio a una crítica comprometida desde los conocimientos situados de diferentes estudiosas y estudiosos. Bienvenido un libro como éste, en un ambiente enrarecido donde toda reflexión crítica sobre las políticas del gobierno cae en una atmósfera cada vez más polarizada y polarizante. La tarea más urgente desde el compromiso social que llevó al poder el actual gobierno es la de pensar críticamente.

El volumen es una invitación a reconocer las contradicciones y paradojas que encontramos en las políticas públicas, que son ponderadas en sus virtudes, así como en sus limitaciones. Por ejemplo, se analiza la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y las Comunidades Indígenas y Afromexicanas, donde se señala la ambigüedad al no definir la propiedad intelectual colectiva; se observa positivamente el hecho de que el patrimonio cultural de los pueblos indígenas y afromexicanos no sea de dominio público, y que los pueblos indígenas hagan efectivo el derecho a la titularidad patrimonial y realicen sus acervos de manera autónoma haciendo la declaratoria de inaccesibilidad de sus patrimonios culturales y bioculturales definiendo con mucha precisión cuáles son los elementos que pueden entrar en el terreno de la explotación, escribe Antonio Machuca.

En Proyectos de desarrollo y territorio, y siempre con la pregunta de si está en curso un nuevo proyecto de nación, el llamado es inapelable: Puede pensarse que se trata más bien de restaurar el modelo de desarrollo que implantó la tercera transformación (1934-82) que de promover uno diferente, articulado alrededor de lo local y de lo regional. La fortaleza política del régimen encabezado por López Obrador le permite proponer y llevar a cabo proyectos que buscan reconstruir el Estado desarrollista, asevera Francisco Zapata. Analizando el proyecto del Tren Maya, Luis Varguez da cuenta de la multiplicidad de actores involucrados y sus posiciones, dejándonos ver los argumentos sustentados en concepciones locales y muy diversas del desarrollo, que cuestionan la visión llena de optimismo y seguridad en un progreso que ha mostrado no ser ni sustentable ni deseable.

El trabajo de Giovanna Gasparello, De las ciudades rurales sustentables a los polos de desarrollo del Tren Maya: ordenamiento territorial y la urbanización en Chiapas, analiza la experiencia regional, que justo debería servir para no repetir errores del pasado: en lugar de documentar afectaciones ya existentes tras la puesta en marcha de una obra, se señalan las consecuencias previsibles a partir de los elementos disponibles antes de su realización (situación social, ambiental, económica actual de la región, conflictos existentes, carencias y necesidades) y las evidencias de proceso cercanos a aquello estudiado, pero ya intervenidos por megaproyectos ligados al turismo. La autora muestra que no es un tren y no es maya, pues se trata en realidad de un megaproyecto de desarrollo territorial y urbano fincado en la industria del turismo masivo.

El libro sigue ofreciendo pistas para pensarnos en colectivo. Francisco López Bárcenas, en El gobierno de la 4T y los pueblos indígenas, ofrece un seguimiento puntual de cómo el gobierno (no) ha entendido las autonomías de los pueblos originarios, pues prioriza los programas asistenciales por encima del reconocimiento de derechos colectivos, que es el mayor reclamo de los movimientos indígenas. Sin duda, en el corazón de un nuevo proyecto de nación están los pueblos indígenas y afromexicanos, sus derechos y sus propuestas de nación, para transitar hacia una transformación del Estado y no un simple cambio de gobierno. Hueso duro de roer.

Margarita Hope lanza, en Una mirada ácrata a los pueblos indígenas. Hacia una antropología de lo improbable, la pregunta de ¿cómo miraríamos la alteridad –es decir lo indígena– sin el Estado? Siguiendo de cerca al movimiento mixe contemporáneo, y haciendo eco de la reflexión de Yasnaya Aguilar, el capítulo nos impulsa a imaginar la posibilidad de coexistencia y de co-construcción de un estado plurinacional, donde los hoy denominados indígenas sean sujetos activos en lo que es una nación y su desarrollo.

Recomiendo la lectura de este libro y celebro la proliferación del pensar desde las orillas, como una forma de la crítica intelectual comprometida que no podemos dejar de practicar.

* Socióloga y antropóloga social