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El deporte me liberó de las crisis asmáticas, dice paratleta Vianney Trejo
 
Periódico La Jornada
Jueves 29 de abril de 2021, p. a10

Vianney Trejo tenía cuatro años cuando sufrió su primera crisis asmática. A partir de esa alarma vivió un largo periodo de sufrimiento que terminaba en urgencias dos o tres veces a la semana. El padecimiento –recuerda– era angustiante, la dificultad para respirar, la opresión en el pecho y la tos que no cesaba. Los médicos le recomendaron a sus padres inscribirla a natación como terapia.

La prescripción funcionó pronto. La niña empezó a sentir cómo se fortalecían los músculos que intervienen en el proceso respiratorio; también que al mantener las fosas nasales humectadas el paso del aire parecía más fluido. Vianney hoy es paratleta multimedallista en Juegos Parapanamericanos y aspirante al podio en Tokio.

Desde pequeña fui muy independiente, recuerda Vianney; mis padres me inculcaron eso. No sufrí acoso y siempre traté de hacer todo por mí misma. Pero el asma de niña fue una etapa muy dura, pues eran visitas continuas al hospital para colocarme una máscara de oxígeno que me aterraba.

Vianney hace memoria de su experiencia en el Día Mundial de Asma, padecimiento que afecta a 300 millones de personas en el planeta y en México alcanza una cifra de tres pacientes por cada mil habitantes.

La autosufiencia que inculcaban a Vianney tuvo como adversario este padecimiento, pues limitaba esa independencia necesaria en su crecimiento. La rutina para aquella niña era del hospital –por el asma–, a la rehabilitación –Vianney nació con algunas extremidades incompletas–, después la escuela y así cada día.

La transformación

El deporte fue lo que me permitió no darme por vencida, comenta Vianney; no sentirme limitada, sino sentir el impulso para salir adelante.

La transformación no ocurrió cuando se volvió atleta de alto rendimiento –expone–, sino desde que empezó a nadar como mera aficionada. Ahí es donde sucedió el cambio en su organismo y en su mente.

Pasé varios años sin tener una sola crisis asmática, recuerda; cuando me practicaron estudios, el médico que me atendió se sorprendió al ver el estado de mi aparato respiratorio. Me dijo que no parecía de alguien asmático.

Como todas la personas que padecen asma, Vianney está en tratamiento permanente para mantenerlo bajo control. Eso le ha permitido competir sin complicaciones de la enfermedad. No sería fácil, pues el medicamento que necesitaría para su caso está prohibido en las competencias de natación.

“He visto a una rival británica que antes de competir se da un ‘disparo’ del inhalador”, cuenta Vianney; afortunadamente yo no lo necesito, porque el medicamento que requiero no me permitiría competir.

La joven nadadora está lista para competir en los Juegos Palímpicos de Tokio, donde aspira conseguir por fin un ansiado podio; participará en al menos tres pruebas. Acostumbrada a sortear obstáculos, quizás el más difícil ha sido dejar de nadar un año por la pandemia. Fuera de eso, Vianney no sabe lo que significa claudicar.