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Reacciones de la Comunidad Científica y Académica

Luto en la ciencia; su legado trasciende el Premio Nobel e inspira a una generación

Destacan que es un referente en muchos sentidos; su rigor, un ejemplo para los mexicanos // Era una persona muy afable y modesta, recuerdan

 
Periódico La Jornada
Jueves 8 de octubre de 2020, p. 9

La ciencia mexicana está de luto por la partida del premio Nobel de Química 1995, Mario Molina, pero su legado va más allá de ese galardón, pues su trayectoria fue ejemplar y ha inspirado a sus colegas y lo continuará haciendo con las nuevas generaciones en México y el mundo, afirmaron destacados integrantes de la comunidad científica y académica.

Sus contribuciones y su compromiso humanista

Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): Universitario distinguidísimo, premio Nobel y mexicano ejemplar. Nos deja un ejemplo de rigor académico y de la importancia que tiene para la humanidad la investigación. Nos deja un ejemplo de la entrega cotidiana a la búsqueda de la verdad y de la importancia de compartir los conocimientos. Su partida es una inmensa pérdida para la Universidad Nacional, para la nación y para la ciencia universitaria. La Universidad y la ciencia mexicana están de luto y se adhieren al dolor de sus seres queridos. Se queda así con nosotros su memoria y su espíritu.

José Sarukhán, ecólogo, ex rector de la UNAM y coordinador de la Comisión Nacional para Uso y Conocimiento de la Biodiversidad. En 2017, junto con Mario Molina y Julia Carabias editó el libro El cambio climático, causas efectos y soluciones. Recordó a Mario Molina como un mexicano notable, inteligente. Obtuvo el doctorado honoris causa por la UNAM. Siempre fue muy cercano a ella y a los problemas ambientales. Teníamos una amistad cercana y familiar. Analizamos y discutíamos cuestiones de México con mucha frecuencia.

Catalina Stern Forgach, directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Fue nuestro premio Nobel, un ejemplo a seguir y una demostración de que sí se puede hacer las cosas, sobre todo para los jóvenes y para todo México. Lo veo como alguien que mostró que hay mucho que se puede lograr. Cuando empezó su carrera, la ciencia en México apenas estaba empezado y él llegó a ser uno de los grandes.

Ana Barahona Echeverría, bióloga, historiadora de la ciencia, investigadora de la Facultad de Ciencias e integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM. Su legado es enorme, su pérdida, insustituible. Es un referente para todos los científicos y tecnólogos mexicanos por su compromiso con el desarrollo científico y tecnológico. Lo vimos incluso en la pandemia, cuando publicó junto con sus colegas un trabajo sobre la transmisión del virus a través del aire y la importancia del uso de los cubrebocas. Siempre fue un comprometido con el uso pacífico de la ciencia y con el desarrollo democrático y sustentable de las sociedades del conocimiento.

Juan Pedro Laclette, ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Su trayectoria tiene relevancia para la ciencia mexicana y la ciencia mundial. Fue uno de los primeros científicos que hicieron una llamada de atención sobre el daño que estamos haciendo al planeta. La suya fue una obra de alta calidad científica y al mismo tiempo con un profundo compromiso social, basta recordar su última publicación, en la que documentó la transmisión del SARS-Cov-2 por el aire. Molina es una inspiración. A todos nos ha afectado mucho su partida. Queríamos Mario Molina para mucho tiempo más.

Herminia Pasantes, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM. Fue un científico extraordinario, un orgullo para México. Nuestras áreas de investigación están alejadas, pero sé que era una persona muy afable y modesta, como los verdaderos y grandes científicos. Su fallecimiento es una pérdida, tenía apenas 77 años y todavía podríamos habernos dado mucho su brillante inteligencia.

Adrián Fernández, director de la Iniciativa Climática de México, doctor en Ciencias Ambientales, fue titular del Instituto Nacional de Ecología. Mario Molina decidió hace más de 15 años dejar la comodidad de ser un profesor emérito con salario vitalicio en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, cambiar su residencia y su vida para volver a su país de origen y tratar de contribuir al combate a la contaminación del aire y del cambio climático. A pesar de haber alcanzado el reconocimiento mundial nunca se olvidó de su país, al que trató de apoyar hasta los últimos días de su vida.