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Todo listo para que abra en primavera la nueva sede del Museo Munch en Noruega
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▲ Una pintura de la serie Melancolía, creada por el también grabador entre 1891 y 1983.Foto tomada de la cuenta de Facebook del recinto
 
Periódico La Jornada
Lunes 4 de enero de 2021, p. 7

El grito y la colección más grande en el mundo de obras de Edvard Munch (1863-1944) tendrán un nuevo hogar en Noruega en la primavera de 2021.

El moderno edificio ubicado a la orilla del río Akerselva, que transformó el horizonte de Oslo, emula el espíritu renovador y no ajeno a la controversia del artista. Sus 2 mil 500 metros cuadrados albergarán 200 imágenes creadas por el pintor y grabador noruego.

Su pintura más famosa, El grito, expresa la angustia humana, fuerte emoción con la que se ha identificado la humanidad en el año que recién terminó. Realizada en 1893, y con varias versiones en pintura, dibujo y grabado, surgió de un estremecimiento de tristeza durante una caminata al atardecer, como reveló el pintor, quien, preso de una fatiga moral, temblando de miedo, sintió un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

Las sentimientos humanos como la angustia y la melancolía fueron motivo fundamental en sus poderosas imágenes y grabados, al igual que la expresión erótica o la misma muerte. Él quería que su arte fuera personal y profundo, despojando los estados existenciales del alma humana, describe el Museo Munch.

Conocer más sobre otras de sus creaciones artísticas es uno de los propósitos de la nueva sede arquitectónica, así como acercarse a la turbulenta vida, pues en la infancia Munch sufrió la pérdida de su madre y hermana a causa de tuberculosis. También luchó contra el alcoholismo y afecciones mentales que lo obligaron a internarse en sanatorios.

Edvard Munch inició su formación entre el ascenso del impresionismo y posimpresionismo. Deambuló entre Francia, Alemania y los países nórdicos. Es considerado un gran simbolista y precursor del expresionismo alemán. Sin embargo, fue motivo de incomprensión y censura en varias ocasiones, al punto de que se llamara a la policía como reacción a sus exposiciones.

Por ejemplo, áspera, apresurada, adolorida, inacabada, fueron algunos de los calificativos para La niña enferma, pintura en la que retrató a una joven moribunda en 1896. También el régimen nazi lo descalificó como degenerado. Fue hasta la madurez, ya en el siglo XX, cuando alcanzó fama y reconocimiento.

La colección del Muchmuseet, o Museo Munch, está constituida por más de 28 mil piezas, así como documentos, cartas, fotografías y objetos personales. Edvard donó a la ciudad de Oslo unas mil 100 obras antes de su muerte, ocurrida en 1943 a los 80 años, a las que se sumaron las cedidas por su hermana Inger y otras adquisiciones. Esta institución posee en su colección permanente más de la mitad de su producción pictórica e impresiones de sus grabados.

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▲ El moderno inmueble se ubica a la orilla del río Akerselva y emula el espíritu renovador del artista. En 2 mil 500 metros cuadrados albergará 200 piezas. Abajo, una pintura de la serie Melancolía, creada por el también grabador entre 1891 y 1983.Foto tomada de la página web del recinto

La sede original se inauguró en 1963 como un homenaje en el centenario de su nacimiento, construido ex profeso para el legado. Ubicado en el centro de Oslo, cerca del Jardín Botánico, con el tiempo su capacidad fue rebasada, por lo que se sometió a ampliaciones, además de que cerró algunos meses después del escandaloso robo en 2004 de El grito y la Madona, dos de sus pinturas más famosas y valiosas.

La polémica ha formado parte en la génesis del edificio, a inaugurarse en unos meses. Construir para el futuro, se anuncia. La propuesta del Estudio Herreros fue elegida tras un concurso en 2009. Sin embargo, se criticó que se utilizaran millonarios recursos, por lo que algunos pedían ampliar nuevamente el museo ya existente o trasladar parte de la colección al Museo Nacional de Noruega.

Finalmente, en 2015, el Parlamento noruego dio luz verde para erigir la construcción de 13 pisos, que no sólo exhibirá, sino conservará el vasto acervo; además, organizará muestras temporales de otros creadores contemporáneos, y cuenta con espacios de entretenimiento, cine, tiendas y un restaurante en el piso más alto, con una prometedora vista del fiordo en la bahía de Bjorvika, la misma donde está la Ópera de Oslo.

El edificio es parte de una nueva generación de museos en el mundo que redefinen a las instituciones culturales, que proponen dar nuevas visiones y experiencias relacionadas con el encuentro con el arte, se describe en el sitio en Internet de la construcción en proceso.

Hablar de Edvard Munch es hablar de no aceptar las reglas convencionales, luchar contra la oposición, de no rendirse nunca, describió el arquitecto español Juan Herreros, uno de los socios del despacho responsable de la flamante torre que se antepone verticalmente a la línea del horizonte sobre la ciudad.

Mide 60 metros de altura, revestida con paneles de aluminio reciclado, amplios ventanales y con una parte superior de pronunciadas inclinaciones. Es un hito visible desde todos lados.