Cultura
Ver día anteriorViernes 9 de octubre de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
En su obra hay un equilibrio entre la confesión y lo intelectual, destaca la ensayista María Negroni
 
Periódico La Jornada
Viernes 9 de octubre de 2020, p. 5

La estadunidense Louise Glück (1943) pertenece a “esa generación de mujeres poetas que la crítica ha agrupado con la curiosa, pero no impropia, denominación de ‘poetas líricas’”, en la que se encuentran también Jorie Graham, Tess Gallagher, Linda Gregg, Olga Broumas y Susan Mitchell.

Así lo destaca la también poeta, ensayista y traductora argentina María Negroni en el ensayo que le dedicó a la ahora premio Nobel de Literatura 2020 como parte de su libro La palabra insumisa, antología personal de ensayos sobre poesía que en breve será publicada por la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Tras darse a conocer la decisión de la Academia Sueca, dicha instancia universitaria publicó este jueves un fragmento de ese texto en la edición digital del Periódico de Poesía (https://periodicodepoesia.unam.mx/ texto/el-jardin-de-louise-gluck/), en el que se aborda uno de los libros clave de la autora estadunidense, El iris salvaje (traducción de Eduardo Chirinos, Pre-Textos, España, 2006).

Negroni (Rosario, 1951) apunta que casi todas las poetas mencionadas líneas arriba publicaron su primer libro a finales de la década de los 70 del siglo pasado y, a grandes rasgos, cultivan una poesía más cercana a la plegaria y la invocación que al manifiesto político o la radiografía emocional.

Por sedimentación sin duda, agrega, la estética del grupo denota un ahogo menos violento que el de Sylvia Plath o Anne Sexton, y también una rabia menos incisiva, un desacato menos efusivo que el de Adrienne Rich.

A Glück, sin embargo, la destaca por singular: “Sus poemas eligen un equilibrio extraño entre la confesión y lo intelectual. Ya en los poemas iniciales de Firstborn (Primogénita, 1968) que versan sobre la niñez, la vida familiar, el amor y la maternidad, la reflexión y cierto apego formal desarticulan lo biográfico, lo desarman como si quisieran evitar el desamparo engañoso del yo”.

Foto
▲ En La palabra insumisa, Negroni afirma que El iris salvaje es uno de los libros más bellos escritos en Estados Unidos a finales del siglo XX. La imagen es de 2014, cuando Glück ganó el Premio Nacional del Libro, entregado en Nueva York.Foto Afp

Según Negroni, El iris salvaje es uno de los libros más bellos escritos en Estados Unidos a finales del siglo XX. “En él la poesía espera, como espera el vacío, como corolario o premio: ‘After all things occured to me, the void occured to me’ (‘Una vez que todo me ocurrió, me ocurrió el vacío’). Si la gracia es la arquitectura de un alma capaz de conocerse a sí misma, el jardín de Glück la contiene”.

Y agrega: El terror humano a la muerte habita en él pero también el deseo indisoluble de ser absorbido por el todo, reverso de la nada. Después, sólo después, empieza la travesía, el viaje impar al fondo de las cosas, donde ni la felicidad ni el miedo emiten sonido alguno.

La ensayista argentina destaca que si el jardín ha sido siempre un espacio alegórico (empezando por el Edén), en el referido volumen es además paradigma semántico, a la vez excusa y decorado de una conversación.

En él se interroga y escucha, se aprende y reprocha, se reclama y se acepta. Uno de los interlocutores es Dios. El otro, plural y diversamente desposeído, diversamente desesperado: la materia sensible. El diálogo arroja algunos resultados. Al final, un corazón se yergue, alcanza el pico agudo de sus preguntas.

Negroni subraya, además, el tono urgente de esa obra, al no buscar alzarse, sino descender, renunciar a una versión unánime del mundo y también a la tristeza, que es vista como decisión personal. Es un libro escrito para la muerte.