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Cualquier lucha emancipatoria debe celebrar la diferencia, pondera la editora de Tsunami 2

Publicado por Sexto Piso, incluye reflexiones sobre el significado de ser feminista hoy en México // El libro se presenta el 18 de febrero

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▲ Para Gabriela Jauregui, encajar el feminismo en una sola definición es un paso más cerca al totalitarismo. Al contrario, la publicación Tsunami 2 se elaboró con una ideología que se aproxima más al pensamiento zapatista: la lucha es por un mundo donde quepan muchos mundos. No quiero que todas se parezcan a mí, que piensen como yo. ¡Qué hueva y qué falta de imaginación política!, refirió en entrevista con La Jornada. En las imágenes, en el sentido de costumbre, Diana del Ángel, Luna Marán, Ytzel Maya, Jumko Ogata, Gabriela Jauregui y Lia García, algunas de las escritoras que participan en el compendio.Foto cortesía de las autoras
 
Periódico La Jornada
Viernes 5 de febrero de 2021, p. 3

Fijar el feminismo en una sola definición es un paso más cerca al totalitarismo. Cualquier lucha emancipatoria tendría que ser desde la diferencia y celebrándola, sostiene Gabriela Jauregui, editora el libro Tsunami 2, editado por el sello Sexto Piso, el cual se presenta el jueves 18 de febrero.

El título continúa la reflexión que se inició en el primer volumen en 2018: ¿qué es ser mujer hoy en México? Con extensión y género libre. Tiene un montón de avenidas: un poema, una especie de obra de teatro, como en el caso de Valeria Luiselli; fragmentos de un diario, como con Lydia Cacho, y un ensayo de Ytzel Maya. Hay un montón de formas de ir abordando esa pregunta, explica en entrevista la crítica.

“Uno de las faros que me han guiado –dice Jauregui– desde el primer Tsunami es el respeto a la diferencia y su celebración dentro de las luchas de las mujeres y de los feminismos, como algo que aporta y no que resta. Eso influye en qué mujeres escoger, de qué generaciones, de dónde vienen geográficamente y sus experiencias de vida.”

También incluye textos de Marina Azahua, Dahlia de la Cerda, Diana del Ángel, Lia García, Fernanda Latani M. Bravo, Luna Marán, Brenda Navarro y Jumko Ogata.

La también narradora y poeta rechaza la idea de que “quede fijo en las luchas que el buen feminismo eran las mujeres que buscaban el sufragio, y las malas las feministas las que pintan paredes. Con el ejemplo del pensamiento zapatista: la lucha es por un mundo donde quepan muchos mundos. No quiero que todas se parezcan a mí, que piensen como yo. ¡Qué hueva y qué falta de imaginación política!

Como dice Sylvia Marcos en el libro: cada una va luchando desde sus formas, sus tiempos, sus mundos; es decir, mi lucha, la de una mujer de piel clara que ha tenido el privilegio de una educación universitaria, es distinta, y no puedo imponerle ese ritmo a una mujer que viene de otro contexto. Eso sería una violencia que repite aquello que trato de desmontar.

Sentimiento de exclusión

Gabriela Jauregui menciona que existen “tensiones de muchas mujeres que se sentían excluidas. Sus experiencias no estaban siendo nombradas en el feminismo hegemónico que viene de Occidente, de teorías y pensadoras eurocéntricas que tienen mucho que aportar, pero que también les falta ver que pueden sumar estos otros feminismos, cómo podemos seguir tejiéndolos y aprender de todos; en cambio, algunas han dicho: ‘no, eso otro no es feminismo’.

“Eso es un poco lo que sucede con el de las feministas radicales… es hasta violento, transfóbico, excluyente y racista; puede tener muchos problemas. La discusión es importante; a veces es dolorosa y muy incómoda para muchas, pero se está dando en México. Celebro que cada vez haya más mujeres, por ejemplo, afrodescendientes, que alzan la voz y dicen: ‘pérense, sus teorías ni siquiera nos contemplan, ni siquiera nos piensan como mujeres’.

“Las zapatistas, que han hecho encuentros de miles de mujeres, dicen: ‘feminismos quizá no es la palabra que aplica a todas’. Hay mujeres que se nombran ‘antipatriarcales’, hay quienes la nombran ‘lucha de mujeres’, ‘defensa de la vida’, ‘feminismo negro’ o ‘feminismo decolonial’. No tenemos que encontrar una cosa que nos totalice a todas. Eso en sí mismo es un pensamiento problemático.”

Destaca el escrito de Dahlia de la Cerda, brutal y súper contundente; es clara, precisa y cabrona. Es un texto fuerte, pues. No da tregua de cierta forma. También cuestiona “la explicación de las olas en el feminismo como eurocéntrica. La primera ola, según esto, empieza en el siglo XVIII, pero borra la lucha de las mujeres en las colonias, en África y un montón de batallas emancipatorias de mujeres esclavizadas de un pincelazo.

Problematizar el concepto de olas es hacerlo con una perspectiva occidental de la historia de los feminismos, si pretendemos que sean emancipatorios, porque si no, empezamos a replicar formas de contar la historia que excluyen u oprimen a mujeres racializadas, de otras clases sociales y de la diversidad. Ese texto me parece una gran lección filosófica, histórica, política.

Teorizar en un contexto pandémico

La publicación del libro durante la pandemia “casi fue un acto de salvación y de tratar de generar una red de politización y teorización en un contexto en el que se ha incrementado la desigualdad económica, que afecta de peor manera a las mujeres de ciertas clases económicas, la desigualdad de género y la violencia doméstica. Es una especie de red de apoyo en sí misma, casi de apoyo, pero también de reflexión y acción, una red de: ‘madres, güey, un apapacho, por favor’.

Concluye: “Quisiera que lo leyeran todes. Mujeres, hombres y personas no binarias, que sea accesible para personas que no tienen conocimiento de la lucha desde las mujeres o los feminismos. Me encantaría que este libro sea una mano extendida para decir: ‘vénganse a bailar con nosotras de este lado de la historia’”.

El libro Tsunami 2 será comentado el 18 de febrero, a las 19 horas por Lia García, Ytzel Maya y Gabriela Jauregui. La presentación será transmitida a través de las páginas en Facebook y YouTube de la editorial Sexto Piso.